Con el presidente de la Asociación Pro Fauna Cinegética del Uruguay, sobre los cambios en la caza

El Gobierno emitió semanas atrás un decreto que modifica varios aspectos referidos a la caza. La nueva reglamentación despertó varias reacciones, desde críticas y sorpresas hasta posiciones a favor.

Para Bernardo Barrán, presidente de la Asociación Pro Fauna Cinegética e integrante de la Asociación Nacional de Cazadores del Uruguay, el decreto busca que la cacería se lleve adelante de manera regulada e introduce a Canelones como área permitida para la actividad porque varias especies están causando daños en el departamento. 

Barrán dialogó con HOY CANELONES sobre los cambios en la caza y las críticas que el decreto recibió, entre otros temas.

Las dos asociaciones que usted integra aportaron propuestas para este decreto. ¿Qué los motivó a proponer cambios en el tema?

Le planteamos al Gobierno nuestras inquietudes en algunos aspectos. Nos parecía que había que modificar la legislación, actualizarla, porque la legislación anterior era un poco vetusta. El Gobierno elaboró un decreto que recoge algunas de nuestras inquietudes. Creíamos que había que modificar la normativa porque la caza deportiva es una actividad que mucha gente realiza en Uruguay y también es un renglón turístico. Consideramos que la legislación que estaba vigente antes del decreto dificultaba algunos aspectos de la caza deportiva. 

Entre otros cambios, el nuevo decreto incluye al departamento de Canelones como área permitida para la caza. ¿Por qué?  

En el departamento de Canelones hay muchísimos ciervos axis y jabalíes que producen daños en los cultivos. Canelones tiene enormes áreas rurales donde ciervos generan accidentes en la carretera y producen daños en los cultivos. Consideramos que en Canelones, con las limitaciones que existen para todo el país, se puede permitir la caza.   

El intendente de Canelones, Yamandú Orsi, no se manifestó en contra del decreto pero se mostró sorprendido porque no le habían consultado sobre el tema… 

Las expresiones de Orsi pueden ser compartibles. Él no se manifiesta en contra del decreto, no se opone al fondo de la cuestión sino que le preocupa la forma. Hay otros actores sociales a quienes les preocupa la forma, pero casi nadie se opone al fondo de la cosa. Tal vez el Gobierno pudo haberlo consultado, ese no es mi tema, pero creo que es importante el hecho de que pocos actores sociales se han manifestado seriamente en contra del fondo del decreto. 

El decreto modifica distancias en el caso de las escopetas con balas de perdigón. Antes no se podía cazar con estas armas a menos de tres kilómetros de los centros poblados y ahora se permite la actividad a un kilómetro de dichos centros…

Las escopetas tienen un alcance de entre 60 y 80 metros. Limitar la caza con esas armas a tres kilómetros de un centro poblado, cuando el alcance es de unos 70 metros, era algo sin sentido.  

 Organizaciones vinculadas al bienestar animal señalan que el argumento de fomentar el turismo de la caza puede ir en contra de otro tipo de turismo, como las estadías en estancias. ¿Cree que puede haber una contradicción entre estos dos tipos de actividades?

No, más bien al contrario. Lo más probables es que el dueño del campo, si tiene una estancia turística, se vea beneficiado con la posibilidad de traer personas que quieran cazar. Es un renglón más para su actividad turística. Pero si al dueño no le gusta la caza, alcanza con que no les dé permiso de ingresar a los cazadores. 

La cacería de animales con perros es un tema que, si bien no está incluido en el decreto, por estos días entró en discusión de manera transversal. ¿Qué opina de ese tipo de caza?

El tema no está en el decreto. Pero la caza de animales con perros se da en Uruguay. Creemos que allí hay un área para trabajar: muchas veces, los perros se escapan o quedan perdidos y pueden representar algún peligro. Somos partidarios de trabajar en ese tema, de colocarles chips a todos los perros, por ejemplo, para que se sepa a quiénes pertenecen. Entendemos que hay que avanzar en una reglamentación que evite inconvenientes.

Cree, entonces, que la caza con perros no debe estar prohibida, que con controles se puede llevar adelante…

Sí. En general, y por filosofía, estamos en contra de las prohibiciones, nos parece que van en contra de la libertad de las personas. Hay algunos sectores de la población que son muy prohibicionistas, y en el caso de animales y ecología, son los que menos conocen del tema. Antes que las prohibiciones, preferimos que las cosas se reglamenten, para que se puedan hacer de manera racional y sustentable.  

Quizá alguna gente no lo entienda del todo, pero no hay nadie más ecologista que los cazadores. Al cazador le gusta la naturaleza, quiere involucrarse con ella de la forma más intensa, que es mediante la caza. El cazador no es un psicópata que odia a las perdices o los ciervos, quiere que esa especie que caza perdure. No queremos que desaparezca lo que cazamos sino al revés, queremos seguir cazando, que cacen nuestros hijos y nuestros nietos. 

F.G.