Marianne & Leonard

Entre la enorme variedad de opciones pasatistas que ofrece Netflix, destinadas a agotarse en su propio chisporroteo, tras el simple visionado, sorprende encontrar una película como ‘Marianne & Leonard: Words of Love’, del premiado director Nick Broomfield. El filme documental reconstruye la relación entre el cantautor y poeta canadiense Leonard Cohen (1934-2016) y su musa noruega Marianne Ihlen (1935-2016), a partir del vínculo que estrecharon durante los años que convivieron en la isla griega de Hidra, en la década del sesenta del pasado siglo.
El disparador de la película es el mensaje que Cohen le envía a Marianne Ihlen cuando ella agoniza y que alcanza a escuchar en sus raptos de lucidez. El propio Cohen fallecería tres meses más tarde, entrando de lleno en la leyenda.
‘Marianne & Leonard: Words of Love’ no es solo el registro de una historia de amor, que se volvió imposible de sostener cuando Cohen ascendió en el estrellato, sino también la de toda una época, a saber, la de finales de la década del sesenta e inicios de la década del setenta, cuando las drogas, el amor libre y una percepción idealista del mundo hizo mella en una gran cantidad de creadores, entre los que se encontraba el propio Cohen, autor de canciones indestructibles como ‘Suzanne’, ‘The Future’ y ‘Waiting for the miracle’.
A través de una gran cantidad de material de archivo y, sobre todo, de innúmeras cintas domésticas, el director Broomfield, que también supo ser amante de Marianne Ihlen, va conformando un interesante fresco de época, siempre con el lente centrado en la, por momentos, elusiva figura de Cohen. Así, lo vemos dejar atrás su condición de respetado novelista para subirse a cantar a un escenario (de la mando de Judy Collins, que fue la primera en cantar sus canciones), su consolidación como respetado trovador internacional, su inestable condición de hombre de familia, su retiro durante cinco años a un monasterio zen en California, su vuelta a la vida civil para descubrir que su manager lo había estafado dejándolo sin un centavo y su regreso a los estudios y a las interminables giras por todo el mundo, hasta sus años finales.
Uno de los momentos culminantes del filme, y de la propia historia de los dos protagonistas, es cuando Marianne Ihlen asiste a un concierto de Cohen en sus años finales, y desde la primera fila lo ve y escucha cantar la impresionante canción ‘So Long, Marianne’, que le dedicara unas cuantas décadas atrás. Una posible enseñanza de tan particular historia de amor retratada en ‘Marianne & Leonard: Words of Love’ es que los sentimientos sobreviven al paso inalterable del tiempo, siempre que lata el afecto y también la recordación.
E.B.