Con Gabriel Camilo, un ex recluso que hoy ayuda a los liberados a tener una vida lejos del delito

Libertad real

Lo de Carlo brinda contención y prepara a quienes salen de la cárcel para una vida alejada del delito. La casa funciona en la zona de Progreso y cuenta con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).

Gabriel Camilo estaba preso cuando una frase de una de sus hijas cambió todo. Él venía de una vida de la que hoy se avergüenza, en una suerte de competencia por ver cuál era el mayor delito que podía cometer, el que le daba más plata o mayor distinción. “Tengo hambre, papá”, le dijo la niña mientras hablaban por teléfono. Camilo sufrió un infarto poco tiempo después de aquella charla, estuvo muerto un minuto mientras se encontraba en el hospital y volvió a nacer. Escribió ‘La ballena Griselda’, un cuento que en principio era para su hija pero que terminó en varias escuelas del país. Empezó a proyectar ‘Nuestros hijos nos esperan’, una idea que se convirtió en la ONG que le da soporte a la casa para los ex reclusos Lo de Carlo.
Camilo conversó con HOY CANELONES sobre la casa Lo de Carlo y el trabajo de la ONG ‘Nuestros hijos nos esperan’.

Gabriel Camilo en la presentación del libro ‘La ballena Griselda’ en el año 2019.

Hábitos y vínculos
En Lo de Carlo se capacita a los ex reclusos en economía, trabajo y vivienda, entre varios temas “que son los que hacen que la persona se arraigue al tema de ser un ciudadano común y corriente, de buenas costumbres”, destacó Camilo. La fundación cuenta con un equipo de técnicos y los liberados pasan por un proceso en el que aprenden buenos hábitos e intentan recomponer los vínculos. “Tratamos de que la persona no se exponga tanto a la muerte, a la cárcel y al vivir separados de sus hijos y su familia, que es lo más doloroso”, agregó el referente del hogar.
La fundación también brinda talleres en la Cárcel de Punta de Rieles y en la Cárcel de Mujeres, con la idea de que los presos comiencen a conocer la propuesta y puedan seguir el proceso cuando salgan. “El sueño nuestro es trabajar dentro de las cárceles, con un sistema similar (al del hogar), y poder sacar a la gente a trabajar. Empezar a prepararlos para que, cuando estén en libertad, tengan un camino ya forjado”, expresó Camilo. Agregó que también se espera empezar con una propuesta de talleres en el ex Comcar.
Uno de los objetivos fundamentales de la casa, que según Camilo se está logrando con éxito, es recomponer los vínculos del ex recluso. “Hemos quedado asombrados, por gente que viene con restricciones de acercamiento pero al poco tiempo eso se cae y la familia empieza a venir a visitarlos. Hasta a veces se nos complica con la familia, porque quieren llevárselos. Los ven tan bien que dicen ‘Ahora sí’. Ahí vemos que hay un poco de ansiedad, obviamente natural, de que esa persona esté junto a su familia. Eso es lo que queremos, pero a veces los tiempos del proceso no son los mismos que los de la familia”, destacó.

Supera la ficción
A Lo de Carlo asisten unos veinticinco ex reclusos. El funcionamiento de la casa se hace posible gracias a un convenio entre ‘Nuestros hijos nos esperan’ y el Mides, pero la institución también ha recibido apoyo de la Intendencia de Canelones, entre otros actores. La ONG cuenta con una psicóloga, una trabajadora social y varios operadores.
Para Camilo, la situación actual en las cárceles “no es un problema de una administración política sino de la comunidad, que está sufriendo consecuencias de cosas que no se preveía que iban a pasar. Lo que está pasando ahora no se podía ni imaginar hace unos años. Yo estuve preso desde temprana edad, y lo digo con vergüenza. Dentro de esa experiencia en la cárcel, lo que hoy vivimos es algo que antes no se podía ni imaginar en un libro o una película de fantasía. El deterioro humano, el deterioro psicológico y físico es caótico. Muere gente al pedo, cuando antes la pelea, el cuchillo y la muerte eran la última carta a jugar en la cárcel”, señaló el referente de la casa.

Fernando Guerrero