“Decidí vivir mi vida sin esconderme”
Elena Solís es una escritora uruguaya que, luego de un profundo proceso de meditación y maduración personal, decidió comunicarles a sus hijos, a su entorno familiar y a la sociedad su condición de lesbiana. Al poco tiempo se casó, constituyendo la segunda pareja de mujeres que contrajo matrimonio en Uruguay.
En la edición del pasado martes de HOY CANELONES, publicamos un artículo sobre el taller literario que la escritora Elena Solís comenzó a brindar en la ciudad de Santa Lucía. Muchos no conozcan, quizás, la condición de destacada activista de Elena, quien viene luchando de forma permanente por los derechos de las familias lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en Uruguay.
Un camino
A lo largo de su carrera como escritora, Elena Solís ha editado diferentes artículos, entre los que se destaca ‘Discriminación solapada frente a un discurso políticamente correcto. Ser madre y ser lesbiana conversa en el Uruguay de hoy’ (Llamale H, Catálogo 2013). Varios de sus cuentos han sido publicados en revistas especializadas y en sitios web. Además, participa frecuentemente en lecturas performativas y ciclos literarios.
El pasado 7 de octubre, Elena se casó con Luciana Cella, constituyendo la segunda pareja de mujeres que contrajeron matrimonio en el Uruguay. Su condición de lesbiana casada y madre de dos hijos, la ha llevado a una toma de consciencia y a un activismo cada vez más creciente en un mundo todavía hostil al tema, que se traduce en notas, artículos y en su obra literaria en general.
El pasado mes de diciembre, su cuento ‘La Marea’ fue editado en la antología de cuentos eróticos femeninos ‘El papel y el placer’ (Irrupciones). Es de destacar que su cuento constituye el único que habla abiertamente de la temática lésbica erótica. Actualmente, como activista por la diversidad sexual, pertenece a un grupo que ayuda a mujeres homosexuales en iguales circunstancias que comenzó a funcionar a mediados del año 2013.
Madre y lesbiana
“Yo soy socia fundadora de la Asociación de familias LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) y dentro de este ámbito peleamos por los derechos que tenemos y nos ayudamos mutuamente en este proceso, que es bastante largo y difícil”, comenzó diciéndonos Elena Solís. Cuenta que estuvo casada durante mucho tiempo y que tiene dos hijos (una nena de 14 años y un varón de 10). “Yo soy una mujer que formó una familia y que un día me separé y decidí contar que me gustaban las mujeres. Y el año pasado me casé”, cuenta.
Elena señala que reconocerse como lesbiana y hacerlo público no es un proceso sencillo pero “considero que es un proceso viable que requiere de gran esfuerzo y seguridad”. Afirma que “me consta que hay muchas madres en esta situación y muchas de ellas prefieren, por distintas razones, permanecer en el silencio, viviendo una vida a escondidas. Por ejemplo, viven en un matrimonio infeliz; hasta muchas veces son sometidas y presentan muchas dificultades para salir adelante”.
Además, expresa que “dentro de esa gama enorme que ahora se denomina diversidad, este grupo de madres lesbianas, y las que tienen hijos por inseminación artificial, enfrentamos muchos problemas específicos e importantes en la sociedad; por eso creímos que era necesario formar un grupo para enfrentar todo este tipo de problemáticas”.
Proceso difícil
Basándose en su propia experiencia, relata que “el hecho de tener hijos implica una dificultad mayor y más específica, teniendo en cuenta lo que es el entorno. No es lo mismo hacer este proceso de manera individual que cuando tenés hijos, ya que tenés el plus de hacer que ellos lo vivan de una forma natural y que no se escondan”.
Al momento de relatar las condicionantes y limitaciones del entorno para plantear su condición, Elena cuenta que “es un proceso personal largo y difícil en el cual básicamente te ayudas a vos misma. Yo soy parte de una generación que vivió en una época donde realmente era mucho más difícil expresar tu condición a nivel público y familiar, viviéndola sin esconderse. Por eso muchas mujeres optamos por una vida aparentemente heterosexual. En este aspecto, creo que ahora es un poco más sencillo”.
LGBT
Consultada sobre la constitución del grupo que ella fundó , Solís comenta que es muy difícil que la gente se acerque y quiera ser parte del mismo. ”La cantidad del grupo es variada y cambiante. Es algo que recién se está empezando a dar a conocer. Por ejemplo, hay muchas mujeres que les comunican a sus hijos su condición de lesbianas, pero al mismo tiempo le dicen que no le cuenten a nadie y eso es una contradicción enorme”, señala.
Agregó, además, que la sociedad actual uruguaya aún está muy lejos de internalizar esta situación. “Si bien la ley y la sociedad están conectadas, son cosas muy distintas. Yo creo que la sociedad todavía no está preparada. Es la misma sociedad de siempre a la que le han puesto una nueva ley del matrimonio igualitario y tiene que ir aceptando eso”.
Aceptación
Elena cuenta que “cuando le comuniqué sobre mi elección a mi familia, tuve una recepción sorpresiva, pero buena; en cambio el entorno de mi esposa lo tomó de una muy mala manera, llegando incluso a la violencia y la indiferencia absoluta”
Para la autora, su casamiento marcó un antes y un después. “Fue un momento bisagra en mi entorno íntimo y familiar; es como que la gente se dio cuenta realmente del porqué nos estábamos casando”.
Discriminación
Elena reconoce que ha sufrido innumerables situaciones de discriminación en todos los ámbitos. “Yo tuve y tengo consecuencias de discriminación a todo nivel y esa discriminación la mayoría de las veces se produce de una manera solapada, que es mucho peor, porque ahora queda muy mal discriminar por tu condición sexual, pero te buscan cualquier problema que no te harían si tu condición sexual fuera otra”, narra. Agrega que “reconozco que por mi condición estoy mucho más expuesta porque es mucho más fácil cuestionarme como madre. Por ejemplo, cuando con mi esposa vamos caminando de la mano por la calle todo el mundo nos dice algo y permanentemente estamos recibiendo agresiones”.
Ma. Eugenia Núñez

