Con Esteban Schroeder director de ‘La huella de las palabras’ una película sobre Luis Pérez Aguirre

El audiovisual repasa la vida de Luis ‘Perico’ Pérez Aguirre en formato documental, con entrevistas a personas que lo conocieron de cerca.

“La película intenta hacer una semblanza”

La película ‘La huella de las palabras’ se estrenó el pasado jueves en el Complejo Cultural Politeama-Teatro Atahualpa del Cioppo, de la ciudad de Canelones. El documental estará en cartel en Cinemateca Uruguaya a partir de este jueves 15 de agosto.

El audiovisual repasa la vida de Luis ‘Perico’ Pérez Aguirre en formato documental, con entrevistas a personas que lo conocieron de cerca. La multiplicidad de facetas de Pérez Aguirre, un sacerdote que además fue cofundador del Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ) y estuvo al frente de un hogar de referencia en la ciudad de Las Piedras, hace imposible abarcarlo todo en una película. Los realizadores tuvieron que recortar, elegir las partes más emotivas y dejar algunas cosas afuera, pero de eso se trata el cine. Esteban Schroeder, director de ‘La huella de las palabras’, dialogó con HOY CANELONES sobre la película.

¿Qué faceta de Pérez Aguirre se intenta mostrar en la obra audiovisual?
La película intenta abordar una vida que podríamos decir inabarcable, y ese fue el desafío mayor, porque ‘Perico’ fue un sacerdote jesuita, teólogo, defensor de los Derechos Humanos de los niños y niñas. Fue cofundador del hogar La Huella, también fue cofundador del SERPAJ y se convirtió en un referente de los derechos humanos, la memoria y la necesidad de la verdad como elemento indispensable para la reconciliación nacional. Integró la Comisión para la Paz a pedido expreso de los familiares de desaparecidos. También fue muy crítico respecto a algunos aspectos tradicionales de la Iglesia Católica, y por eso mismo fue perseguido y censurado. A partir de testimonios de los seres más queridos de él, la película intenta hacer una semblanza.

“La película intenta abordar una vida que podríamos decir inabarcable, y ese fue el desafío mayor, porque ‘Perico’ fue un sacerdote jesuita, teólogo, defensor de los Derechos Humanos de los niños y niñas”, dice el cineasta Esteban Schroeder.

Como me comentaba, la figura de ‘Perico’ es inabarcable… ¿Hubo que dejar algo afuera?
Sí. Hacer una película es tomar decisiones, elegir y seleccionar. Fue imposible abarcarlo todo, pero de eso se trata: de elegir aquellas cosas que uno cree que es lo más importante desde el punto de vista emocional para el espectador, y en ese sentido, uno es una especie de intermediario, construye algo para que en el imaginario del espectador pasen cosas. En este caso, también pretendemos llegar a una generación que no conoció a Pérez Aguirre, y hemos tenido devoluciones muy interesantes, de gente de treinta años que se maravilla y agradece por el relato.

¿Cómo es su vínculo con el cine documental? Porque sus películas más conocidas son de ficción…
He hecho documentales. Soy el director junto a Carla Valencia, una documentalista ecuatoriana cuyo compañero es un animador uruguayo y también enriquece la película con algunas animaciones que los espectadores podrán ver en la obra. Es un proyecto de largo aliento. Tuvimos una primera etapa en la FIC (Facultad de Información y Comunicación), fuimos procurando que una generación que no conoció a Pérez Aguirre pudiera ser un actor en la recuperación de su memoria, entonces promovimos una serie de talleres y seminarios en el marco de un acuerdo de la FIC con SERPAJ y la Red de Amigos (de Luis Pérez Aguirre), que son promotoras de toda esta acción. Hace ya un tiempo que venimos desarrollando un proyecto que tiene como objetivo la legitimidad y la vigencia del pensamiento de Perico, por eso lo de la huella de las palabras, las huellas que sus palabras dejan… Muchos temas que él planteó, sobre el feminismo, por ejemplo, son temas que se están debatiendo hoy y él se adelantó hace cuarenta años. También planteó temas transversales, como tratar de vivir en un mundo menos desigual.

Fernando Guerrero