La pista del reloj

El pasado 2 de julio se cumplieron 39 años del asesinato de Luis Alberto Bonhome, taximetrista cuya parada se ubicaba en la calle Treinta y Tres, próximo a Tomas Berreta en la ciudad de Canelones.
Fue un suceso que conmocionó a toda la ciudad y otras zonas, un poco porque, como en otros casos que nunca serán aceptados por la sociedad, pensábamos que nunca se daría en nuestro tranquilo terruño. Además, se trataba de una persona de trabajo que contaba con una legión de amigos, respetada y querida por toda la ciudadanía. La fría y lluviosa noche del 2 de julio de 1975, sobre las 22.30 hrs., se tuvo conocimiento por parte del conductor y el guarda de un ómnibus que había partido desde Santa Lucía con destino a la capital del país, que en la zona de la Represa del Canelón Grande se encontraban un automóvil color amarillo con placa de taxímetro, bastante lejos de la cuneta, y una persona tirada fuera del mismo. Por el color del auto de inmediato se pensó en Bonhome. Poco después se confirmó plenamente que había sido asesinado. El móvil había sido el robo y dentro de sus pertenencias no se ubicó el reloj pulsera, un ejemplar diferente a los comunes de la época. Ana Maura Bonhome Vidal, hija de quien dejara de existir trágicamente hace 39 años, nos contó que ella contaba apenas con dieciocho meses en aquel momento. “Yo nací en esta casa donde hoy vivo con mi familia. Papá vivió con dos amigos hasta que se casó. La agrandó y le hizo algunas reformas. Luego de su fallecimiento, mi madre y yo fuimos a vivir en la casa de una tía. Yo siempre tuve la idea de venirme a esta casa. Cuando me casé lo concreté y hace veintiún años que estamos en ella”, dice. La búsqueda del reloj Como señaláramos, el reloj, determinante para dar con el asesino, era algo especial y por ello hace algún tiempo que Ana Maura está investigando en busca de alguna pista donde puede estar. “La historia comienza en el cumpleaños de mi tío, al que popularmente se le conoce por ‘Pocholo’ o el ‘Mudo’. Estábamos reunidos y en determinado momento que yo salgo de la reunión, él le dice a Carlos, mi esposo: ‘Decile a Ana que busque el reloj’. Cuando llegamos a casa y me lo contó me puse a pensar. No podía decir que no. Pocholo es la referencia mayor que tengo de mi padre. Además, en aquel año 1975, él las pasó mal”, rememora. El comienzo de la información se inició con personas que habían conocido a su padre y estaban relacionadas con él como un montón de ciudadanos. Ana Maura comentó que lo primero “fue hablar con Gonzalo Laborde, más que nada porque era funcionario de la Jefatura de Policía. Él nos dio la pauta de hablar con Pedro Hackenbruch, quien actualmente es Juez. Después seguimos con Baby López, Máximo Rubén Cabrera, el popular ‘Bulón’ y llegamos a Oscar Bordo. Todos estaban bien al tanto de la cosas pero no se tornaba fácil”, cuenta Ana Maura. Luego hizo referencia a un colega de su padre, que fue el impulsor de la búsqueda del asesino cuando pasaban los días y parecía que el caso quedaría impune. “Puedo decir que Oscar Ledesma es una biblioteca. Estando en Liverpool como funcionaria vino y me contó cómo había sido todo. Para mi madre era un tema tabú. Yo pude ir conociendo a mi padre y lo que le pasó siendo grande”, dice. Comentó que un día, buscando algo en el ropero, encontró unos recortes de diarios de la época. “Eso, y lo que Ledesma me contó con lujos de detalles, me pusieron bien al tanto de cómo fueron las cosas”, cuenta. La investigación Tras esos primeros pasos, la investigación siguió. Ana Maura dijo que tuvo contacto con el oficial de policía Enubersindo Correa. “Me explicó que hay varios depósitos de cosas que han pertenecido a personas que tuvieron el mismo infortunio que mi padre. Todo ello está en Montevideo. Se hace muy difícil, por más que hay personas que me ayudan, como por ejemplo el Escribano Eduardo D’ Lloca, quien me dio un montón de datos, pero es difícil. En los últimos meses como que he bajado un tanto los brazos”, refiere. De todas formas dijo no perder las esperanzas. “No es que busquemos ese reloj por su valor. Algunos dijeron que era de oro pero nada que ver. Era, sí, algo llamativo. Ledesma me lo describió totalmente”, sostiene El optimismo no se pierde y esta fecha seguramente da impulsos para seguir la búsqueda. “Para mí sería algo grandioso, poder encontrarlo y llegar a la casa de mi tío y decirle: ‘Aquí está el reloj’. Luis Alberto Bonhome era una persona ligada a muchas actividades, además de directivo de Liverpool Centro Deportivo Social, fue cantinero en más de una institución y tuvo su propio bar, siendo de estirpe netamente popular”. Una anécdota Para cerrar, le pedimos a su hija que nos trasmitiera alguna anécdota que le hubieran contado de su padre. “Son muchas pero hay una que siempre la comento. Un día trasladó a una persona conocida y a su esposa que estaba próxima a dar a luz. Todo salió bien. Cuando le preguntó el padre de la criatura (que era un varón), cuanto se le debía, le dijo: ‘No sé, después arreglamos’. El hombre insistió y mi padre le respondió: ‘¿Sabés una cosa? Hacelo socio de Liverpool y está todo arreglado’”.
Omar Sosa

