El pasado fin de semana, Valentino Vanoli se consagró campeón uruguayo en la categoría Minicross, tras correrse la última jornada de la temporada 2020.
La fecha decisiva del Campeonato Uruguayo se corrió el pasado sábado en Cerros Azules, a las afueras de Piriápolis, donde se decidía el título del año, en medio de las dificultades planteadas por la emergencia sanitaria. El joven piloto santalucense llegaba como líder en lo previo, pero el panorama era bastante complicado para Valentino porque no se presentó con la moto que utilizó durante las restantes seis jornadas.
Según le contó a HOY CANELONES su padre, Ángel Vanoli, tuvieron una oferta por el vehículo que no pudieron desestimar y asistieron a la fecha de cierre con una moto de entrenamiento, que iba a significar una planificación extra para conseguir el objetivo. Justamente, la idea era ganar el título de la temporada, no las carreras, pero con mucho talento y voluntad, Valentino terminó consagrándose en la tarde del sábado. Se trató de una victoria que además se engrandece por el esfuerzo que hizo, tanto el piloto de 10 años como su familia, y por la ventaja que dio en cuanto a la moto utilizada para correr.
¿Cómo se dieron las carreras y el título de Valentino?
Fuimos con la calculadora en la mano porque hubo una oferta por la moto que ganó todas las carreras y, como gente laburadora, tuvimos que venderla. Nos quedaba la moto de entrenamiento, que sabíamos que no era tan competitiva y que estaba más castigada, entonces fuimos esperando entrar entre los cinco primeros para que se consagre campeón. Nos encontramos con una pista muy embarrada, muy complicada, en la que hubo que meter mucha estrategia. La recorrimos muchas veces caminando, diagramamos, armamos un radio de manejo con respecto a la moto que teníamos y a los rivales. Ellos habían entrenado muchísimo, nosotros veníamos parados. En la primera mano largamos bastante atrás, pero con un ritmo de carrera prolijo fue repechando hasta que logró el segundo puesto, muy conformes y locos de la vida porque nunca pensamos llegar hasta ahí con esa motito. En el entretiempo de la segunda manga, Valentino estuvo todo el tiempo preguntándome ‘¿Cuánto me sacó el primero?’, porque él quería ganar. Es la mentalidad que tiene. Hicimos un acuerdo: como padre, entrenador y mecánico hice un acuerdo con el piloto porque después de pasar la mitad de la carrera, Valentino era campeón igual. Le hice señas cuando pasó la mitad y ahí que hiciera lo que quisiera y, bueno, pasó bien posicionado en el cuarto puesto, le hice la seña y salió a atacar. Llegó al segundo puesto, dieron dos vueltas peleando duro, se pasaron dos o tres veces con el primero, que tenía una moto muy superior y era muy difícil. En la última curva se mandó una maniobra estupenda, de pizarrón, Valentino no frenó, se mandó, incluso la moto falló pero igual le dio para ganar la carrera muy justo. Menos de un segundo le sacó al segundo (puesto). Hasta el relator dio ganador al otro y después cuando ingresaron los tiempos en la computadora, se revirtió la situación. Estaba feliz y yo también, porque sinceramente no fue con una moto competitiva y fue por pura maniobra que la ganó.
¿Fue más especial por haberse dado de esta manera?
Yo iba pensando en cómo hacer para entrar quintos. Esta moto no tiene embrague, es un motor trancado en tercera, que quiere decir que sale más suave porque tiene mucho menos caballaje que la de los adversarios. Sabía que era muy complicado aguantar, por los saltos, la moto ya estaba castigada, entonces íbamos cuidando para que aguante. Valentino planteó una carrera porque él quiere ganar, cuando bajan las gateras él siente que tiene que ir para adelante, no sabe esperar y es algo admirable.
Cómo más le gusta al uruguayo, además, en la hora…
Esto sí que fue bien en la hora. El hermano chiquito filmó la carrera y se mueve porque se pone nervioso y hasta él pensó que no había ganado. Hasta lloró de alegría (Valentino) porque pensó que había salido segundo. Me decía ‘La moto se me apagó, papá’… y lloraba de alegría.
¿Cuánto lo removió a usted ver todo esto como padre?
Yo lloraba con él. Éramos gurises chicos. Por el esfuerzo, porque él corrió una carrera y nosotros, como padres corríamos otra que era para llegar a cada fecha. Tenés que pagar inscripción, entrada, entrenar, moverte montones de kilómetros. Yo soy confitero de El Paseo, somos gente laburadora y, sinceramente, el esfuerzo dio sus frutos. Valentino cumplió su sueño… a principios de año pensaba que quería ganar una carrera de motocross, yo le decía que con esta moto no íbamos a poder, pero él ganó el campeonato. De las seis fechas ganó cinco, pero salía a entrenar todos los días, a trotar a la vereda, saltaba la cuerda solo, porque él quería estar pronto.
Agradecimientos
Ángel Vanoli aprovechó la oportunidad para agradecer a quienes dieron una mano, como a Julio César Pérez y al mecánico Marcelo Carbajal, que hizo un gran trabajo en la moto. A su familia, sobre todo a la madre de Valentino, Yannet, que “siempre está ahí con el hijo apoyándolo en esta locura”. También nombró a Supermercado El Paseo y Axion Santa Lucía, que le dieron la nafta para la moto, a Indian Motors Uruguay, que brindó la ropa, y a Lubricantes Tx4, que pagó la inscripción. Además, tuvieron la ayuda de un entrenador brasileño, que ofreció clases por teléfono y gratuitas porque veía talento en el piloto
Es muy destacable que no haya presión para el niño, ¿no?
Eso marca la diferencia. Vos sabés que lo hablábamos con la madre y lo que hizo la diferencia fue eso. Otros padres tienen dos motos y los niños están todito el día arriba de la moto. Este niño sentía ganas de andar. A veces decía ‘Papá, quiero entrenar para la carrera’ y no podíamos romper la moto, teníamos que cuidarla, o lo llevaba pero no lo dejaba saltar para no dañar la suspensión. En otros padres había otra presión, pero eso lo hace sentir más libre arriba de la moto. Nosotros sabemos que es una diversión, él se lo toma en serio, pero para mí y para la madre es una diversión y lo apoyamos en esto.
¿Cómo se siente él para lo que viene y qué esperan?
A futuro, la realidad de hoy es que estamos sin moto. Él cambiaría para la categoría 65, que ya va con cambios y es un costo superior a la que tenemos ahora. Hoy por hoy no podemos hacer esa inversión, pero capaz que empezamos, le metemos un embrague de mano a la moto esta que nos queda, para que aprenda a meter cambios. El día de mañana capaz que podemos conseguir una moto más vieja, para ir como vamos siempre, con lo que podemos, pero con el corazón al cien. Es mucho esfuerzo, una inversión grande que hoy por hoy no podemos hacer. Como está la situación del país, no podés salir a pedir para una moto de carreras cuando hay gente que está pidiendo para comer. Pero ni hablar que si alguien se arrima, bienvenido sea y siempre tenemos esa cuota de ilusión. Yo pensaba en parar, pero veo a Valentino tan entusiasmado que me dan ganas de seguir apoyándolo y verlo arriba de una moto de verdad.
Martín Romego
Un ejemplo
Para sorpresa de muchos, que quizás cuestionaron la decisión de participar con la moto en la que compitió, según comentó Ángel, o de algunas marcas más grandes que veían cómo triunfaba una moto sin una marca reconocida, el piloto santalucense salió adelante y triunfó por su talento y esfuerzo. Al final de la jornada del sábado se fue aplaudido, en reconocimiento por lo logrado, fue halagado por el relator de la carrera y cuenta con un gran futuro, que empezó a demostrar ya desde pequeño. Ya fue elogiado en otros momentos por algunos expertos argentinos que lo tuvieron compitiendo en sus pistas, sigue cosechando títulos y, ojalá, su camino no termine en este año. Sin embargo, una cosa mucho más destacable que los premios es que ha servido de ejemplo también para niños de su ciudad, que según contó su padre, empiezan a motivarse y a interesarse por las motos y el deporte.

