La experiencia del equipo del Tomás Berreta en la Robocup: Avances y una familia solidaria


“Los chicos siempre estuvieron muy concentrados en la competencia”

Como informáramos en ediciones anteriores, una delegación del Grupo de Robótica del Liceo Tomás Berreta, de la ciudad de Canelones, fue parte del a Robocup en la ciudad de Eindhoven, Países Bajos.

Al equipo local no le fue tan bien como esperaba, pero logró algunos avances. “En la Rescue Line, que es la primera categoría que competimos, quedamos por debajo de la mitad de la tabla. Después hubo otra competencia, que se llama Super Team, donde se juntan equipos de distintos países. Nos tocó con Eslovenia y los chiquilines tuvieron veinticuatro horas para reformular el robot y hacer una tarea en conjunto. Ahí nos fue bastante mejor: quedamos por arriba de la mitad de tabla”, destacó Darwin Leguisamo, uno de los docentes referentes del equipo, en diálogo con HOY CANELONES. “En esa reformulación con el otro equipo, lograron que el robot cumpliera algunas tareas que no había podido hacer en la primera parte de la competencia”, agregó. “Los chicos siempre estuvieron trabajando mucho y muy concentrados en la competencia. Toda esa semana, el trabajo de ellos tenía que ser autónomo. Nosotros lo llevábamos al lugar de la competencia, pasaban a la zona de trabajo y estaban todo el día trabajando y haciendo pruebas, con situaciones donde el equipo debía ir resolviendo las propuestas que iba dando la competencia”, apuntó.
Leguisamo acotó que estos torneos “siempre sirven para medir cómo está Uruguay en el tema. Claramente hay mucho trabajo por delante, primero para ser competitivos en esta categoría, que es la categoría menor de la RoboCup, que como competencia general es muy exigente. La tarea que tenemos nosotros es seguir creciendo en esta categoría. Creo que una de las falencias principales es que nuestra liga es muy pequeña, hay poca gente trabajando para esta categoría, y el nivel de la competencia local limita lo que se puede hacer a nivel internacional, donde las exigencias son superiores y las condiciones materiales de los equipos que concurren también”.
El grupo se mostró sumamente agradecido con Pablo, Mariana y sus hijos, uruguayos residentes en Eindhoven, que alojaron a parte del equipo. “Ellos fueron quienes, desde el año pasado, nos confirmaron la posibilidad de alojar a cuatro de los siete (integrantes del equipo), y nos abrieron su casa para poder trabajar en conjunto. Fueron quienes nos dieron el impulso para confirmar nuestra participación. El tiempo y la calidad humana que nos mostraron es impagable”, destacó Leguisamo.