Con la intérprete de LSU Dayhana Dotta, que trabaja en centros educativos desde hace diez años

Dayhana Dotta empezó estudiar Lengua de Señas Uruguaya en 2011 y desde hace diez años trabaja como intérprete en distintos centros educativos del departamento. Foto: Archivo HOY CANELONES.

“Mirar al otro ya es parte de la comunicación”

La intérprete dialogó con HOY CANELONES en el marco de una serie de entrevistas con vecinos de la ciudad de Canelones y alrededores que trabajan la temática de Lengua de Señas y accesibilidad.

Dayhana Dotta empezó a estudiar Lengua de Señas Uruguaya (LSU) en 2011 y desde hace diez años trabaja como intérprete en distintos centros educativos del departamento. En el camino se ha encontrado con realidades distintas, y si bien nota un avance, cree que todavía falta mucho por hacer. Asegura que las dificultades de accesibilidad de las personas sordas no es un tema solamente de la educación, que también sucede a la hora de hacer trámites en oficinas públicas, en el acceso a la salud y hasta en los medios de comunicación.

¿Cuándo empezaste a interiorizarte en la temática de la LSU?
Fue a los 20 años, cuando uno no sabe mucho qué hacer. Se abría el llamado para la segunda cohorte del Técnico Universitario de Interpretación de LSU, en Facultad de Humanidades. Empecé con que quería aprender Lengua de Señas y terminé siendo intérprete, porque vi mucho la necesidad que había de la falta de intérpretes en aquel momento. Ahora somos unas cuantas más. Sin embargo, sigue habiendo falta en los servicios del Estado.
Cuando estaba por egresar, ingresé en UTU y ahí lo vi más desde el contacto de lo educativo. Vi que no son muchos los sordos que estudian y que todavía hay mucho prejuicio a nivel familiar. Hay una gran tranca social de creer que el sordo es incapaz de, cuando el sordo es capaz de hacer todo menos escuchar.

Supongo que en la educación puede pasar que un intérprete trabaje en las clases pero no haya nadie que entienda LSU fuera de las aulas, en otras áreas de una institución educativa…
A nivel reglamentario, nosotros estamos en el aula con el sordo y listo, pero si viene un sordo a inscribirse cómo hacés. Mis directoras saben que me llaman, hacemos una videollamada y se soluciona, pero no todas acceden a estas cosas, y en pandemia pasaron muchas cosas.
También va en cada uno. Hay adscriptas que saben Lengua de Señas, profes que saben más o menos. Después tenés gente que, aunque vea al sordo todas las semanas, nunca se dirige directamente a él; por el estigma, porque la gente se pone nerviosa.

¿Es difícil aprender a comunicarse en lo cotidiano con la persona sorda?
No. Igual es importante entender que es otra lengua. El abecedario te va a servir para decir tu nombre, para ciertas palabras, para que estemos de acuerdo en una dirección, pero no deja de ser una traducción. La Lengua de Señas es un idioma aparte y a mí lo que me resulta admirable, que para mí es universal, es el lenguaje corporal. Si vos vas a Tailandia o China, te vas a comunicar con el cuerpo, no te vas a comunicar tratando de hablar un idioma que no entendés.
Además, mirar al otro ya es parte de la comunicación. La gente que se asusta cuando aparece el sordo, le baja la mirada, mira para el otro lado, y al no mirar al sordo estás bloqueando la comunicación. Es como que yo me ponga auriculares cuando hablamos. Esas pequeñas cositas hacen que te animes, que te pongas menos nervioso y entiendas que el otro está tratando de usar todas sus herramientas para comunicarse contigo.

Mencionabas al pasar la época de la pandemia del COVID-19… ¿Qué pasó en ese momento?
Los sordos protestaron mucho por el tema del tapaboca, porque, por una cuestión cultural, hay muchos que leen los labios. Se protestó mucho por el tema del acceso a Internet, porque no todas las familias tenían Internet, no todas tenían una computadora accesible. También por cuáles son los formatos en que el docente generaba tareas para el sordo más allá de las clases virtuales y cómo hacés las adaptaciones para mandar un texto de muchas páginas a una persona sorda. Es como si tuvieras Literatura y el profesor mandara un texto largo en inglés. Muchas páginas en inglés seguido, a menos que seas un experto, no leés. Al sordo le pasa eso todo el tiempo (con textos en español). Precisás al intérprete ahí. En pandemia estuvo complicado, se avanzó en la medida de lo posible, y tenías profesores con más y menos tiempo, con más y menos accesibilidad.

¿En estos diez años has visto un avance en el vínculo de la comunidad educativa con la persona sorda?
Se ven avances cuando se sostiene el vínculo. En (la UTU de) Santa Lucía hay una estudiante que está en Cuarto. El primer año con ella nadie sabía qué hacer. La directora fue una genia y enseguida empezó a meterse en el tema accesibilidad, y hoy la UTU es súper accesible en muchos aspectos. A nivel social siento que hay algunas mejoras, pero a veces siento que falta un montón.

F.G.