El pasado sábado, miles de personas despidieron a la Selección de Uruguay en el Estadio ‘Eduardo Martínez Monegal’, de la ciudad de Canelones, antes de su partida rumbo a la Copa del Mundo 2026, en una jornada que resultó inolvidable para grandes y chicos.
El pasado sábado por la mañana, la ciudad de Canelones vivió un evento histórico, en un Estadio ‘Eduardo Martínez Monegal’ colmado de público. Allí, la Selección de Uruguay realizó su despedida oficial del país antes de partir rumbo a la Copa del Mundo 2026, protagonizando una jornada cargada de emoción, cercanía e ilusión junto a miles de personas que llegaron desde distintos puntos del departamento y desde el interior del país.
Pocas veces ocurre que una selección mayor de Uruguay elija el interior del país para despedirse antes de un Mundial. Por eso, lo vivido durante el pasado viernes y sábado en el departamento de Canelones quedará grabado en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de participar de una actividad que priorizó el contacto humano, el afecto y el encuentro entre los futbolistas y la gente.
La despedida comenzó el viernes en la ciudad de Pando, donde el Estadio ‘Tito López López’ recibió una multitud en otra jornada cargada de emoción. Sin embargo, el punto culminante llegó el sábado por la mañana en el ‘Eduardo Martínez Monegal’, escenario elegido para el último abrazo entre la Celeste y su gente antes del viaje hacia el máximo torneo del fútbol mundial.
Intenso
Desde muy temprano comenzaron a llegar familias enteras al ‘Monegal’. A la hora nueve se abrieron las puertas del estadio y rápidamente las tribunas comenzaron a llenarse de camisetas celestes, banderas, pancartas, carteles y mensajes de apoyo. Los protagonistas de la jornada fueron, sin dudas, los niños, que llegaron con una enorme expectativa por conocer de cerca a sus ídolos. La capacidad del estadio se completó rápidamente e incluso muchas personas quedaron fuera del recinto, aunque igualmente pudieron observar la llegada de los futbolistas y acompañarlos desde los alrededores.
A las 10:30 hrs. arribó la delegación encabezada por Marcelo Bielsa y los veintiséis futbolistas convocados para disputar la Copa del Mundo. La recepción fue impactante. Los jugadores ingresaron bajo una gran ovación de un público que no dejó de alentarlos durante toda la actividad. Dentro del campo de juego ya esperaban a los jugadores varios niños pertenecientes a distintas ligas de Baby Fútbol del departamento. En este evento, varios grupos de pequeños deportistas tuvieron la posibilidad de ingresar al terreno de juego para compartir actividades junto a los futbolistas de la selección nacional. Allí pudieron jugar, intercambiar pases, festejar goles, recibir autógrafos, tomarse fotografías y, sobre todo, vivir una experiencia que seguramente recordarán durante toda su vida.
De ida y vuelta
Los jugadores se dividieron en distintos sectores para interactuar con los pequeños en ejercicios recreativos, juegos y partidos en canchas reducidas. Durante varios minutos, la distancia habitual entre los ídolos y los aficionados desapareció por completo. Hubo abrazos, sonrisas, palabras de aliento y muestras de cariño permanentes. La actividad permitió que muchos niños del departamento conocieran personalmente a los futbolistas que habitualmente observan por televisión. También representó un momento muy especial para los integrantes del plantel, que pudieron sentir de primera mano el afecto de la gente a pocos días de representar al país en el campeonato del mundo.
Sentido canario
Posteriormente se realizó uno de los actos protocolares de la jornada, en el que el intendente de Canelones, Francisco Legnani, junto al secretario general de la Intendencia, Pedro Irigoin, entregaron a los jugadores el Pabellón del departamento de Canelones, símbolo que acompañará a la delegación durante su participación mundialista. El gesto fue aplaudido por los presentes y recibido con agradecimiento por parte de los futbolistas.
Ya sobre el final de la actividad, los integrantes de la selección se reunieron en el centro del campo de juego, donde se encontraban decenas de balones preparados para ser entregados al público. Los jugadores recorrieron distintos sectores del estadio lanzando pelotas hacia las tribunas y acercándose nuevamente a los aficionados para firmar camisetas, saludar y compartir los últimos minutos junto a la gente. Las emociones fueron evidentes en cada rincón del estadio. Muchos niños lograron llevarse un recuerdo imborrable, mientras que padres, madres y otros familiares acompañaron con orgullo y alegría una experiencia que trascendió lo deportivo.
Al partir
La despedida concluyó entre aplausos y cánticos de aliento. Los jugadores agradecieron nuevamente el apoyo recibido durante las jornadas desarrolladas tanto en Pando como en la ciudad de Canelones y se retiraron rumbo a la concentración con el respaldo de una multitud que les hizo sentir el cariño de todo un departamento.
Más allá de lo futbolístico, la actividad dejó una sensación muy especial. En tiempos en los que muchas veces la preparación de una selección prioriza los aspectos competitivos, Uruguay apostó por fortalecer el vínculo con su gente. No hubo partido amistoso ni entrenamiento abierto tradicional, pero sí hubo abrazos, sonrisas, cercanía y emociones compartidas. Y ese objetivo se cumplió plenamente, tanto en Pando como en Canelones. La Celeste volvió a encontrarse con el interior del país y recibió una gran dosis de apoyo e ilusión de cara a la Copa del Mundo 2026. Se trató de una despedida distinta, emotiva e inolvidable, que renovó la esperanza de miles de uruguayos antes del inicio de un nuevo sueño mundialista.
Crecimiento
La presencia de la selección en el departamento también representó un reconocimiento al crecimiento que ha tenido Canelones en materia deportiva durante los últimos años. Tanto Pando como la capital departamental respondieron con una convocatoria extraordinaria, demostrando una vez más la pasión que existe en el interior por la camiseta celeste y la importancia que tiene para miles de personas poder disfrutar de este tipo de actividades cerca de sus hogares.
Ahora la ilusión viaja junto al plantel rumbo al Mundial, con el cariño de la gente todavía fresco y el recuerdo de dos jornadas que quedarán marcadas en la memoria colectiva. Uruguay comenzará en los próximos días su camino en la máxima competencia del fútbol internacional, llevando consigo el respaldo de un pueblo que volvió a demostrar que cuando juega la Celeste, todo el país se une detrás de un mismo sueño.











Texto y fotos: Fabricio Reyes

