Voluntarios leen libros a escolares
Eliana Lucián, integrante del Programa de Lectura y Escritura (PROLEE) del CODICEN, brindó detalles del proyecto que se está desarrollando denominado ‘Biblioteca Solidaria’, que se aplica en todo el país en 300 escuelas y en Canelones en casi 50 centros educativos de las tres zonas que integran el departamento.
El Proyecto Biblioteca Solidaria está bajo la coordinación de PROLEE y trata de integrar a la comunidad a través de un libro con la escuela. Las abuelas, madres o padres, el Policía Comunitario, un repartidor de una panadería, el chófer del ómnibus, las personas que se sientan útiles para participar de esta experiencia lo pueden hacer voluntariamente.
Algo tan sencillo y cargado de valores muy importantes como brindar una lectura de un particular, un vecino, un ciudadano común sin importar su condición curricular, para los alumnos de la Escuela de su zona. De esto se trata la experiencia piloto que será evaluada por las autoridades y que incorpora a distintos actores de la sociedad dándole visibilidad en la Escuela Pública como protagonistas de este ejercicio para el conocimiento de los niños.
Componentes
Tres componentes se complementan en esta idea: los libros, lo académico, que es la institución, y la solidaridad de la comunidad que va leer libros a la escuela más cercana una vez por semana durante 20 minutos. PROLEE junto con el Inspector Departamental y un Maestro Referente de cada escuela organizan la realización de esta actividad.
La escuela es la que convoca a los voluntarios. Estos reciben los libros de la Biblioteca Solidaria para ensayar la lectura en sus hogares y luego volver al salón asignado a cumplir con esta propuesta. Luego de la evaluación de las autoridades se buscará poder aplicar esta práctica en las 2.300 escuelas que tiene nuestro país y agregando más voluntarios que no precisamente serían del entorno del centro educativo, sino que podrían ser personas que residen en otros países y a través de la utilización la tecnología que disponen los centros escolares puedan hacerlo por medio una videoconferencia.
Otras caras
Cambiar la imagen en el aula para mostrarles a los niños que no solamente las maestras y maestros son los que leen para ellos y sumar “modelos de lectores cotidianos”. Este pretexto hizo que, según Lucián, personas que “no tenían nombre para los niños, como la que trae los bizcochos a la escuela, pasara a ser Ana, la que lee libros en primer año”.Una propuesta que, se resalta, posee contenidos para ambas partes, para ese voluntario o voluntaria que se brinda con su tiempo para leer, que quien también recibe una imagen de sí mismo y los alumnos que son receptores de un momento ameno.
Casos
Lucián relató vivencias que ha dejado esta propuesta en diferentes lugares del país, en contextos y situaciones disímiles en los que respecta a la realidad que rodea al centro educativo.“Hay un caso en Rivera de un policía que fue a la escuela a proponerse a integrar parte del equipo, porque quería que los niños no tuvieran una imagen, quizás meramente represiva en el Policía Comunitario”, señaló.
También uno de los casos fue en los que participaron padres en escuelas de contextos con cierta complejidad (en Montevideo), donde estos tutores habían sido protagonistas de acciones de violencia contra los maestros y entre los mismo padres. Fueron participes de estos equipos que modificaron estas conductas, asegura Lucián, generando un “relación de pertenencia al lugar y una alegría que cambió sustancialmente el clima institucional”.
En otra de las escuelas, dijo Lucián sin definir el lugar, por el tema de la falta de tiempo de los padres que no pueden integrarse a esta actividad por motivos laborales, a la maestra referente se le ocurrió ir a un Hogar de Ancianos cercano para proponerle a los abuelos a que lean para los escolares. Para los abuelos también resultó un motivo “para matar el ocio” e integrarse a esta invitación.
Género
En algunos casos, los niños advirtiendo que teniendo en cuenta que las mujeres son las que comúnmente se proponen para estos encuentros, solicitaron que quienes les gustaría que vengan a leer sean por ejemplo “el panadero, el conductor de UCOTT, el profesor de educación física”. Lucián relató un hecho sonriendo: “¿qué interesante no?, porque entonces no es lo mismo decirle al conductor del ómnibus: ‘¿Tenés 20 minutos por semana, no porque te lo pida yo, sino porque lo piden los niños?’”, agregó sobre la respuesta del convocado, “¿cómo se niega este hombre?”. Al fin de cuentas según la entrevistada el conductor “dijo que sí, que iba a ir, no una vez a la semana, pero una vez por mes lo podía hacer”.
Los responsables de llevar adelante el proyecto expresan la satisfacción de encontrar, ciertas riquezas que no se habían aprovechado, que estaban presentes en la comunidad. Dar con esa persona que estaba dispuesta a un momento de su tiempo, para integrarse a este fin muy enriquecedor para la educación los niños. “El único gasto que se generó fue el de la biblioteca”, acotó Lucián.
Taller
Ayer, en el local de la Inspección Departamental de Zona Oeste de Canelones (calle Luis A. de Herrera,) se hizo un taller con vecinos voluntarios que participarán de esta actividad, los que serán apoyados por guías que les enseñan las pautas básicas de cómo desarrollar la lectura frente a los niños.
Bibliografía
Entre la lista de los ejemplares de la Biblioteca Solidaria que también está a disposición de todos, dijo Lucián, aparecen títulos como ‘Saltoncito’ y ‘El baile de los bichos’ de Francisco Espínola, ‘Perico’ de Juan José Morosoli, ‘Cuentos de la Selva’ de Horacio Quiroga, ‘Chico Carlo’ de Juana de Ibarbourou, ‘El sapo Ruperto en historietas’ de Roy Berocay y‘La Botella F.C.’ De Daniel Baldi, entre otros.
Eduardo Castro

