“Sentimos que se están olvidando de nosotros”
Varios vecinos de Camino Imperiale y zonas aledañas, en la ciudad de Canelones, señalan falta de mantenimiento de las calles y problemas con la conexión a Internet, entre otras dificultades.
El noroeste de la capital departamental está cada vez más poblado y los vecinos sienten que los servicios no acompasan ese crecimiento. En el Camino Imperiale y el barrio San Jorge no hay alumbrado público y las calles de tosca se encuentran dañadas. En la calle Cristóbal Cendan, a la altura de la vía, sí hay alumbrado, pero el tramo de tosca de la calle está deteriorado debido al pasaje de camiones, y se trata de la arteria que conecta a toda la zona con el Hospital de Canelones. Por esa calle, los vecinos también van al único almacén que tienen cerca. Además, existen zonas donde el agua se estanca, lo que provoca acumulación de mosquitos y otros riesgos para la salud. Por si fuera poco, según el relato de los lugareños, vecinos de otros puntos de Canelones van a la zona a arrojar ramas y demás basura. Vecinos del barrio San Jorge, el Camino Imperiale y la calle Cendan dialogaron con HOY CANELONES sobre las dificultades de la zona.
No es fácil
El barro que se genera con las lluvias es una de las dificultades que los vecinos sufren con frecuencia. “Cada vez que llueve se forman una zanjitas y los vehículos van saltando. Los chiquilines que pasan en bicicleta llegan embarrados a la escuela o al liceo”, comentó Verónica, una de las vecinas de Camino Imperiale. “Mis hijos tienen que ir al liceo de mañana. Los días de lluvia, a veces no pueden ir porque llegan embarrados”, agregó Diego, otro de los vecinos.
La falta de alumbrado también es un problema. “Esto de noche es una boca de lobos. No tenemos luminarias, pero nos cobran en la factura alumbrado público, y ahora nos dicen que tenemos que pagar las columnas y las lámparas. Se hicieron los trámites pero no tenemos para abonar eso que nos piden”, lamentó Verónica. La vecina vive en el barrio desde hace diez años y asegura que paga alumbrado público desde que se mudó. “En invierno se levanta niebla. A lo que hay bancos de agua, también se hacen bancos de niebla. En esta zona es imposible pasar de noche”, acotó.
El servicio de Internet tampoco funciona bien por un problema con la fibra óptica. “Cuando empezaron a hacer el tramo de la vía nueva, el consorcio del tren puso caños con la fibra, y cuando terminaron la vía nos la iban a conectar. El consorcio se fue, el tren ya funciona y casi no hay Internet. Yo trabajo mucho con Internet. Llamo día por medio a Antel porque no me funciona”, sostuvo Verónica. La vecina concluyó que “el barrio se está agrandando, es un barrio en crecimiento. No nos quejamos del crecimiento, pero sentimos que se están olvidando de nosotros. En esta zona no tenemos ni siquiera un almacén cerca. El más cercano está pasando la vía, en la calle Melo, y nos queda bastante lejos para ir caminando”.


Rural y urbano
Ángela, que reside desde hace dieciocho años en la zona, también paga alumbrado público desde hace “toda una vida”. La vecina tiene su casa en el barrio San Jorge, al este de la planta de OSE, sobre la zona rural de Canelones. En la calle de tosca de ese barrio también hay pozos y el ensanchamiento de la vía provocó que varios caminos quedaran angostos.
Los vecinos de la calle Cendan, a la altura de la vía, también sufren el barro generado por las lluvias y el agua estancada. Esa zona está más cerca del casco urbano de la ciudad y sí cuenta con luminarias, pero los vecinos ven algunos riesgos en el pasaje de autos y camiones que a veces no respetan los límites de velocidad ni la cartelería.


Fernando Guerrero

