Llenos de alegría
La de anoche fue una jornada que quedará en el recuerdo para los hinchas de Libertad; solo le faltó la victoria para que sea perfecta, aunque con el festejo poco importó el marcador.
Será recordada la noche por la copa y la alegría, obviamente, pero lo fue desde un principio, porque fue impresionante el recibimiento de los hinchas a sus jugadores. Luego, por el partido, que arrancó cuesta arriba para el Rojo. Se veía complicada por el gol y por el trámite, pero el rival perdonaba y los dejaba vivir, hasta que llegó la rápida reacción: un gol y, antes de terminar de gritarlo, el otro.
Más tarde llegaría otro empate y el suspenso hasta el final del partido, hasta que pitó el juez, aunque hubo algún jugador que se abrazó antes, cuando vio que ya estaba, que llegaba la número 15. Y llegó nomás.
Wanderers saludó honorablemente, como contra Boquita, viendo otra copa que se iba en manos de otros, y quedará con el consuelo de ser, hasta ahora, el más ganador. Libertad quedó festejando, entre jugadores, hinchas, cuerpo técnico, dirigentes, socios, no socios y todo aquel que se haya arrimado, gritando “Dale, campeón” una vez más.









