Con la fotógrafa Carolina Ramponi, que presentará la exposición ‘Lo que te voy a decir’ en Canelones


Un relato personal

La exposición fotográfica es la concreción de un proyecto que participó de los Fondos PRENDE que otorgó el Gobierno de Canelones en su edición 2024. Puede visitarse desde el domingo 9 hasta el domingo 30 de marzo en una de las salas del Espacio Colón. La artista brindará una charla sobre la muestra el próximo miércoles 19 de marzo, a las 19 hrs.

Carolina Ramponi tiene 48 años. Es nacida en Montevideo pero vive en la ciudad de Canelones desde hace diez años. Se reconoce como una “canaria adoptada”. La fotografía siempre formó parte de su vida de manera autodidacta. “Ha sido mi forma de expresarme, mi motor de salida. Veo al mundo más desde la imagen”, sostiene. En el año 2008 comenzó a estudiar formalmente y nunca dejó de hacerlo. Actualmente trabaja como fotógrafa freelancer y es docente de Fotografía. Si bien se dedica a hacer eventos sociales, el retrato es el género que la identifica como profesional.
La muestra que acaba de inaugurar en el Espacio Colón está construida desde el dolor, desde una mujer que recobró su vida a los 43 años por una carta escrita por su prima que comenzaba diciendo: “No sé si disculparme por lo que te voy a decir, o por no habértelo dicho antes”. El escalofrío que recorrió el cuerpo de Carolina, según relata, no sería nada comparado a todo lo que vendría después. Caro Ramponi, como prefiere ser llamada, habló con HOY CANELONES sobre su historia de vida, el trasfondo de la muestra ‘Lo que te voy a decir’ y, a su vez, el puntapié que le permitió generar este proyecto que recorrerá varios centros culturales del departamento.

Saber quién es
Caro Ramponi comienza su relato diciendo que “esta muestra tiene que ver con mi origen biológico y a partir de ahí es que nace el proyecto. Yo lo empecé hace tres o cuatro años. Lo empecé íntimamente. Cuando descubrí mi identidad, descubrí que mi padre de crianza no era mi padre biológico. Fue un proceso muy movilizador. Tenía 43 años y, para cuando lo descubrí, tanto mi madre y mi padre de crianza, como mi padre biológico habían fallecido. No tuve a quién reclamar nada. Mi padre biológico fue una persona que yo de forma lejana lo conocí y tuve contacto con él”. Agregó que “mi padre biológico fue mi padrino de nacimiento. Yo no tuve contacto con él durante mi infancia, pero sí supe que estaba la figura de ese señor, que se llamaba de determinada manera y que era mi padrino. Cuando muere mi padre, él mantiene una charla conmigo diciéndome que estaba a mi disposición. Eso recuerdo. Esa persona no era indiferente para mi madre: él llamaba a mi casa y mi madre tenía temor hacia él, le generaba tensión”.
Siguiendo con su relato, Ramponi cuenta como fue el momento en el que se enteró de la verdad de su historia: “Mi prima me relata muy valientemente en una carta que ella creció durante su infancia y su adolescencia escuchando rumores por parte de sus padres, de que yo no sería hija biológica de mi padre. Mi padre tuvo un cáncer terminal cuando yo nací y, sin embargo, sobrevivió hasta que tuve 8 años. Mis hermanos son rubios, de ojos celestes, y yo soy morocha y de ojos marrones. Algo no era normal. Mi padre de crianza pasó mucho tiempo con quimioterapia, internado, y en ese entonces mi madre queda embarazada. En definitiva, entendí tiempo después que mi padre de crianza asumió la paternidad sabiendo que yo no era su hija”. La fotógrafa manifiesta que su padre de crianza fue “muy amoroso conmigo, a un nivel superior, y jamás hizo diferencias con mis hermanos”.

Buscar su origen
Una vez descubierta su identidad, Caro Ramponi tuvo la necesidad de conocer más, de buscar datos concretos que le indicasen el 99,9% de efectividad para obtener certezas y, por sí misma, comenzó un proceso de contactarse con sus medios hermanos y llegó a la verdad a través de un examen de ADN. En referencia a su proceso detalló que “cuando te enterás que tu identidad no es tu identidad, hay síntomas. Yo empecé, por ejemplo, a no reconocerme en el espejo. Tuve un tiempo muy largo en el que dejé de saber cómo era mi cara. Dejé de firmar. Yo tengo los nombres de mis abuelas maternas y paternas. Mi abuela paterna no es mi abuela paterna y es el nombre que yo uso. Dejé de llamarme Carolina y prefiero Caro. En su momento pensé en que no tenía derecho a usar el apellido del que no es mi padre. Hoy estoy súper bien con eso”.
Esta historia de vida, que posteriormente en el tiempo concluye en un proyecto académico, involucra directamente al núcleo familiar y a situaciones interfamiliares de Ramponi, que de contar más detalles en esta nota nos extenderíamos en miles de caracteres. Lo sustancial a destacar es que durante el descubrimiento de su realidad, Caro Ramponi usaba a la fotografía como una fuga de lo que le estaba sucediendo. No fue un proyecto planificado hasta ese entonces. Las imágenes no estaban pensadas para ser publicadas, de hecho están captadas en momentos de mucho dolor y sufrimiento. Presentar la obra para los Fondos PRENDE llegó en la actualidad, con una Caro Ramponi sana, sin rencores, que dice que “yo estoy en paz con los tres (madre, padre biológico y de crianza). No soy quien para perdonar. Tuve dos padres y una madre”.

J.C.