Una ciudad en la que se camina por la calle
El estado de las veredas en la ciudad de Canelones es preocupante. La idea de crear un fondo rotativo para el mantenimiento de las mismas fue presentada en dos oportunidades pero no prosperó.
La normativa dice que son los vecinos quienes tienen que encargarse del mantenimiento de las veredas, pero repararlas no siempre es sencillo y las situaciones son diferentes. Hay casas deshabitadas con veredas en estados deplorables, hay casas habitadas con veredas en estado deplorable, hay veredas destrozadas en padrones de dueños pudientes, hay veredas hechas pedazos en hogares más humildes, hay veredas claramente destrozadas por algún árbol público que la Intendencia de Canelones plantó hace años y que hoy desborda de raíces. Varios vecinos consultados por este medio comentaron que no estaban informados sobre esta responsabilidad, otros admitieron no poder hacerse cargo y otro tanto opinó que “no era justo” tener que repararlas.

Para este informe, HOY CANELONES también consultó a Claudio Benítez, que propuso en dos de los períodos que le tocó ser concejal del municipio local la idea de crear un fondo rotatorio para el mantenimiento de veredas. “El mantenimiento, por normativa departamental es responsabilidad del dueño del padrón donde la vereda está ubicada. Eso no es lo que comúnmente pasa y el vecino suele solicitarle a la Intendencia o al Municipio que haga esa reparación”.

“La Intendencia puede fiscalizar y puede llegar a multar, pero cuando hicimos este proyecto entendimos que lo ideal era generar un mecanismo de acuerdo para que se cumpla el objetivo de reparación, que no signifique una carga para quien tiene que reparar y a la vez no caer en esa dinámica de fiscalización y de multa. La propuesta iba por la creación de un fondo rotativo, que el Municipio pudiera disponer de ciertos fondos y la Intendencia colaborara con algo, para crear este fondo y decirle al vecino que su vereda no está en condiciones, que hay que repararla, que podemos hacerlo nosotros y cobrarlo después con la Contribución, lo que requiere la aprobación de la Junta, o darle la opción de generar una canasta de materiales más baratos, con la exoneración de IVA o algún otro mecanismo”, contó el exconcejal Benítez.

El proyecto no prospero, más que nada porque la agenda de temas diarios del Municipio lo fue dejando en segundo plano y porque la iniciativa tenía cierta complejidad. “El tema veredas también requiere tomar una decisión respecto al arbolado existente, a la enorme cantidad de árboles cortados, podados, de los que quedó el tronco ahí, molestando. También hay que incorporar todo el tema de la accesibilidad y las invasiones de veredas que tanto particulares como comercios suelen hacer (con cartelería u otros objetos). Generar un plan de ese tipo no solo requiere de la obra de reparación de la vereda, sino que, además, tiene un montón de componentes que lo hacen un plan más complejo”, expresó Benítez, que hoy no ocupa cargos y es un vecino más, preocupado por la situación.

Sobre el tema contó una vieja anécdota: hace ya varios años, un conocido le dijo que invitó a familiares de otro departamento y cuando fueron a dar una vuelta por la ciudad quedaron sorprendidos por cómo la gente caminaba por las calles en lugar de la veredas, “en parte por un mal hábito que hemos tomado, pero en parte también por el estado de las veredas”.
Por ordenanza
La responsabilidad del mantenimiento de las veredas se encuentra establecida en el título octavo de la Ordenanza de Edificación. Dicho documento establece, cita textual, que “es obligación de los titulares de los predios emplazados dentro de los límites de zonas de caracterización urbana y suburbana del departamento, la ejecución, acondicionamiento y mantenimiento de los pavimentos de veredas en la acera pública que enfrentan”.

La ordenanza agrega que “los propietarios de los mismos están obligados, a su exclusivo cargo y costo, a construir, reconstruir y mantener las veredas dentro de las disposiciones normativas vigentes. Su incumplimiento será pasible de la aplicación de multas y sanciones que se establecen a los efectos”.
Casos distintos
Para el alcalde de Canelones, Américo Puga, la situación es “claramente preocupante, por la que hemos hablado en más de una ocasión y a la que no se le ha encontrado la vuelta, porque una de las situaciones que habitualmente se plantea sería recargar en la Contribución Inmobiliaria algún dinero más para que en este caso la Intendencia se haga cargo de las veredas. Yo no sé si ya no ha llegado el momento de comenzar a pensar en esa posibilidad, aunque también imagino que muchas vecinas y vecinos pondrían el grito en el cielo si se les carga un nuevo impuesto por el cual tengan que arreglar las veredas sí o sí. Habría que buscar otra alternativa que sería, por ejemplo, hacerle alguna suerte de descuento en la Contribución al vecino que arregla la vereda”.
Las veredas muchas veces se rompen por las raíces de los árboles que alguna vez plantó la propia Intendencia. “Cuando hay un árbol público, desde el 10 de julio del año 2025 a esta parte, en más de una ocasión nosotros los hemos extraído de raíz y nos hemos hecho cargo del arreglo. No hemos podido arreglar todo lo que se ha arrancado, porque había expedientes u oficios que venían desde uno y dos períodos anteriores al que nosotros estamos llevando adelante, pero hemos arrancado la raíz y en ese caso hemos reparado, porque entendemos que el árbol forma parte del ornato público y que el arreglo, en tanto se rompe, corresponde realizarlo al Estado”, sostuvo el alcalde.
“Pero en la mayoría de los casos se reclama sin razón, en buena parte por desconocimiento y muchas veces malintencionadamente, porque este tema de las veredas, como todo lo que ocurre en Uruguay, en donde hay dos grandes bandos, está totalmente politizado”, agregó.
En el caso de las veredas de espacios públicos como el Prado-Parque Cultural, es el propio Estado el que debe hacerse cargo. Dos de las fotos que acompañan esta nota muestran que las veredas del Parque no están en la mejor condición.
Fernando Guerrero

