Una crónica de la reciente presentación del artista argentino Wos, en el Palacio Peñarol

La luz en la sombra

Escribe: Martín Romego

El pasado sábado 28 de mayo, Uruguay recibió por primera vez al artista argentino Wos, que dio su esperado espectáculo en un Palacio Peñarol repleto, no solo de gente sino de energía y emoción.

A sus 24 años, Valentín Oliva se presenta como uno de los máximos exponentes del rap argentino y latinoamericano, en medio de un crecimiento artístico impresionante, ligado a su gran versatilidad. El joven artista tuvo su comienzo en las batallas de freestyle de plaza en el Quinto Escalón, para luego ser campeón de la Red Bull Batalla de Gallos Argentina y, más tarde, de la Red Bull Internacional, sumando un título también en la FMS Argentina. Wosito, como fue llamado toda la noche por los espectadores en Montevideo, pasó de improvisar para diez personas en una plaza a sacar dos LP que han tenido un enorme éxito, hacer una gira en la que llegó a varios países de Latinoamérica y llenar lugares como el Luna Park. Hace pocos días anunció también su primer show de estadio en el ‘Diego Armando Maradona’ y, por su talento, da la sensación de que no tiene techo.

En el marco de la presentación de su segundo álbum, llamado ‘Oscuro éxtasis’, es que llegó Wos a la capital uruguaya para dar uno de los shows más importantes del año en nuestro país. Así lo hizo, porque todo estuvo a la altura, desde él hasta los músicos, que se destacan por pasar de tocar bases bien rockeras a bajar la pelota al piso, pasando también por momentos más funk y bailables. Un pequeño paréntesis para el sonido, quizá el único aspecto que no dio la talla, por tratarse de un recinto complicado para sacar un producto que haga justicia al talento de los artistas. Más allá de eso, se vivió una noche de lujo, que empezó pasadas las 21 hrs. y con Wos parado sobre una torre de sonido ubicada a varios metros del escenario, para la sorpresa de varios. El show comenzó con las barras de ’Introducción al éxtasis’, track que también abre el disco, y luego de un pique hacia el escenario, siguió con los temas que continúan la lista en su último LP.

En esos primeros momentos, Wos y su banda dejan muy en claro lo atados que están al rock y los sonidos más pesados, con el riff bien oscuro de ‘Buitres’ y ‘Culpa’, que mantiene ese ambiente de oscuridad, con pasajes que hicieron saltar al público y la participación en la grabación de estudio, de Ricardo Mollo, guitarrista de Divididos.

El setlist también tuvo lugar para bases más experimentales como ‘Andrómeda’ (2018), uno de sus primeros singles, ‘Alma dinamita’, tema incluido en su EP ‘Tres puntos suspensivos’, lanzado en plena pandemia, o con ‘Lleno de zafiros’. En estos pasajes, Oliva demuestra a la máxima potencia su habilidad para escribir, con un toque muy personal y sobre temas que no abundan en el plano de lo popular o encarados desde una mirada muy original. Para dar una probada de ritmos más bailables, Wos nos dejó también ‘Convoy Jarana’ o ‘Fresco’ y ‘Okupa’, que son parte de su primer disco, llamado ‘Caravana’.

Esta mezcla de estilos es lo que hace a Wos tan interesante y lo convierte en un artista que puede estar entre los grandes de la historia argentina. Durante todo el show pasa también por sus diferentes talentos, sin dar la sensación de ser un showcase sin sentido, sino que entran muy bien dentro del espectáculo. Por ejemplo, tuvo un ida y vuelta con el baterista haciendo beatbox y, como en cada presentación, demostró su capacidad para la improvisación, en primer lugar sobre la base de Guerrilla Radio de Rage Against The Machine y luego en ‘Cambiando la piel’.

“Argentina y Uruguay comparten la celeste”, tiró Wosito en una de sus barras improvisadas, para terminar de ganarse a la gente. Además, tuvo una participación en la percusión en uno de los temas y también se animó a tocar la guitarra en ‘40’, otro track de su EP pandémico, que le dio el momento de punk al show. Por si fuera poco, cuando tiene que bajar las revoluciones también lo hace muy bien, como en su más reciente single ‘Arrancármelo’, que fue de los momentos más emocionales para el público o ‘Mirá mamá’, en el que canta “Mirá mamá, estoy arriba y te juro que no hay nada más que la vida”. También dejó algunos de los favoritos de la gente, como son ‘Melón vino’, de ‘Caravana’, o ‘Contando ovejas’, de su último trabajo de estudio.

En parte, este tipo de letras es lo que pone a Wos en el corazón de la gente. En un género que tiende a la demostración de grandeza o la imposición del ego sobre el resto de las cosas, el pibe argentino se corre y ataca desde otro lado. Desde su comienzo, a través de sus letras intenta resistir a las injusticias que percibe, no solo en el mundo sino en su país, con barras directas, pero también manteniendo humildad y demostrando que sabe dónde está parado. En ‘Que se mejoren’, otro de los temas que más movilizó al público, también dice: “No pienses que esto es solo para señalar al resto / sé que yo soy funcional al mal que digo que aborrezco, / pero tengo que exorcizar lo que me resulta molesto, / aun sabiendo que cantando no cambio lo que detesto”. Sobre el cierre del show dejó otros de sus temas que contienen este tipo de letras y que, a la vez, son de los más queridos por la gente, como ‘Canguro’ y ‘Púrpura’.

En una época en la que se habla mucho de la pérdida de la autenticidad y originalidad en la música, artistas como Wos rompen claramente y se muestran como una especie de esperanza. No en vano dice en ‘Introducción al éxtasis’: “No se escondan, somos la puta luz en la sombra”. Valentín y su banda nos dejaron una propuesta llena de actitud, con mucho trabajo y dedicación encima, pero a la vez con muchísimo talento arriba del escenario, que será recordada y, sin dudas, fue de los puntos más altos del calendario musical en Uruguay.