De casa: Un relato en homenaje a mi abuelo, el fundador del diario HOY CANELONES, Julio Britos Bide


Sincronicidad total

Escribe: Elisa Romego

El 23 de octubre siempre me pareció especial: es el día que cumplía años mi tata Julio y también mi perrita de la infancia y adolescencia, mi adorada Cleo. Además, en Uruguay se celebra el Día del Periodista, según cuentan porque ese día, en 1815, José Artigas apoyó la publicación del Periódico Oriental.

Siempre me pareció un poco loco que el abuelo cumpliera este día, porque sin ser periodista fundó el diario, este diario, HOY CANELONES, que hoy ya tiene 43 años. Lo hizo como una forma de promover la difusión en el pueblo canario. Empezó con unas pocas herramientas a publicar una pequeña publicación semanal, que poco a poco fue adquiriendo forma hasta convertirse en lo que es hoy: un diario que llega a todo el departamento.
La primera vez que escuché hablar de Consuegra, Toledo, estaba en la casa de mis abuelos Chichí y Julio. Era una de esas tardes en las que me sentaba en el escritorio del abuelo y me conectaba a Internet, después de escuchar el mágico sonido del modem. El tata, con su espíritu de organizar y emprender, siempre me encomendaba diferentes tareas, como que lo ayudara a organizar sus carpetas y archivos. En esa ocasión me pidió que le armara una carpeta con todos los mails que encontrara de su amigo Vicente. Ahí me contó que en un viaje a Europa que realizaron con la abuela en 1998, conocieron a Vicente y Paula, una pareja de españoles que viven en Consuegra, en la provincia de Toledo, en España. Me mostró las fotos del lugar, que su amigo le había enviado, y sentí que estaba en las locaciones de los legendarios molinos de Don Quijote de la Mancha, que justamente estaba estudiando en el liceo. También me contó que Vicente es un artista que hace pinturas y esculturas, y sacó algunos recortes de correos electrónicos que tenían fotos de sus obras.
La amistad continuó durante muchos años; inicialmente por carta y luego por mail. En 2016, la pareja amiga vino a Uruguay a visitar a nuestra familia y recorrieron Canelones, Maldonado y Montevideo. El sueño de Vicente era volver a encontrarse con su amigo uruguayo, volver a conversar y conocer su tierra. Pero también cumplió otro sueño inimaginable para él: durante su estadía conocieron al Pepe Mujica, a quien tanto admiraba, ingresaron a su chacra y conversaron mano a mano.
Dice Carl Jung que la sincronicidad es la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera no causal. En 2022 me encontraba en Barcelona de viaje, caminando por sus típicas baldosas que tienen flores de cuatro pétalos, cuando me llegó una notificación de WhatsApp. Era una de mis tías en el grupo familiar, que mostraba una foto con una estatua de mi abuelo que estaba modelando Vicente. Quedé impactada, no sólo por el parecido sino porque el mensaje había llegado justo cuando estaba en el mismo país. No puedo entenderlo de otra forma que no sea una señal que me mandó el tata: una profunda sincronicidad.
Miré el mapa, busqué Consuegra y me comuniqué con Vicente, que tampoco podía creer que me encontraba en España. Solo llevó unos días organizar el encuentro y ahí estábamos con Santi, viajando a Consuegra a encontrarnos con Vicente y Paula.
Nos subimos a un trencito en Toledo, paseamos por sus puentes y por el Río Tajo. De ahí partimos a Consuegra, donde visitamos los molinos y el castillo del pueblo. Desde las alturas de los molinos se veía el museo El Pozo los Lagartos y Vicente me señaló, desde allí arriba, el lugar en el que ubicaría la estatua.

El reencuentro
Vicente ha incursionado en diferentes expresiones artísticas a lo largo de su vida, principalmente en la pintura y la escultura. Desde hace unos años se ha dedicado a crear y acondicionar su propio museo al aire libre, en las inmediaciones de Consuegra. El museo, llamado Pozo los Lagartos, tiene muchas de las esculturas y pinturas que ha creado durante su carrera.
Las esculturas están al aire libre y son muy variadas: representan a escritores, pedagogas, poetas, músicos y científicos, así como también a personas que el artista encontró interesante retratar. La música ocupa un lugar muy especial en el espacio, con artistas retratados como Janis Joplin, Ludwig van Beethoven, John Lennon, Jim Morrison y Amy Winehouse, entre otros. Desde el museo se pueden ver los molinos en el Cerro Caldérico y el castillo de Consuegra, y lo interesante es que él es quien hace un recorrido con las personas que asisten al Pozo los Lagartos. En aquella visita conversamos de muchos temas, no solo de cómo entablaron amistad con mis abuelos, sino también de su trayectoria como artista.
Después de la recorrida por todas las obras en el exterior y la sala de exposición de pinturas, con diferentes retratos y autorretratos, Vicente nos dice que nos va a mostrar un lugar muy especial: el taller donde da vida a sus obras. Al acercarnos a la puerta se empieza a sentir el olor a madera y arcilla, y allí entre medio de mesitas, pinceles, materiales y martillos, siento una mirada familiar. En el centro del lugar está la estatua de Julio Britos, mi abuelo. Su mirada tan bien captada, con esa mezcla de dulzura y serenidad, la media sonrisa característica y todo el entorno de esa magia que nos había unido, me hizo sentir que estaba teniendo un nuevo encuentro con el abuelo.
Hoy, con la sincronicidad del 23 de octubre, el abuelo cumpliría 95 años y se celebra el Día Nacional del Periodismo. Lo recuerdo en esas mañanas de mates preparados por la abuela. Él con su libretita anotaba ideas que se le iban ocurriendo y nos iba llamando a sus nietos para contarnos; a veces podía ser una correcaminata solidaria, donación de libros a cárceles, un nuevo logo o alguna idea de publicidad para su diario. Siempre tuvo un espíritu generoso, que creo que lo llevó a impulsar esta idea que empezó como una publicación semanal y que hoy es un medio de prensa importante en la identidad canaria. Hoy, 23 de octubre, como todos los días, te recuerdo y te agradezco, Tata Julio.