Germán Canto participó con su Ford T en un torneo regional y se quedó con tres galardones

La Ford T cumplió 100 años en 2023 y Canto hizo una fiesta para celebrar el aniversario. El apasionado de los vehículos clásicos mira emocionado las fotos de aquel evento.

Cachila imparable

Entre otros reconocimientos, Canto recibió una plaqueta de la FIVA. “Es el mejor trofeo que puedo tener”, destacó el competidor local.

Escena uno. Un viento intensísimo casi vuelca la Ford T de Germán Canto en el viaje desde Punta del Este a San José, en pleno Rally del Río de la Plata. Era un pequeño tornado, que pasó muy cerca del vehículo pero que el conductor sorteó con destreza y con la ayuda de su hijo Gastón.

Otra escena. La Ford T aparece en una pantalla gigante en Montevideo, cuando el torneo ya había culminado y los competidores disfrutaban del evento de cierre, mientras el representante de la Federación Internacional de Vehículos Clásicos (FIVA, por sus siglas en francés) daba un discurso. Canto no puede creer: la federación más grande de automóviles estaba a punto de entregarle un reconocimiento.

Otro acto. Canto dándose ingenio para que la Ford T, que tiene más de cien años, suba y baje repechos en Carmelo, en una instancia de la competencia. La nota periodística podría empezar con cualquiera de estos cuadros, todos son verídicos y ocurrieron la semana pasada, en el Torneo Rally del Río de La Plata, que tuvo lugar en Punta del Este, San José, Colonia, Carmelo y Montevideo.

Germán Canto es un vecino de la ciudad de Canelones apasionado de los vehículos clásicos y conserva una Ford T del año 1923. Con esta cachila (en el buen sentido del término) compitió en el Torneo Rally del Río de La Plata y obtuvo tres trofeos: por el vehículo más antiguo, por la regularidad y un reconocimiento por parte de la FIVA.

De vuelta
En el torneo participaron ochenta y cinco competidores de Chile, Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay. “He hecho muchos Rally del Río de la Plata, ahora hacía como doce años que no hacía, pero antes competía todos los años”, comentó Canto en diálogo con HOY CANELONES. Este año volvió a obtener, como tantas veces, el galardón por el vehículo más antiguo, pero sucedió una particularidad, que fue la de la cantidad de competidores que se habían anotado, más de ochenta y casi el doble de lo habitual.

“Salimos el jueves de Canelones a Punta del Este, al Hotel Jean Clevers, donde había un agasajo, el lanzamiento del evento. Al otro día salíamos de mañana de Punta del Este hacia San José. Cuando salimos de Punta del Este había una tormenta, con viento. En un momento casi se me vuelca la cachila de tan fuerte que era el viento, y me enteré que había un pequeño tornado. Lo crucé, pero me salvé”, destacó el conductor canario. “Llegué a San José, almorzamos, había un mundo de gente en la plaza. De ahí fuimos a Colonia, al otro día partimos a Carmelo, un hermoso lugar pero con muchas subidas y bajadas, pronunciadas”, comentó Canto. “El domingo volvimos hacia Montevideo, a la Estancia La Baguala. Ahí hubo el resto de entrega de premios de otras disciplinas y la culminación del evento. Me encuentro con la sorpresa de que habíamos ganado, junto a mi hijo Gastón Canto, la regularidad, cosa que es muy difícil en un modelo como nuestro, que no tiene cuentakilómetros”, destacó.

Gran trofeo
La “frutillita de la fiesta” fue el reconocimiento de la FIVA, una federación de origen francés conocida por ser la más grande de autos clásicos y por tener información detallada de cada modelo de los automóviles de antaño. “Había un representante de la FIVA, la sede está en Francia y nombran a una persona especializada y representante para el continente. Esta persona vino al evento y empezó a hablar, porque es una palabra más que autorizada, y en un momento aparece en la pantalla la foto de mi cachila. Yo le digo a Gastón ‘Mirá, mirá, pusieron la foto’. Después terminó haciendo un homenaje, entregándonos una plaqueta de FIVA. Es el mejor trofeo que puedo tener”, expresó.

Fernando Guerrero