Más reclusos con quemaduras de entidad en la cárcel de Canelones

Más graves

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Cinco reclusos de la cárcel de Canelones resultaron con quemaduras y requirieron ser internados en el CENAQUE (Centro Nacional de Quemados), de los cuales hasta la tarde de ayer el Ministerio del Interior no había brindado el detalle de la gravedad de los lesionados. Cómo había ocurrido el pasado martes, un grupo de presos, como forma de protesta, habrían comenzado a incendiar los colchones en sus celdas. La acción habría sido relacionada a una medida de protesta por discrepancias con la nueva dirección del establecimiento.

La situación y los hechos ocurridos en la Unidad Nº 7 del INR (Instituto Nacional de Rehabilitación) han generado un ambiente incierto. Ayer, nuevamente hubo un incidente en el que resultaron con quemaduras de entidad tres reclusos, los que tuvieron que ser trasladados al CENAQUE. Por un lado se conoce una versión de que los presos habían comenzado una huelga de hambre, en rechazo a algunas decisiones adoptadas por la dirección del centro carcelario que está encabezada desde el pasado mes de abril por el Psic. Diego Grau. Dicha huelga habría sido levantada ayer, en horas de la tarde. Pero no está claro si la quema de colchones en el Modulo II, que le ocasionó quemaduras de entidad, también está relacionada con alguna medida contra las determinaciones de la dirección de la cárcel. HOY CANELONES no pudo contar con el testimonio del director del centro penitenciario porque no está autorizado a brindar declaraciones a la prensa. El director nacional del INR, Insp. Luis Mendoza, quien se encontraba en Rivera en la jornada de ayer, tampoco hizo declaraciones al respecto.Desde el INR se emitió un comunicado de prensa muy escueto y sin demasiados detalles de los hechos sucedidos que rezaba lo siguiente: “Próximo al mediodía de hoy se produjo un foco ígneo como consecuencia de la quema de colchones de polifon por parte de los internos. El mismo se inició en una de las celdas del módulo 2 de la Unidad No 7 Canalones. Inmediatamente ingresaron a la celda funcionarios que asistieron a los cinco internos que se encontraban allí, de los cuales tres fueron trasladados al CENAQUE. Se trató de un hecho aislado, no generándose un motín. Al momento la situación es de calma, llevándose a cabo con absoluta normalidad las vistas en la Unidad”. Desde la Unidad de Comunicaciones del Ministerio del Interior se informó que la única restricción de ingreso de alimentos a la cárcel canaria, se aplica a las verduras las que no puede ser ingresada por familiares o personas del exterior a los reclusos. También se supo que las autoridades aún no conocen las razones que llevaron a los reclusos a incendiar los colchones.

Quejas 

En la tarde de ayer, HOY CANELONES estuvo presente en la explanada de ingreso a la cárcel de Ruta 107, donde algunos familiares de reclusos demostraban su preocupación por situaciones que viven a diario al momento que pretenden ingresar en horas de visita. Las quejas apuntaban a las demoras, que insumen hasta más de tres horas para poder entrar a ver a sus familiares por los controles que vienen siendo más estrictos en los últimos meses.

Controles

Una mujer narró su caso sin querer ser identificada “por las dudas porque la gente es muy prejuiciosa… pero esto a cualquiera le puede pasar y hasta los propios policías que nos revisan puede mañana tener un familiar preso”. Relató que si bien comprende que son necesarios los controles, porque “lamentablemente” hay personas que tratan de hacer ingresos ilegales, criticó los modos y el trato que le brindan a quienes esperan por ver a sus familiares que se encuentran privados de libertad. Cuando ingresa la visita por tandas de diez personas, son registrados solicitándose el documento de los visitantes. En la guardia hay scanners con los que efectivos policiales revisan los paquetes con alimentos, ropa de cama y vestimenta. Cada artículo para poder ingresarlo a la cárcel debe de llegar en las condiciones requeridas por la Policía. Las mujeres que llegan en horas de visita pasan también por un control físico en una habitación por personal femenino policial, exigiéndose que se quiten hasta la ropa interior. Para esta revisación, familiares de los reclusos también se preguntan “porqué no hay un scanner”.

Eduardo Castro