Al igual que sucede en otros rubros, los productores vitícolas sufren los efectos de la falta de lluvias. Desde el Centro de Viticultores del Uruguay creen que sería bueno habilitar el fondo para catástrofes del INAVI.
La sequía golpea a todo el sector rural y la viticultura no es la excepción. Las lluvias registradas en los últimos días no modificaron demasiado el panorama. Los productores de uva y vinos están desmoralizados y más de uno teme quedar por el camino. Si bien la calidad de la uva es muy buena, la falta de lluvias generó una baja en la producción y secó plantas en algunos casos. Fernando Imperiale, presidente del Centro de Viticultores del Uruguay, conversó con HOY CANELONES sobre los efectos del déficit hídrico en los viñedos del departamento.
Extremo
Imperiale indicó que se estima una baja de, al menos, un 40% de la producción de uvas. “Mucha gente mayor del sector nunca vio ni vivió algo tan extremo. Realmente, la situación está afectando muchísimo, fundamentalmente en los rendimientos. Es muy común escuchar a los vitivinicultores hablar de pérdidas del 40% y 50%. Eso es mucho y afecta la rentabilidad. Este año, casi que no va a haber rentabilidad en los cultivos”, lamentó el presidente del Centro. Agregó que se trata de “un golpe duro, que va a tener consecuencias durante varios años hacia adelante. Quizás cambie el sector de forma radical y algún viticultor pueda quedar por el camino”.
Imperiale señaló que la situación afecta a todo el departamento, aunque acotó que en algunos puntos es más crítica que en otros. “En zonas donde la sequía es muy severa, está ocurriendo la muerte de plantas. Ese es un problema grave, porque no solo afecta la actividad de este año sino también para adelante. Es un tema complicado de resolver y golpea muy duro a los viticultores”, advirtió. Informó que la sequía es severa en zonas como la ciudad de Canelones, Las Violetas y Santa Lucía.
La mayoría del cultivo en los viñedos se realiza bajo la modalidad de secano, sin riego. No obstante, y debido a los cambios en el clima de los últimos años, el riego empieza a tomar cada vez más peso en la actividad. “Antes se entendía que los viñedos no necesitaban riego, no era algo apetecible por el industrial. Pero eso está cambiando, los productores que instalan viñedos nuevos tienen presente el riego”, comentó Imperiale. De todas formas, y debido a la sequía extrema, varios productores que tienen sistema de riego se quedan sin agua para poder regar.
Hay stock
Por el momento, la situación no compromete a la producción de vinos. Imperiale explicó que el stock de años anteriores hace que la bebida no falte y acotó que la calidad del vino es muy buena. Sin embargo, pueden surgir problemas para los años venideros. “Tendríamos que ver qué pasa hacia adelante. Sabemos que la cosecha del año que viene va estar menguada porque las plantas quedaron muy agotadas”, lamentó el productor vitícola. “Lo mejor sería que llueva después de que se le saque la uva a la planta, para que la planta trate de recuperarse y haga reserva. Pero los pronósticos no son muy alentadores”, expresó.
El presidente del Centro Viticultor agregó que se debería habilitar el fondo para catástrofes climáticas del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI). “Tenemos la suerte de tener el Instituto Nacional de Vitivinicultura, que tiene un fondo previsto para catástrofes. Entendemos que ese fondo se tiene que utilizar para paliar esta situación y darle una mano a los productores que están muy afectados, para que puedan seguir en el sector”, analizó.
Fernando Guerrero

