Benedicto XVI cumplió con lo anunciado: el último día de febrero firmó su renuncia al papado ante los ojos expectantes del mundo entero. El día de ayer se vio agitado el pequeño estado del Vaticano, debido a la agenda programada para la renuncia del Sumo Pontífice. Después de encontrarse al frente de la Santa Sede durante casi 8 años, Benedicto XVI se despidió de Roma.
Las actividades en el día de ayer comenzaron a las 11:00 horas de Italia (8:00 horas de Uruguay), cuando todos los cardenales saludaron al papa en una ceremonia donde la emociones proliferaron. Fueron 144 los cardenales que Benedicto XVI saludó personalmente, luego de haber realizado un discurso donde expresó su fidelidad al futuro papa: «Entre vosotros, en el Colegio Cardenalicio está el futuro papa al cual ya desde hoy prometo mi incondicional reverencia y obediencia».
Esta ceremonia también funcionó como despedida para el secretario de Benedicto XVI,
Georg Gänswein, quien se emocionó fuertemente.
El evento comenzó con las palabras del cardenal decano, Angelo Sodano: «Hoy queremos una vez mas manifestarle todo nuestro agradecimiento. A coro le repetimos una expresión típica de su querida tierra natal: ‘Vergel’s Gott’, que dios se lo pague».
A las 17:00 horas de Italia, se trasladó a Benedicto XVI en helicóptero a Castel Gandolfo, su nueva residencia por los próximos dos meses, ubicada a 30 Km. aproximadamente del sur de Roma. Al mismo tiempo que volaba, todas las iglesias de Roma hicieron sonar sus campanas.
Una vez ubicado en la Villa Pontificia, se asomó al balcón a saludar a sus fieles que se encontraban allí presentes, concretándose así su último acto público.
A las 20:00 horas finalizó el pontificado de Benedicto XVI, y se declaró vacante la Santa Sede. La Guardia Suiza, luego de cerrar simbólicamente las puertas del palacio apostólico Castel Gandolfo, concluyó su servicio, dejando en su lugar a la Gendarmería. Fue en este momento en que Benedicto XVI dejó de ser papa a todos los efectos.
El anillo del Pescador, símbolo del poder pontificio, fue destruido para evitar la falsificación de documentos y al mismo tiempo para concluir de forma simbólica su reinado en la iglesia. El acto de destruir el anillo está contemplado por la normativa del Vaticano y se ha aplicado a todos los pontífices que han ocupado el lugar del papa a lo largo de la historia.
La cuenta de Twitter de Benedicto XVI (@Pontifex) permanecerá inactiva, esperando al próximo sucesor. Benedicto XVI, que fue el primer papa que realizó uso de las redes sociales, anunció en su último tweet: «Gracias por vuestro amor y cercanía. Que experimentéis siempre la alegría de tener a Cristo como el centro de vuestra vida». Sin embargo, no hizo mención alguna sobre su renuncia.

