El humor de la historia
Freddy González, Diego Bello, Mario Carrero y Gabriel Quirici han recorrido varias salas con la obra ‘Masones eran los de antes’, con un éxito rotundo. Este sábado 15 de marzo, a las 20 hrs., se presentarán en el Complejo Cultural Politeama. Las entradas están en venta desde la aplicación de Tickantel y en redes de cobranza del país.

Se trata de una obra teatral que relata datos históricos con un humor sano, que implica complicidad y que invita a divertirse de forma inteligente. Hasta el momento, alrededor de cinco mil personas han sido espectadoras de este proyecto. Mario Carrero identifica a la obra como un “cuplé de una murga”. El reconocido cantautor, y compañero inseparable de Eduardo Larbanois, se muestra sobre el escenario en el rol de cantante, pero un cantante que se acomoda a un libreto, que acompaña los relatos, que canta la historia que se está contando. Una breve reseña de ‘Masones eran los de antes’ expresa que “en la Asociación de Ciudadanos de Bien Mal Que Nos Pese, un venerable maestro de todas las Logias (Freddy González), un gran maestre (Mario Carrero) y un eterno aprendiz (Diego Bello) se reúnen en Asamblea no muy Ordinaria para hacer un balance de sus fracasos y para darle ingreso al último de sus aspirantes: el Profesor Gabriel Quirici. ‘Semita erit merces’… el camino será la recompensa”. HOY CANELONES conversó con Mario Carrero sobre la obra de teatro y qué lugar ocupa la política en su vida, entre otros asuntos.
¿De qué trata ‘Masones eran los de antes’?
Es un proyecto que tuvo un origen en una obra anterior, ‘Supersticiones’, que hicimos también con Freddy González y Diego Bello. Fue mi primera incursión en este ámbito. ‘Masones…’ es una pequeña obrita teatral que no tiene nada que ver con un stand, pero puede tener algo que ver con la murga y el cuplé. Freddy y Diego son grandes cupleteros y tienen la carga de lo que es el libreto. En aquel momento de ‘Supersticiones’ yo armé canciones para el proyecto en sí. Hace un tiempo, Freddy y Diego se comunicaron conmigo para volver a poner sobre un escenario una propuesta de ese estilo, sumando a Gabriel Quirici como historiador. La excusa fue la de juntarnos los cuatro sobre el escenario y jugar un poco con la realidad histórica, las anécdotas; libre a lo que es la música, el humor cotidiano, cosas de actualidad y de antes. La masonería es algo que nosotros lo planteamos desde un punto estrictamente histórico. No hay ningún tipo de juicio de valor, ni a favor, ni en contra del tema. Se plantea a luz de datos históricos. En nuestra historia, salvo Artigas y Batlle y Ordóñez, la mayoría de nuestros héroes históricos fueron masones. Nos planteamos allí una especie de asamblea en la que hay un secretario general, un gran maestre que está trabajando con él, en donde aparece el maestre cantor y el aspirante que en este caso es un historiador”.
¿Cómo es su rol dentro de la obra?
No soy un cantor que está allí haciendo una actuación solista. Canto en el marco de lo que es el libreto. Las canciones tienen que ver con lo que se está hablando, con la historia que se está desarrollando. No aparece Mario Carrero cantor.
¿Cómo Mario Carrero combina su profesión de cantante con el de actor en este proyecto?
No es nuevo para mí el humor. El humor a mí me gusta muchísimo, el Carnaval me gusta muchísimo. Además, habíamos hecho hace muchos años una actividad con Enrique Almada y Ricardo Espalter que se llamaba ‘Concierto, humor canto’, en el que sí estuvo el dúo y cantábamos. Ahí todo se apoyaba en el trabajo de Espalter y Almada. A mí siempre me gustó el humor. A mí me gusta el humor que apuesta a tratar de ser algo inteligente, que apuesta a que no sea lo fácil, que apuesta a crecer juntos. Que ayude a pensar. Trato de desarrollar mi trabajo de la mejor manera y tengo grandes maestros. Tanto Diego como Freddy son dos formidables figuras del teatro popular.
Cambiando de tema… Ha incursionado también en política en este último período de elecciones…
Hace bastante tiempo que sí tengo una actividad de política más social. Estuve integrando una lista (609 MPP), incluso estuve por cierto momento como senador. Lo que planteé a todos es que no era mi objetivo y que, básicamente, si era posible quería no estar. Estuve en el lugar trece al Senado. La altísima votación que tuvo el MPP, que metió nueve senadores de arranque y después el movimiento que se fue dando por senadores que pasaban a integrar ministerios, hizo que si yo aceptaba, podía acceder al Senado por línea directa. Yo no lo me lo había planteado así originalmente.
¿Qué valoró en ese momento para no aceptar el Senado?
La música. Obviamente que le tengo muchísimo respeto a lo que es la actividad parlamentaria. El asumir una banca en el Senado significa que eso es a horario completo, no se puede hacer otra cosa para hacerlo bien. Hay que estudiar mucho, hay que estar en todos los temas, en lo que uno conoce y en lo que no conoce. Yo me muevo a nivel artístico con Eduardo y con músicos y técnicos con los que también tengo con una responsabilidad. En todo momento participé, pero no estaba en la cabeza de nadie que se podía dar una votación tan fuerte y que podía llegar al lugar número trece.
¿Qué lugar ocupa la política en su vida?
Soy un producto de los años sesenta, donde la situación social y política latinoamericana tuvo una incidencia muy grande en mí. Yo estudié en la UTU entre los años 1963 y 1968, en la Escuela de Industrias de la Construcción, y fue una referencia Susana Pintos, una de las mártires estudiantiles. Yo la vi morir. Llegué a conocer lo que fue la efervescencia política de una época muy compleja de nuestro país: el nacimiento del Frente Amplio, la dictadura después; cuando nuestros referentes culturales y artísticos tuvieron que abandonar el país… Formé parte muy activa de lo que fue el Movimiento del Canto Popular que se formó y empezó a cantar durante la dictadura con muchas dificultades: pidiendo permiso, siendo censurados montones de veces. Pero a través del canto intentábamos representar todo aquello que nuestro pueblo no lo podía decir. Durante ese momento nace el dúo (1976), que trabajó activamente cantando en pos de generar espacios para la recuperación democrática. No me es ajeno para nada cuando recuperamos el espacio democrático; las canciones tienen que ver con las cuestiones sociales, con los humanos, con el mundo en el que vivimos, con entenderlo. Creo que el arte no es un escenario en el que todo es divino. Vivimos en un mundo muy complejo.
Jennifer Cassarino

