Con el actor argentino Facundo Arana, que presentará el unipersonal ‘En el aire’ en la ciudad de Canelones


“He sido un malcriado absoluto del público y de mi carrera”

El viernes 12 de abril, a las 20 hrs., en el Complejo Cultural Politeama-Teatro Atahualpa del Cioppo se presentará el actor argentino Facundo Arana con la obra ‘En el aire’, dirigida por Manuel González Gil. Las entradas para la función ya se encuentran agotadas.

Facundo Arana es uno de los actores argentinos que mayores éxitos ha interpretado en su carrera. Comenzó a los 15 años de la mano de su mentora actoral, la actriz Betiana Blum, quien lo presentó a un casting en Canal 13. En esa época tocaba el saxo en la Línea D del subte. El fenómeno ‘Muñeca brava’, junto a la actriz y cantante uruguaya Natalia Oreiro, llegó en el año 1998, tratándose de una telenovela que consagró su carrera. Además protagonizó otros sucesos en televisión y en teatro. Desde hace una década, y bajo la dirección de Manuel González Gil, Facundo Arana lleva adelante la obra ‘En el aire’, en la que compone a Marcos, un particular locutor de radio que jamás imaginó que esa noche su vida cambiará para siempre. HOY CANELONES conversó con Facundo Arana pocos días antes de su presentación en el Complejo Cultural Politeama-Teatro Atahualpa del Cioppo.

¿De qué trata ‘En el aire’ y como llegó la obra a tus manos?
Se trata de la obra más linda del mundo. Tiene un libro majestuoso, que cuenta una historia maravillosa y que sencillamente la convierte en una obra necesaria y bellísima. En el año 2012 bajé del Monte Everest donde había ido a escalar, muy lastimado y me enfermé. Bajé muy contrariado, tomé conciencia de que me podía haber costado la vida y de que yo no había ido a otra cosa que a pasarla bien y registrar imágenes para la campaña que hago, ‘Donar Sangre Salva Vidas’. Cuando bajé, todos los proyectos en televisión y en teatro habían empezado. Estaba como fuera del sistema y me sentía muy frustrado, entonces llamé a Javier Faroni (productor de teatro) y le dije ‘Necesito tomar un café con vos, porque me voy a morir’. Nos juntamos y le dije ‘Necesito una obra de teatro, necesito ponerme a trabajar porque la cabeza me está jugando una mala pasada’, y él me dijo ‘Yo no tengo unipersonales’. Yo quería subir solo, quería sanar. Le digo a Faroni: ‘Necesito un productor y un director que me dirija’. ‘Tengo dos en uno’, me dice y me nombra a Manuel González Gil, que es como jugar a la pelota y que te nombren a Luis Suárez o a Lionel Messi. El espectáculo es absolutamente maravilloso, no importa quién lo haga.

Hablemos un poco de tu propia historia de vida. ¿Cómo fue atravesar a los 17 años un cáncer (Enfermedad de Hodgkin)?
Uno a veces reconvierte el dolor en recuerdos que no duelen. Con el cáncer hice eso. Pueden pasar muchas cosas en la vida y el cáncer es solo una de las cosas fuera del libreto que pueden pasar. Mi búsqueda con los años y el paso del tiempo me permitió que el tiempo que me quede por vivir poder dedicarme a estar con los míos, con mi mujer, con mis hijos, a pasarla lo mejor que podamos en este mundo tan convulsionado. Tener un cáncer a los 17 años es recontra pesado, es rarísimo, pero la enfermedad mezclada con que lo superé, que me hice actor, me hice híper reconocido por la gente y de golpe alguien me llamaba para que fuera a hablar con su hijo que estaba pasando por la misma enfermedad para que yo le levantara el ánimo y le dijera ‘Yo sí sé lo que vos estás pasando y me recuperé’. El cáncer ahí tuvo un sentido que antes no tenía. Si me preguntás si lo volvería a pasar, por supuesto que no, pero se resignificó. Sé cómo se siente una quimioterapia, sé cómo se siente una sesión entera de rayos, sé cómo se siente que se caiga el pelo… Con el tiempo nos convertimos en seres necesarios para otros y es la recompensa más importante que uno puede tener. La vida fue muy generosa conmigo.

¿Qué pasaría si hoy, en el 2024, se hiciera ‘Muñeca brava’?
Sería un éxito rotundo en todo el mundo. Si jugáramos con las mismas reglas que entonces, sería un éxito mundial, más teniendo a Natalia (Oreiro) como compañera, que siguió trabajando en todo el mundo y manteniendo viva esa llama. Hice muchos otros sucesos, pero como ‘Muñeca brava’ no hubo, ni habría, ni espero que haya. Hay actores que se pasan toda una vida esperando que llegue la oportunidad de encabezar algo y yo lo logré. A mi carrera no le puedo pedir nada más. He sido un malcriado absoluto del público y de mi carrera.

Tomaste la decisión de alejarte de la televisión y darle espacio al teatro…
En el 2007 yo conocí a María Sussini, en mayo del 2008 tuvimos a nuestra primera hija, en octubre del 2009 nacieron los mellizos y, a partir de entonces, yo no pensaba en dejar de trabajar. Soy un tipo de trabajo, me gusta trabajar, pero no me quería perder la crianza de nuestros hijos. Naturalmente, sin buscarlo del todo, me fui volcando por el teatro. Yo quiero haber valido la pena para mis hijos. No tengo otra cosa más importante en la vida. La televisión requiere de mucho tiempo. Al teatro me voy a la noche. De vez en cuando los chicos no comen conmigo a la noche, pero también de vez en cuando hay mucho marido en casa y cuando hay mucho marido en casa, marido se va a trabajar. Elijo estar más en casa y el universo que nos armamos.

¿El mote de galán te perjudicó o lo agradecés?
¿De qué podría quejarme yo de haber sido el actor galán, si es la cosa más linda que te puede pasar en la vida? Ser galán viene de galante: tengo la moto que me gusta, el auto que quiero, le di la educación que quise a mis hijos, les di sus gustos, me di mis gustos, he trabajado con la gente que soñaba. Le debo todo al apodo de galán. Lo llevo guardado en mi corazón. No tengo nada que reprocharle a esos lindos momentos. Hice de galán en comedias maravillosas, en dramas tremendos, en historias de época, en ‘Vidas robadas’, por ejemplo, que trataba el flagelo de la trata, en historias para chicos…

Participaste de ‘Buenos chicos’, la última novela de la productora Polka, de Adrián Suar, que anunció el cierre de la empresa…
La protagonista siempre es la historia. Hicimos un laburo increíble con los autores, con Adrián y con los actores. Amé hacer el personaje (de villano), trabajar con la barra de chicos, tan jóvenes y tan afilados con el laburo. A este villano le pasaron cosas, él buscaba su propia justicia con maldad. Con respecto a la industria y al cierre de Polka, cambió todo. En Uruguay, por ejemplo, está lleno de filmaciones para las productoras. Antes se filmaba para televisión, ahora lo hacen para las plataformas. Creo que a Polka le pasó este cambio. No debe ser fácil para Adrián que una lata de afuera te salga 500 dólares por capítulo y hacer una hora de ficción en un estudio salga 5.000 dólares. Suar es un valiente que mantuvo ‘Buenos chicos’ y no puso una novela turca.

¿Hablás de política y sobre la actualidad de tu país?
No, no me meto. Porque el presidente (Javier Milei) esta elegido por la mayoría de mi pueblo. Hay algunas decisiones que toma el presidente que me parecerán acertadas, otras que no me van a gustar nada. Yo empujo para adelante, el timón es del presidente, pero no lo toco. El plan lo tiene él. No me quiero convertir en un cuestionador serial.

¿Qué significa Uruguay para vos?
El señorío del uruguayo, el tú del uruguayo, el Natalia Oreiro, el Carlos Páez Vilaró, el Osvaldo Laport, el China Zorrilla, todo eso es Uruguay, son los uruguayos. Es el ADN del uruguayo. Amo el Uruguay, su tierra, su gente, cada palabra. El uruguayo es pillo aunque no malvado, y cuando sos pillo y no malvado sos China Zorrilla. Uruguay es eso.

Jennifer Cassarino