Mano a mano con Wilsound: Música en vivo, espacios para tocar en Canelones y el rubro artístico

El sector de la música se encuentra todavía buscando la forma de afirmar las nuevas posibilidades que van surgiendo en esta reapertura, tras varios meses de falta de oportunidades.

Según el músico canario Wilson Fernández Tesoro, popularmente conocido como Wilsound, es hora de que los artistas y los espacios que ofrecen shows en vivo logren una especie de entendimiento para poder generar más propuestas, aprovechando la intención de la gente de ver espectáculos. El músico dialogó con HOY CANELONES acerca del presente de la música en Canelones y de las oportunidades que puede haber para el artista local. Mientras tanto, se prepara para semanas de variada actividad, luego de aprovechar el comienzo del año para bajar revoluciones y pasar más tiempo en familia.

¿Cómo estuvo el cierre del año anterior y el balance en general?

Puedo hablarte del balance en distintos niveles. A nivel emocional no dejé de hacer terapia, sino que por el contrario, tuve que sumar un par a las que venía haciendo, aparte de la psicóloga. Sumé quiropraxia y digitopuntura a mi vida, que nunca había asistido, y eso se debió a que, emocionalmente, me vi tan afectado por la pausa laboral que tuve, que se me alojaron distintas emociones en distintas partes del cuerpo, que me generaron dolores. En la espalda baja, hombros y codos, sobre todo el izquierdo, que tuve que empezar a tratar. Eso se debe a las emociones retenidas como ira y enojo, que aterrizaron en el cuerpo y me afectaron. Económicamente fue todo en ascenso. Empezamos a encontrarle la vuelta todos, el público que consume mis servicios como músico, recreador y tallerista, así como yo adaptándome a las propuestas. Obviamente, luego de la última entrevista que me hiciste, que fue cuando salí a tocar a la calle porque no tenía más opciones, me encontré con que tuve que buscarle la vuelta a seguir girando la rosca para darle nuevas opciones al público y, sobre todo, a los niños. Porque… ¿cómo le llegás a los nenes a través de la pantalla? Fue toda una experimentación que estuvo buena porque me dio muchas herramientas. Tuve que buscar tutoriales de cosas y buscar mucha información. Di clases virtuales de guitarra, hice “zoompleaños”, di talleres de recreación virtuales, tuve la suerte de dar algunos para el exterior y después empezamos a tocar en los lugares, los boliches, porque se pudo y mejoró la situación de todos, por suerte. 

¿Cuál es tu actividad ahora en este mes y para el año?

Me tomé un descanso por enero, creo que hice un par de shows, nada más. Eso se debe a que mi familia me apoyó muchísimo, la mamá de mi hija, para poder pasar tiempo con mi hija y poder acomodar estos dolores. Entre descanso, dedicarme a mi hija y otro arte que no estaba explotando mucho que me alivia, me sana y me calma: cocinar. Estuve cocinando todo el mes, hice mermeladas, envasé cosas, hice comidas para mi familia, invité a amigos a prender la parrilla, busqué recetas y eso me alivió y me distrajo. Ahora, se abrió el espectro de lugares donde poder hacer shows, porque la gente quedó muy inquieta, aprovechando todo lo que se pueda de eventos. 

Una imagen del 21 de abril de 2021: En un momento álgido de la pandemia, Wilsound salió con su guitarra a tocar en el centro de la ciudad de Canelones. Foto: Archivo HOY CANELONES.

¿Hay más oportunidades para el músico canario en este último tiempo?

Te podría decir que las propuestas están, lo que es difícil es encontrar el lugar donde ofrecerlas, porque el Club (Social Canelones) hizo un intento de tener música en vivo todas las semanas, fue una linda propuesta. Después, están lugares como Leyenda, que apuestan a la música en vivo… Le estoy muy agradecido con Cristian, que es músico y entiende las realidades nuestras, pero después no hay lugares donde ejercer. Está el Teatro Politeama, pero para eso tenés que tener una propuesta muy grande, formal, presentar el proyecto dentro de una agenda amplia que tienen, pero no hay lugares físicos. Después hubo propuestas casuales. No es que hay un lugar fijo donde vas y sabés que todas las semanas hay música. Otro bar que abrió en Figueroa y Batlle y Ordóñez está trayendo oportunidades para tocar y uno siempre quiere que haya más lugares. Las propuestas existen, la cuestión es poder dar con el público, con el dueño y que ellos tengan la cordialidad de entender que nuestra tarea de artistas es un trabajo. Antes de la pandemia habíamos logrado que los lugares tuvieran una apertura económica con los artistas, que entendieran nuestro trabajo. Para ir a tocar a un lugar tengo que llevar guitarra, cables, amplificador, alfombra, luces y el equipamiento. Es mucho tiempo y dinero, pero en los lugares no dan con lo que estás pidiendo. Es todo una negociación, en la que casi nunca nos vemos beneficiados los artistas, pero no hay que bajar los brazos.

¿Qué falta en Canelones en este sentido?

Lo que falta, específicamente, es de ambas partes, de los artistas y de los espacios. Que haya un lugar o varios, donde la propuesta del servicio gastronómico y bailable, tenga la oportunidad de tener un escenario mínimo para los artistas. Por lo general, los centros nocturnos no cuentan con un escenario, la iluminación y el sonido para los músicos. Es diferente tener amplificación para pasar música a tener que conectar equipamientos, porque la batería lleva por lo menos tres micrófonos, sumados al cantante más un coro son cinco, más una percusión con dos más son siete. Eso significa tener una consola con al menos doce canales y eso significa tener doce cables. Es una inversión que hay que tener y es difícil encontrar un lugar que tenga sonido y que los artistas lo tengan. Por lo general los lugares no te pagan el costo de lo que vale el sonido. Yo llevo todo lo que necesito, que me llevó tiempo e inversión, pero a los lugares yo les paso el costo mío y del sonido, que es el costo real, que los dueños no están contemplando.

¿Cómo has visto la respuesta del público ahora que se sigue abriendo el espacio para espectáculos?

Bueno… ¿a quién no le gusta la música en vivo? Sería muy difícil encontrar una persona que diga: “La verdad que me molesta ir a un lugar y que haya música”. Tiene que ser muy mala la propuesta para que alguien se queje. La gente tiene ganas de ver, le gustan los shows, la gente viaja a otras ciudades a ver espectáculos. Acá, en la ciudad, hay espacios buenos pero no estamos dando con el cachet del artista y tampoco con los artistas locales. Quedó demostrado, con la pandemia, que no existe un gremio fuerte de músicos. Por lo general, apechugan de a pocos con su propia chacrita; los lugares que conocen se cuidan y no se comparte mucho. No es mi caso, por el contrario, trato de colaborar con los espacios y los demás artistas para que sigan moviendo. El público mío, de los niños, está enardecido con que pasen cosas; los adultos también quieren salir… así que la respuesta es buena.

Martín Romego