El hogar y refugio ‘Nuestra Madre María’ sufrió un incendio y perdió gran parte de su infraestructura. Desde el centro no bajan los brazos y apuestan a seguir creciendo, con la ayuda de los vecinos de la capital canaria.
El Hogar ‘Nuestra Madre María’ comenzó a funcionar hace dos años y ha tenido más logros que pérdidas durante ese período de tiempo. Las personas que concurren al lugar conviven en comunidad, cultivan una huerta, crían gallinas y trabajan para diferentes instituciones.
El lugar se dividía en dos partes antes del incendio. Al hogar propiamente dicho acuden jóvenes con adicciones, mientras que al refugio asistían personas en situación de calle. La parte incendiada casi en su totalidad fue la del refugio, mientras que la casa que funciona como hogar solo sufrió daños puntuales. Aníbal Freitas, fundador y referente del Hogar ‘Nuestra Madre María’, conversó con HOY CANELONES sobre los años de vida del hogar, la actualidad del centro, y la ayuda necesaria para reconstruir el refugio.

Nuevo comienzo
Para las personas con adicciones, el hogar propone una estadía de seis meses y tiene un plan de rehabilitación con base en la espiritualidad, la convivencia y el trabajo. La parte espiritual de la experiencia consiste en “un mensaje concreto de amor”, que los jóvenes escriben todos los días en un pizarrón ubicado al fondo de la casa, y en visitas a la iglesia. “Algunos vamos a la Iglesia Católica, otros a la Evangélica. Tratamos de que vayan tres días a la semana”, destacó Freitas.
La convivencia en comunidad es otro de los pilares del hogar. “La convivencia es un factor complicado incluso en las familias comunes. Como en todas las familias hay dificultades, pero logramos convivir, ponemos las cosas en común y hacemos charlas para encontrar un bien común”, comentó el referente del espacio.
Los integrantes del hogar también tienen un proyecto laboral que ayuda a cubrir los costos de alquiler de la casa donde funciona el centro y demás implementos del día a día de los usuarios. “Nos compramos una máquina de cortar pasto, hacemos algún trabajo de pintura y albañilería, trabajamos en una barraca y hemos brindado un servicio de limpieza en la Iglesia Católica. Tratamos de estar al servicio de la comunidad”, explicó Freitas. Los jóvenes también están elaborando productos de limpieza que venden casa por casa en los diferentes barrios de Canelones.

Más allá
Plantar verduras en el fondo del hogar es una terapia para los que acuden al centro. “Cuando recién llega, la persona tiene muchas cuestiones dándole vuelta. Tratamos de que esté un tiempo, un mes o dos, sin tener contacto con la calle; entonces plantamos una huerta. Ahora tenemos melón, acelga, sandía, choclo dulce, unos árboles frutales que ya estaban en la casa y unas gallinas”, comentó Freitas. “Tratamos de que la persona que llega al hogar tenga una rutina donde pueda descargar esas cosas que trae y generar un hábito de trabajo”, añadió.
La contención de Freitas trasciende a la actividad del hogar. “Los dos (usuarios) que llevan más tiempo (en el hogar) los tengo conviviendo conmigo en mi casa, de manera de que la persona pueda percibir que puede vivir en el seno de una familia”, indicó el entrevistado. “Siempre vamos a partir de la base de que el amor cura y soporta todo”, expresó.

Devolver el gesto
El hogar ha recibido ayuda institucional de la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado, que ha otorgado canastas y ayuda psicológica, y de la Dirección de Desarrollo Social de la Intendencia de Canelones, que brinda viandas del Comedor Municipal y demás alimentos.
Los vecinos que concurren al centro intentan devolver la ayuda que la comunidad les da. Entre otras actividades solidarias, realizaron una olla popular durante los meses más crudos del pasado invierno. “Soy un eterno agradecido con todos lo que han hecho posible esto: comerciantes, panaderos, carniceros y gente común”, acotó Freitas. “No podríamos existir sin los vecinos de Canelones. Por acá han pasado unas ciento cincuenta personas, muchas veces llegan hasta descalzos. La persona llega totalmente vacía por dentro y con lo mínimo de ropa”, señaló.
Fernando Guerrero
Incendio y consecuencias
La tormenta eléctrica del pasado jueves provocó un cortocircuito que dio paso a un incendio en el refugio que funcionaba al lado del hogar. Para la reconstrucción del refugio se aceptan desde materiales de construcción, como chapas o aberturas, hasta implementos para el hogar como camas, colchones o inodoros.
Otras de la posibilidades qué manejan desde el centro es conseguir un espacio en comodato con algún vecino o institución que quiera colaborar. “Somos una asociación civil. Si alguna persona tiene algún lugar podemos hacer una especie de comodato o buscar una manera legal para que quede claro que eso es un préstamo”, destacó Freitas.

