Mano a mano con Max Capote, sobre el trabajo del productor musical en tiempos de pandemia

Foto: Panacadi

Dentro del contexto difícil que atraviesa la música uruguaya, sin muchas oportunidades por la crisis sanitaria que impacta a nivel económico y social, se han producido cambios en algunos aspectos, no disminuyendo tanto en términos de trabajo.

Así lo observa, al menos en su caso, Max Capote, reconocido productor y músico uruguayo, que con idas y vueltas ha podido seguir trabajando dentro de esta realidad. Capote dialogó con HOY CANELONES tras salir de unos largos veinte días de padecer COVID-19, en una charla que trató de diversos elementos de la producción musical y la escena de la música uruguaya, entre otros temas. 

¿En qué te encontrás trabajando últimamente?

A ser productor es a lo que me dedico todos los días de mi vida. Hace veinte años es mi trabajo, mi oficio, es lo que soy. Con los shows corté un poco la movida en 2015, empecé a tocar de vuelta con la mano de Jorge Nasser, que me dio un poco de incentivo, y cuando arrancaba de vuelta vino el coronavirus. De producir nunca paré. Para mi ser productor musical y ser músico, con shows en vivo, son como dos cosas paralelas. Si trabajara en un supermercado es lo mismo, no se mezcla. Es peor todavía: grabar mis cosas me recuesta porque el día feriado tengo que seguir laburando. Es como un taxista que saca a pasear el auto un día libre. Eso me juega en contra, pero hay cosas a favor. Si te produce otro hay que soltar mucho para que fluya y a mí me cuesta soltar. Una cosa es mi primer disco, que yo ya lo había hecho todo y se lo di a un productor para que lo emprolije, y otra es de cero, transar en los arreglos. 

¿Cómo sos como productor?

Como productor hay que tener una psicología muy especial, porque hay que ser una especie de nexo entre lo ideal y la realidad que el otro me trae. El rol del productor musical ha cambiado por su relación con la industria de la música y los músicos. Antiguamente era la discográfica la que contrataba al productor para asegurarse que el disco de la banda nueva que había fichado fuera una garantía, que suene bien. Warner fichaba a los Ramones y le decían a Phil Spector: “Vos vas a producir este disco”. Entonces a Spector le daba lo mismo lo que dijeran los Ramones. Hoy lo más común es que el cliente es el músico. No me puede dar lo mismo lo que diga, entonces tengo que jugar con él. Es tratar de ver si el músico está tomando malas decisiones por falta de experiencia, por ejemplo, en cosas sonoras o cosas que juegan en contra del producto, pero a lo último igual el arte es libre. Si algún elemento es muy importante para esa persona, puede afectar la calidad final pero es importante a nivel emocional, voy por el lado del arte, jamás voy a ser tan rígido.

¿Esa apertura viene de tu experiencia como artista también o lo aprendiste de tu laburo?

Yo tengo una formación de Bellas Artes. Pasé ocho años por la Escuela y el pasaje por esa carrera te da determinada perspectiva sobre el arte, sobre muchas cosas, y llega un momento que perdés cierta rigidez. Creo que hay muchos músicos, productores y todo que no están formados en arte, sino más bien en música y, a veces al estar metido en la música, se pierde perspectiva artística. Al estar mucho en la armonía, en la nota, se nos olvida que estamos haciendo arte y el arte va más allá de la música. Hay cuestiones estéticas, semánticas, hay más alrededor. El 80% o 70% de mi música y mi visión está nutrida por el pasaje por Bellas Artes, entonces desde ese lado tengo esa apertura.

¿Cómo es ser productor en tiempos de pandemia?

Ha sido una montaña rusa. Allá en marzo del año pasado, yo cerré el estudio, lo llevé para mi casa y grabé a distancia. Yo doy cursos también, de Producción Musical, que no es muy redituable pero me encanta hacerlo. Ahí diseñé una forma a través de Zoom para que la gente pudiera escuchar perfectamente mi computadora desde otro lado, que hasta el día de hoy lo uso. Al mismo tiempo, yo laburo presencial, que bajó totalmente pero también desarrollé la técnica para que gente que tenga tarjetas de sonido, pudiera lograr buenas tomas y mandármelas, para poder producir desde casa. Produje de esa manera el disco de Diego Pez, que está increíble. Muchas cosas las hice así y quedaron divinas. Después abro el estudio de vuelta y explota, se llenó, una locura, pero después la pandemia ha pegado fuerte y los músicos no tienen trabajo. Hay una crisis económica a nivel musical. Igual vamos sobreviviendo. No es un rubro en el que haya caído tanto la producción y yo tengo la dicha de que a lo largo de los años me hice muy conocido, tengo mucha gente que respeta mi trabajo y siempre tuve mucho laburo. Eso se logra con los años, porque hace veinte años que estoy y no es un disco por año. Estoy de diez de la mañana a siete de la tarde todos los días de mi vida produciendo.

¿Cómo ves la actualidad musical uruguaya en general?

Creo que a nivel creativo goza de buena salud en todos los géneros. Hace poco escuché el disco de la Croupier Funk, por ejemplo, que es increíble lo que suena, una locura los músicos que tocan. Recibo música de gente, escucho música de acá y me sorprende el carácter que tenemos los uruguayos para hacer música. Es divino, loco. Tenemos increíbles músicos, compositores, intérpretes en cualquier ambiente, en música tropical, trap… una locura. Yo entendí que la música es todo lo mismo. Hay cuestiones más superficiales, de perjuicio, que hace que algo sea más berreta, entre comillas, pero en el arte hay dos certezas: me gusta o no me gusta. Obvio que hay letras que hacen reflexionar más y otras que pueden hablar de cosas más simples, pero si basamos la música en la letra, la música instrumental sería una mierda. 

Al darse cuenta de eso y abrirse a todo tipo de música -a mí me pasó a nivel personal-, uno disfruta más la música, ¿no?

Se disfruta más, obvio. La música está para gozarla. Es para que te consuele en momentos difíciles, que te haga sentir contento en momentos alegres con tu gente tomando una cerveza, es para que te haga pensar, es un tipo de arte increíble. Yo sé que nadie se la lleva de arriba, hay músicos en cumbia, rock, plena, reggaetón y la están peleando, componiendo las letras con esfuerzo, yendo al estudio a grabar y no podés tirar para atrás a nadie. 

Martín Romego

Trabajos variados

Max Capote sigue en su faceta como productor, que comenzó hace veinte años y ha pasado por incontables trabajos y artistas, además de producir también sus propios discos. Entre muchos nombres y títulos, sin querer ser injusto con los demás, según aclaró, mencionó dos trabajos: el disco ‘Caudillo’, de Sebastián Casafúa, que le dio su último Premio Graffiti a Productor del Año en 2019, y el primer trabajo que le dio el mismo galardón, que es ‘Badaboom!’, de Mint Parker, en el año 2010. Igualmente, para no dejar a todo el mundo afuera, Capote destacó que se puede escuchar una playlist en Spotify llamada ‘Producido, grabado y mezclado por Max Capote’, con canciones de otros artistas, que contiene desde temas tanto de estos dos discos galardonados, como de Boom Plan, El Gavilán, Cuarteto Ricacosa, Juli Silberberg y Jose Damiani, entre otros.

En cuanto a sus trabajos propios, Max Capote compartió este año su último tema, llamado ‘Infinita de verano’, dentro de un período más inactivo personalmente. Según manifestó durante la charla que mantuvimos, luego de varias giras y toques con mucha gente, desde el año 2015 se encuentra en un momento diferente, de más reflexión y desconectado de la industria musical como artista. Sin embargo, ha encontrado la inspiración más recientemente y tiene varios trabajos en el tintero, en los que ha estado trabajando últimamente. En tanto, según contó, se sigue apoyando siempre en la misma música en estos momentos a la hora de la escucha, siempre regresando a la música de los 60’, los hits de aquella década y bandas como Beach Boys, sobre todo The Beatles, aunque también pasa por la bossanova, la música instrumental y algunas novedades.