Continuidad sobre las tablas
El próximo domingo 12 de octubre, el Teatro Eslabón, verdadero emblema cultural de Canelones, cumple treinta años y lo festeja con una cena el viernes 10 y con un concierto de Rossana Taddei y Gustavo Etchenique el mismo domingo.
Con una larga trayectoria, el Teatro Eslabón se ha convertido en un referente cultural tanto a nivel regional como nacional. Sus creaciones han merecido importantes reconocimientos fuera de fronteras y han formado parte de festivales y encuentros, obteniendo variados premios y menciones. Además, en este espacio cultural se dictan cursos y talleres artísticos y se realizan muestras y espectáculos de las más variadas disciplinas, con énfasis en el teatro, la danza y la música.
Para saber más de cómo vive el Teatro Eslabón esta fecha tan importante, HOY CANELONES dialogó con el director Leonel Dárdano (uno de sus fundadores) y con Federico Rodríguez, integrante del elenco que se sumó al colectivo once años atrás.
Intenso trabajo
«Estamos organizando y trabajando mucho de cara a la gran fiesta de los treinta años. Nos encontramos ajustando los últimos detalles. Queremos compartir este gran momento con la gente que siempre nos acompaña porque es un momento muy especial», comenzó diciendo Federico.
Para Leonel Dárdano, por su parte, la celebración de las tres décadas los encuentra «trabajando mucho, que es lo que nos gusta, y siempre con el espíritu de seguir montando espectáculos. Pretendemos seguir en esta línea: siempre generando y apostando a más».
Un poco de historia
En octubre de 1984 un grupo de jóvenes decidieron hacer algo diferente y formaron el Teatro Eslabón. Ese grupo de jóvenes estaba conformado por Leonel Dárdano, Marina Tresso, Ángeles Hernández, Susana Hernández, Ernesto Navia, Oscar Correa, Carlos Sorriba y Teresa Sangiovanni.
Dárdano recuerda con emoción aquellos años y admite que nada surge de la nada. «Desde la apertura del primer Cine Moderno y la Biblioteca Gabriela Mistral, siempre hubo un grupo de gente inquieta, que se reunía y hacia teatro. A partir de ahí, de a poco, nos fuimos integrando y en el año 84 decidimos comenzar una nueva etapa independiente, buscando relacionarnos con la dramaturgia uruguaya y latinoamericana. Era muy difícil en ese año ponerse en contacto con la dramaturgia uruguaya. Inmediatamente después que fundamos Eslabón, intentamos seducir a otros para que se integraran y así fue que, en el correr de los primeros años, se sumaron otros viejos integrantes del teatro», relata.
El director asume que «en el año 1984 la realidad del país era otra, estábamos saliendo de un proceso político y obviamente en aquel entonces no existían un montón de cosas que utilizamos hoy en día. Los elementos y recursos técnicos no eran los que tenemos ahora».
Proceso de trabajo
Leonel Dárdano destaca el proceso de trabajo que el Teatro Eslabón ha realizado durante estos treinta años. «Desde sus comienzos, Eslabón ha pasado por distintas etapas. Todos los años son diferentes. Siempre buscamos generar distintas cosas. Nuestra intención es el de abarcar un abanico lo más amplio posible para, de esa forma, poder darle variedad al público y para que nosotros, también, podamos incursionar en distintos estilos y propuestas. Siempre montamos espectáculos de diferentes autores y ese es el gran desafío que hemos tenido en estos treinta años: hacer un trabajo variado, inclusivo y participativo», señala.
Para explicar esa apertura y cambio permanente, Dárdano sostiene que «los objetivos del teatro van variando porque la sociedad y el país también va variando. El teatro se debe a la sociedad a la que pertenece. No existe la posibilidad de que un teatro no fuera hijo de una sociedad y de la comunidad en la que vive. Nosotros somos producto de eso. Las cosas malas que pasan y los avances y los logros del país nos afectan, nos modifican y nos tiñen. Eso también hace que a través de la elección de los textos vayamos articulando esos cambios», complementa.
Once años
Cuando se fundó el Teatro Eslabón, Federico Rodríguez no había nacido. Ingresó hace once años y la experiencia de formar parte del grupo lo ha marcado a fuego. «Mi primer acercamiento con Eslabón fue en la adolescencia, como espectador y me quedé deslumbrado por lo que vi», cuenta. «En ese momento, ni consideré la posibilidad de estar ahí. Después, a través de un grupo interliceal del Tomás Berreta nos fuimos acercando al Eslabón. Primero hicimos unos talleres y después me incorporé. Me acerqué al Eslabón con la intención de aprender algo de teatro y experimentar algo de esta disciplina que siempre me generó curiosidad. Desde el día en que empecé hasta el día de hoy ha sido un aprendizaje constante», agrega.
Federico, además, destaca la importancia del compromiso de cada uno de los integrantes. «Es un compromiso formar parte de esta institución, que tiene tantos años, y es un compromiso que cada integrante tiene en cuanto al esfuerzo que hacemos para seguir haciendo cosa, constantemente, por el teatro. Todo grupo tiene el encanto de que va mutando permanentemente, algunos se han ido, otros vienen, y la gente que viene siempre aporta mucho. Todos los integrantes estamos atravesando un proceso de aprendizaje», señala.
El arte y más
Para el actor Federico Rodríguez, lo que se vive en el Teatro Eslabón «es una actividad de gestión que va más allá de la propia creación artística. Si bien tenemos claro que nuestro objetivo es la creación artística, montar una sala y una institución implica mucho más que hacer teatro. Ahí está la magia del Teatro Eslabón. Todos tenemos diferentes roles, a veces cansa, pero hasta ahora hemos logrado tener una gestión adecuada que nos permite funcionar y mantenernos en el tiempo».
Leonel Dárdano asegura que el trabajo dentro del grupo «es una doble tarea; por un lado, obviamente, montamos los espectáculos para que la gente pueda disfrutar, pero también lo hacemos por nosotros, porque somos partes de ellos. Hacemos lo que hacemos porque nos gusta y nos apasiona. Es un proceso de entregar lo que hacemos y de disfrutar a la vez».
Pasado, presente y futuro
Actualmente, el elenco del Teatro Eslabón está compuesto por once integrantes, aunque a lo largo de estos treinta años han pasado más de setenta personas por el grupo.
Federico reconoce que estas tres décadas de historia han sido muy valiosos porque se han logrado muchísimas cosas: «El pasado ha sido muy rico, pero apostamos por seguir creciendo y seguir construyendo día a día, hay que impulsar este proyecto para ir a más», afirma.
Para finalizar, Leonel reconoce que nunca imaginó el presente de Eslabón y todo lo que ha pasado en estos 30 años. «Jamás imaginé, por aquellos días de octubre de hace treinta años, que Eslabón se iba a convertir en lo que es hoy en día. Nunca pensé que íbamos llegar a las tres décadas y que en este trayecto iban a participar cerca de setenta personas y, mucho menos, que íbamos a tener un espacio, que hace 28 años que lo tenemos y que íbamos a tener la aceptación del público y todo eso es hoy es una realidad. Cuando empezamos sabíamos lo que queríamos, pero no nos imaginamos esto. El entusiasmado y las ganas que tenemos son fundamentales. Es una actitud que tenemos frente al hecho artístico», sostiene.
Ma. Eugenia Núñez


