Luego de diversas instancias de formación, el INISA cuenta con clases de equinoterapia

El profesor de equitación Esteban Vieta, oriundo de Sauce, junto a un equipo multidisciplinario, lleva adelante clases de equinoterapia para internos del Instituto Nacional de Inclusión Adolescente (INISA), en el Complejo Belloni, en Montevideo. HOY CANELONES asistió a una jornada de clases en el Complejo Belloni y esta es la crónica.

Los beneficiarios de la terapia son dos familias de Canelones que concurrían al Centro de Equinoterapia La Milagrosa, en Sauce, que ahora son atendidos por los propios internos y por el equipo de Vieta.

Luego de hacer todos los trabajos de equinoterapia, Joshua, niño autista que concurre a la equinoterapia del INISA, “chocó los cinco” con varios de los gurises que lo habían ayudado. La clase había terminado pero en el espacio que el Centro Belloni dispone para la equinoterapia había algunas pelotas y tanto el niño como los internos vieron una oportunidad para jugar “un arco a arco”. La química de Joshua con los menores privados de libertad era muy diferente a la del primer día, cuando el niño estaba con miedo porque no conocía a nadie.

En la práctica

El proyecto de equinoterapia en el Complejo Belloni está en marcha desde principio de 2018. Comenzó con una serie de clases sobre el manejo equino para que los jóvenes aprendan sobre el caballo y puedan colaborar de una mejor manera.

Después de un trabajo de evaluación de los adolescentes, se eligieron a doce internos para el proyecto. En los primeros días de marzo, el profesor Vieta conoció a los seleccionados y comenzó así la puesta en marcha. “Cuando empezamos a caminar juntos, nos damos cuenta de que los chicos no tenían conocimiento sobre manejo de equino, y algunos hasta le tenían un poco de miedo al caballo. Por eso comenzamos con una capacitación, para darles también una herramienta de trabajo”, expresó Vieta.

El veterinario Mario Toja y el herrero Mario Prego también aportaron para las instancias de formación. La profesora Romina Lema les enseñó sobre algunas discapacidades y sobre cómo ser acompañante del caballo y la terapia.

La parte práctica comenzó hace dos semanas y media, con un niño y un adulto que estaban yendo a La Milagrosa. “Las dos familias tomaron la decisión de venir, muy felices de poder ayudar a estas personas”, contó Vieta.

Las familias de los internos también se animaron a participar. La dirección del centro realizó una jornada junto a los familiares de cada joven. “Es súper importante ver el compromiso de la familias. Para las madres es muy importante ver que su hijo está saliendo adelante, que está haciendo algo positivo”, manifestó el profesor.

Camino

Los internos que participan en las clases y dan una mano en la equinoterapia del Belloni, coinciden en que el caballo es un medio. El fin más importante, según ellos, es colaborar. “El trabajo viene progresando porque está bueno ayudar”, comentó Cristian, uno de los internos que participa de los talleres. “Está bueno poder ayudar y también ser ayudado y así progresar”, agregó Juan.

Los jóvenes comentan que antes de que Vieta llevara la propuesta al centro, ellos no sabían mucho de caballos, pero probaron a ver de qué se trataba y concluyeron que era una buena idea. Los menores creen, además, que la equinoterapia les puede dar una oportunidad de trabajo cuando cumplan su pena.

Prueba

Esteban Vieta, conocido y premiado por La Milagrosa, se dio cuenta que el contacto cotidiano con personas con discapacidad y familias que hacen lo imposible para garantizarles una buena calidad de vida, produce un cambio estructural en las personas, estén o no privadas de libertad.

Los familiares de los usuarios de la equinoterapia también fueron parte de un cambio estructural. “Cuando Esteban nos planteó venir al complejo aceptamos enseguida, porque a él le tenemos una gran confianza. Pero para mí la cárcel era un tema tabú, nunca había estado cerca de una ni tenía a algún allegado en prisión. Sinceramente, me generaba miedo. Pero sucedió todo lo contrario, me súper conmovió y le hablé a los jóvenes de que esto era una oportunidad para futuro. Hoy agradezco como ellos son con mi hijo. Todos ellos lo tratan con total respeto”, sostuvo Jimena Fernández, mamá de Joshua.

Fernando Guerrero