Con Gonzalo Abella, candidato a la presidencia de Asamblea Popular

«Entre la derecha tradicional y la nueva derecha del FA, no hay diferencias esenciales»

El candidato a la presidencia de la República por Asamblea Popular, Gonzalo Abella.
El candidato a la presidencia de la República por Asamblea Popular, Gonzalo Abella.

El candidato a la presidencia de la República por el partido Asamblea Popular (AP), Gonzalo Abella, en diálogo con HOY CANELONES, dijo en referencia a la campaña electoral que ya ha comenzado que «para nosotros la política no es primero conseguir tres diputados, dos ediles y cinco años después hacer buena letra para ganar la Presidencia»

Para la AP, la campaña electoral se define también como «un pretexto para instalar en la mesa de los periodistas los temas que nos preocupan con determinadas propuestas concretas que tenemos». En el caso de alcanzar una banca en el Parlamento Nacional algo que, «a esta altura tenemos la certeza que lo vamos lograr, será un tribuna para ponerse al servicio de las movilizaciones ciudadanas, para el campo y la ciudad».
Cabe consignar que este partido está conformado por sectores que pertenecieron al FA y que, por diferencias, decidieron separarse de la fuerza política que hoy gobierna. Abella insiste en que «es vital tener una buena votación en las internas porque será la única demostrativa que tenemos ante la gente, de que estamos creciendo y somos una organización seria».

¿Qué pasará en Canelones?

De la lucha que se puede estar dando por la Intendencia de Canelones entre blancos, colorados y frenteamplistas, Abella visualiza que «lo único cierto del Partido de la Concertación es que demuestra que los partidos tradicionales, que fueron alguna vez partidos de ideas, hoy no existen como tales».
Añade que realmente se podría especular con aquellos votantes que «por cierto castigo podría votar al Partido de la Concertación, pero creo que lo partidos tradicionales tienen un problema que los deja un poco estupefactos y es que el descreimiento en el Frente Amplio, razonable, no ha generado una nueva credibilidad en blancos y colorados».
Argumentó Abella que en Canelones, un «departamento que es colorado de tradición, los actuales dirigentes (no sé si la Administración Hackenbruch tuvo algo que ver con eso) no son creíbles a nivel de grandes masas de la ciudadanía». Entonces, como resultado de esta exposición personal entiende que «muy probablemente el Frente Amplio pueda mantener la Intendencia canaria, cosa que no me alegra ni me entristece. Pienso que entre la derecha tradicional y la nueva derecha del FA, no hay diferencias esenciales».

«Carámbula tuvo una oportunidad maravillosa»

Con referencia a la gestión del intendente Marcos Carámbula, Abella indicó que el mandatario departamental «tuvo una oportunidad maravillosa en un departamento que, dentro de la diversidad que posee, podría haber sido el recinto por la lucha de la seguridad alimentaria. Si había un departamento con formas sustentables de vida era Canelones, como ningún otro. Y sin embargo, me consta que la gente de Sauce, para evitar que fumigaran desde el aire, tuvo que hacer una lucha denodada, no con la Comuna Canaria sino contra la Comuna».

Cuatro Canelones

Visualizando la realidad de nuestro departamento, Abella comentó que «hay cuatro Canelones diferentes». Y añadió: «Si me das a elegir, me quedo con el Santoral, donde están pasando cosas muy interesantes. Hay una reflexión profunda sobre el destino de nuestro país. Quizás del Santoral dependa mucho el destino de todo el Uruguay, porque nosotros estamos convencidos de que es necesario recuperar la agricultura y reinsertar la gente del campo a la ciudad, con toda una práctica de agricultura urbana de la cual los productores son los principales asesores. Los cambios que tenemos que mostrar en el campo empiezan por los sectores más cercanos a las ciudades. Por lo tanto, el ‘saber hacer’ del mundo chacarero del santoral canario nos resulta sumamente importante».
Al hablar de la Costa de Oro, Abella puntualizó que el tema del «saneamiento es irresponsable y realmente hay sistemas de drenaje por manzanas que han realizado los vecinos y que podrían resolver bastante bien el escenario de inundaciones recurrentes». Señaló que la costa canaria «es escenario y testigo de cosas malas y buenas al mismo tiempo. Dentro del caos, especulación y de la corrupción administrativa, también tiene gente muy inteligente y capaz e, incluso, con cabeza de agricultor orgánico, de la cual tenemos que aprender».

«Guantánamo es una monstruosidad»

HOY CANELONES consultó a Gonzalo Abella sobre el tan polémico tema de los presos que llegarían a nuestro país desde Estados Unidos, provenientes de la cárcel de Guantánamo. Contó que «lo que muchas veces no se dice es que Guantánamo es una monstruosidad en si mismo. En un lugar hermoso de Cuba como la Bahía de Guatánamo, ahí hace cien años Estados Unidos ocupó esa zona y la mantiene en perpetuidad. En ese lugar funciona una base militar hostil, que sin ningún derecho ocupa el territorio de Cuba y que el gobierno cubano le está diciendo que se vaya y por la fuerza mantienen esa base. Lo ha transformado desde el gobierno del ex presidente George Bush en un centro de tortura. ¿Por qué tienen un centro de tortura ahí? Porque está lejos de la jurisdicción civil norteamericana y nadie los puede enjuiciar. Es jurisdicción de una base militar, donde trabaja la CIA, la Agencia Nacional de Seguridad, el Ejercito de USA y el Pentágono».
Del predio carcelario estadounidense indicó que «opera con ciudadanos no norteamericanos. Entonces, ese lugar tan atroz se ha vuelto un boomerang, para el presidente Obama. Han pasado los años y está muy claro que un montón de gente que está ahí es totalmente inocente y no tienen nada que ver con Al Qaeda y los talibanes. Por eso hay que sacárselos de encima. Pero el problema es que Obama tiene miedo que al liberar esa gente, vuelvan al seno de sus seres queridos y haya un escándalo de denuncias sobre derechos humanos. Necesitaban un lugar intermedio de un gobierno servil que le permitiera para retenerlos por dos años sin que pudieran moverse y después de ahí sacarlos, ya mitigados los impactos de la tortura y la prisión».
Puntualizó que hay un problema de la legislación uruguaya ante este contexto. «Es que el estatuto para los refugiados ampara a éstos, incluso a su derecho de salir del país y contar con libre circulación», señaló. Por lo tanto, «creo que se trata de una torpeza más que a Mujica se la disculpamos más que a otros. Es un conflicto para su propia organización política. Rápidamente trató de subsanarlo diciendo que estaba pidiendo a los Estados Unidos por la libertad de tres presos cubanos injustamente acusados de terrorismo en USA. Esa fue otra metida de pata que obligó a la embajadora norteamericana en Uruguay, lógicamente, a decir que Estados Unidos no negocia sus presos con un gobierno extranjero. Entonces quedó nuevamente mal parado Mujica y el FA quedó desenmascarado en sus ambigüedades. Pero no va a pasar nada. No creo que venga ningún prisionero político de Guantánamo porque no se dan los requisitos que Obama quería. De todos modos, es una expresión más de que Mujica ya no existe. El gran tema es Tabaré Vázquez y Constanza Moreira».

Eduardo Castro