El mejor ambiente
Algo así como un sueño cumplido para el equipo de educadores, funcionarias y funcionarias, familias de los niños e integrantes de la Cooperativa Manos Unidas, que se encarga de gestionar el conocido CAIF Casa Cuna, se concretó ayer. Este centro infantil atiende a más de un centenar de niños, de edades que van desde los primeros meses de vida hasta los tres años.
En la mañana de ayer, tuvo lugar en la nueva casa del Centro CAIF ubicada en calle Joaquín Suárez y Aparicio Saravia, el acto protocolar de inauguración. Un día de felicidad vivieron los forjadores de esta institución, con la presencia de las autoridades de INAU, encabezadas por Jorge Ferrando, la intendenta de Canelones Gabriela Garrido y la alcaldesa Mabel Curbelo, entre otros representantes y vecinos de la ciudad que asistieron al acto que se hizo en la puerta principal del centro infantil.
El CAIF posee ahora instalaciones de primer nivel, amplios salones, mobiliario, juegos, baños, cocina y patios más apropiados para los pequeños que se alojan durante el día y que son atendidos por los educadores. La vieja casona fue reciclada por INAU y es uno de los 42 centros con los que cuenta el departamento. Necesitaba ser realojado y contar con una mejor comodidad para el desarrollo de las actividades.
En 2015, la directora de Políticas de Primera Infancia de INAU, Susana Mara, dijo que se alcanzará a la cifra de 44 centros. La jerarca dijo que uno de los factores que posibilitó a que varios centros infantiles se hayan creado fue también “por la participación de la comunidad”.
Como dice un “proverbio africano”
Mara utilizó un “proverbio africano” para caracterizar las virtudes del Plan CAIF que reza que “para criar a un niño se necesita una comunidad entera”. Destacó que los lazos por el plan hacen que distintas instituciones trabajen aportando su granito de arena, tales como ANEP, MSP, ASSE, INDA, las intendencias y la comunidad de vecinos en cada lugar donde hay un Centro CAIF. El Estado no puede desarrollar por si solo este tipo de emprendimientos, afirmó Mara, si no hay un acompañamiento de la sociedad civil. “Cada uno de los vecinos sabe y mucho qué es lo que necesita para su comunidad”, apuntó.
Gracias
La Cooperativa Manos Unidas también hizo un agradecimiento a la curia departamental por el local donde hasta hace pocos días funcionaban, que era de su propiedad, y que incluso las autoridades eclesiásticas manifestaron que “las puertas” continúan abiertas para los responsables del CAIF capitalino.
El valor de las políticas en primera infancia
La intendenta de Canelones, Gabriela Garrido, felicitó a los integrantes de los responsables del CAIF por su nueva casa y expuso que la administración departamental al igual que el Gobierno Nacional tiene como una de las prioridades las políticas de primera infancia. Recordó las bondades del programa ‘Canelones crece contigo’, que repicó a nivel nacional con ‘Uruguay crece contigo’.
Eduardo Castro
Protocolo demasiado extenso
No caben dudas de que la presentación de una obra dedicada a niños y familias que necesitan de determinados servicios públicos, cuando se concreta o mejora más aún, a todos les genera una alegría sustantiva. En el acto de presentación del nuevo local del CAIF Casa Cuna de capital departamental, donde participaron autoridades nacionales y departamentales, además de familiares con niños que concurren a dicho centro infantil, se generó una situación que provocó miradas con ciertas molestias e impaciencia. La extensa lista de oradores que dispuso la organización fue el único detalle, quizás, que generó críticas en algunos los que asistieron a tan esperado acontecimiento.
Convocados para la hora 11, poco después dio inicio a dicho acto una de las integrantes de la Cooperativa Manos Unidas, que hizo las veces de maestra de ceremonia, para luego ir dando paso a casi una decena de oradores, entre ellos la intendenta, la alcaldesa, el vicepresidente de INAU, inspectores y jerarcas del mismo instituto, colaboradores y una directora de la Comuna que pasaron por el micrófono.
Algunos, comprendiendo que habían sido demasiados para decir y reiterar lo gratificante que significaba estar en un día especial para el CAIF, fueron breves. Otros empezaron resaltando que la oratoria ya había superado lo normal y aunque comenzaron diciendo “Quiero ser breve…”, se excedieron hasta más de cinco minutos.
Los minutos pasaban y la extensa lista de oradores seguía pasando por el micrófono e hicieron que vecinos, padres y otras personas que estaban sentadas en sillas ubicadas en plena calle al sol se levantasen para buscar la sombra de los árboles. Los protagonistas de este local, los niños, un grupo pequeño que no alcanzaban a ser diez en total, estaban ubicados en bancos delante y bajo la sombra sobre la vereda y hasta que no se terminó el desfile de voces, como unos soldados, aguantaron durante casi una hora.
El corte de cinta en la puerta de la institución fue distinto también a otros actos protocolares y no como habitualmente se estila. Reporteros gráficos presentes esperaron que en dicho corte participen autoridades, y no fue así, ya que una de las integrantes del CAIF cortó la cinta y fue después dándoles un pedacito de ese recuerdo a jerarcas y distintas personas que de alguna forma habían sido partícipes de la mudanza de local.
El exceso que causó incomodidad para algunos quizás no fue por todo ese tiempo que tuvieron que esperar los mayores de edad o de la prensa presente, pero si por más que eran pocos los pequeños, por los niños que estuvieron sentados durante casi una hora. A veces en la brevedad y lo sintético de un acto público se puede dejar plasmados todas las expresiones posibles por un logro u acontecimiento que esté ocurriendo.
E.C.



