Compromiso de muchos, accionar de pocos

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En el marco de la actividad mundial ‘A limpiar el mundo’, el pasado sábado 21 se llevó a cabo una jornada de limpieza comunitaria en la zona de Margat, a pocas cuadras del centro de la ciudad de Canelones.

La zona

La zona elegida para la actividad ocupa un espacio aproximado de dos kilómetros, por Continuación Ma. Stagnero de Munar, desde la Casona de Anselmo hasta la Planta potabilizadora de OSE. Se trata de dos kilómetros de carretera, con sendas cunetas y cercados por varias casas y por algunos predios en los que se realizan diversos cultivos. Por la tranquilidad de la zona, la distancia entre las fincas y la ausencia de cualquier tipo de ente regulador, la zona, como tantas otras en el departamento de Canelones, es la preferida por muchos vecinos y vecinas de la ciudad y zonas cercanas para arrojar en las cunetas los más variados desperdicios, desde envases de plástico a televisores en desuso, pasando por papeles, bolsas, plástico, envoltorios, restos orgánicos y toda la amplia gama de detritus de una sociedad moderna.

Los limpiadores

La jornada de limpieza del pasado sábado fue impulsada por el colectivo que lleva adelante el Proyecto Área Protegida François Margat, en colaboración con tres grupos de Scouts llegados desde Montevideo. A través de difusión en las redes sociales y en los medios de prensa de la zona, los impulsores de la jornada de limpieza convocaron a vecinos y vecinas a participar en la instancia, destacando el carácter comunitario de la actividad. Sin embargo, pese a la adhesión virtual generada por el tema –evidenciada en “Me gusta” y comentarios positivos en las redes sociales, el sábado por la mañana apareció muy poca gente en la zona.
Los “limpiadores comunitarios” contaron con el invalorable apoyo de un vecino de la zona que proporcionó un tractor con chata para realizar la tarea, además de un operario para conducir la máquina. Desde la Comuna Canaria se había asegurado que un camión se presentaría en el lugar, sobre las 10 de la mañana, para cargar con la basura acumulada, trasladándola al lugar pertinente. Varias horas después, y a instancias de una serie de llamadas, se logró que el camión finalmente apareciera. Es de destacar que durante toda la jornada de limpieza, al margen del conductor del camión, ninguna autoridad de la Intendencia y del Municipio se hizo presente en el lugar.

wBasura 2La limpieza

El grupo de limpiadores avanzó por la zona delimitada, recolectando de las cunetas todos los desperdicios allí depositados por vecinos y vecinas canarias, portando guantes y cargando bolsas. Solo una familia de la zona colaboró activamente con la limpieza.
Las bolsas con la basura recolectada se iban vertiendo en el tractor con chata y, posteriormente, en el camión, provocando un inusitado movimiento para la zona. Así, fue posible ver a muchos niños scouts, luciendo sus atuendos de color verde, trajinando con las bolsas repletas de basura, en un clima de sana camaradería y compromiso con la tarea asumida. Al final de las cuatro horas de la jornada de limpieza, se había logrado acumular alrededor de una tonelada de basura.
De forma paralela a la recolección, se colocaron algunos carteles informativos que apelan a la inteligencia y a la búsqueda de respuestas para la preocupante situación de la basura, en vez de esgrimir frases hechas y lugares comunes sobre el tema.

Las reacciones

Cuando los colegas de canelonesciudad.com publicaron algunas fotos de la jornada de limpieza durante el fin de semana, fueron rápidamente compartidas por varios de los participantes del evento. Las imágenes son claras y precisas y documentan notablemente lo que se vivió el pasado sábado. Entre los comentarios de satisfacción y las felicitaciones que surgieron en las redes sociales ante las fotos, surgieron algunas voces de protesta, visiblemente molestas con lo que veían.
Sabido es que la ignorancia actúa como una venda sobre los ojos y muchos de los que criticaron la realidad que se vivió el sábado en la zona de Margat, lo hicieron con pleno desconocimiento de causa. Criticaron, así, el hecho de que hubiera niños recolectando basura o que la tarea no hubiera quedado en manos de los funcionarios públicos que perciben un sueldo por cumplirla. Los niños eran scouts que participaron en la actividad voluntariamente y con mucha satisfacción, mientras que los funcionarios municipales encargados de la recolección de la basura cumplen a diario su función en la zona (lo que no impide que la gente siga tirando residuos).

La zona (II)

LA PÁGINA VERDE, en compañía de algunos de los integrantes del colectivo Proyecto Área Protegida François Margat, recorrió en la tarde de ayer la zona donde se realizó la limpieza sabatina, además de una parte importante de la extensión de terrenos donde funcionaría el parque natural.
Además del vasto monte nativo, pródigo en especies, que se avizora desde el camino, sorprende la gran cantidad de aves que se encuentran en la zona. La fauna anfibia se diversifica en las corrientes de agua del lugar e, incluso, en los charcos que cercan un antiguo camino o cruce, sistemáticamente “atacados” por el glifosato que se utiliza para el cultivo de soja en un predio cercano.
Pese a la cercanía de la ruta, visible a no más de dos kilómetros, asombra el apacible silencio que rodea a la zona, libre de escapes de motores, bocinas y demás ruidos industriales. Una variedad de verdes, marrones y grises envuelven la región que podría convertirse en un Área Protegida, un bienvenido pulmón verde para una ciudad que no deja de crecer. Las voluntades existen por más que no siempre se manifiesten y, junto a ellas, la reserva natural aguarda su continuidad, más allá de la ignorancia, más allá del individualismo, más allá de los tomadores de decisiones de turno.

Martín Bentancor