“La música terminó siendo lo que más me apasiona”
Brillará la voz de Inés Estévez el próximo viernes en el Complejo Cultural Politeama–Teatro Atahualpa del Cioppo, de la ciudad de Canelones. La reconocida actriz y dramaturga argentina luce, ahora internacionalmente, otra faceta artística y es cómo viene a nuestra ciudad.
Inés Estévez presentará este viernes el espectáculo ‘Estévez&Magic 3’, secundada por el virtuosismo de Mariano Agustoni en piano, Ezequiel Dutil en contrabajo y Javier Martínez en batería. Los artistas brindarán un recital versátil, en el que el espectador sentirá de forma constante la calidez de la música ejecutada, la cual, presentará en general un carácter más jazzístico, aunque habrá lugar para otras variantes musicales como el blues y la bossa nova.
HOY CANELONES dialogó con Inés Estévez, la artista argentina que no para de avistar horizontes en su carrera, quien habló sobre el lugar en el que se siente hoy día con respecto a la reciente puesta en marcha de su carrera musical.
Como artista te has desenvuelto en numerosas corrientes: danza, cine, teatro, música, literatura… ¿Considerás que es un privilegio poder llevar adelante todas aquellas cosas que mamaste desde muy pequeña?
Sí, la sensación de ser privilegiada por el destino es resultado, más que nada, del hecho de haber podido diversificarme. Durante muchos años me dediqué solo a la actuación y más tarde logré ir plasmando otras inclinaciones artísticas como la literatura, la dirección teatral y también la docencia, que fue todo un descubrimiento porque diseñé un sistema de abordaje de la actuación basado en mi experiencia profesional. Tengamos en cuenta que soy autodidacta y me formé trabajando en cine y teatro, impulsada por la necesidad de mantenerme económicamente. La música era lo único que no estaba en mis planes y terminó siendo lo que más me apasiona.
¿Cuál fue el llamador para que tomaras la decisión de dedicarte a la música?
En realidad, la música formó parte de mi vida cotidiana desde siempre. Mi padre era un gran amante del jazz, tocaba un par de instrumentos y cantaba de oído. Tenía un grupo de amigos con quienes se reunía a tocar y me llevaba desde que yo era muy pequeña. En mi casa se escuchaba jazz, y el asado del domingo era con la trompeta de Louis Armstrong de fondo. Mi madre es amante de la ópera, mis dos hermanos varones del rock y mi hermana de todo un poco, más que nada de la música brasilera. Mi primer premio en teatro fue por una comedia musical donde no solo actuaba y bailaba sino que tenía un gran compromiso cantando. He grabado jingles publicitarios, he cantado temas de las bandas sonoras de las películas en las que participé y fui la voz de una banda de funk cuando tenía 25 años. Pero nunca me sentí apta para tomar la música como profesión hasta hace tres años. Se armó un dúo con Javier Malosetti (reconocido bajista de jazz) y el trío de músicos que aún me acompañan: Mariano Agustoni en piano, Ezequiel Dutil en contrabajo y Javier Martínez Vallejos en batería. Hace un año me lancé como solista y ellos son una pieza clave, literalmente mágicos.
¿En algún momento habías imaginado que tu carrera musical podría tomar tanta fuerza en tan poco tiempo?
Nunca imaginé dedicarme a esto y, mucho menos, que fuera a resultar tan bien. Hemos agotado localidades en cada uno de los clubes de jazz donde tocamos, en festivales y teatros del interior, y a solo cuatro meses del lanzamiento grabamos el primer disco en vivo, que ya sale en setiembre.
¿Qué tiene de diferente vivir el arte desde la música en relación a las otras corrientes en las que te has desenvuelto?
La música tiene una bohemia que no encuentro en la actuación. Actuar significa ser tremendamente disciplinado e invertir, en el caso de la televisión o el cine, unas diez horas por día. El teatro tiene el riesgo de ser un hecho vivo que va en directo, y actuar en los tres rubros obliga a tener alerta la mente, el cuerpo, la memoria y la emoción. Escribir es solitario y por lo tanto protegido. Cantar tiene una comunicación directa con la gente, sin la mediación de la ficción. No sos un personaje, sos vos mismo brindándote entero. Este show tiene mucho de celebración y conecto con el público desde un lugar muy íntimo. Se genera un clima de fiesta y cercanía que nunca antes había vivenciado, y pasamos un momento de comunión y alegría tanto nosotros como el público, que me llena de felicidad.
Fausto Hernández
Solista
En el año 2017, Inés Estévez se lanzó como solista con un exitoso show en el Teatro Sony. En tan solo cuatro meses, y luego de una serie ininterrumpida de conciertos con localidades agotadas en los Clubes de Jazz más importantes de Buenos Aires, llenó un ND Teatro acompañada de sección de vientos, cuarteto de cuerdas y músicos invitados, presentación que fue grabada en vivo con miras a convertirse en su primer disco, actualmente en proceso de edición.
En 2018 inauguró un nuevo Ciclo de Jazz, Swing, Blues y Bossa, con el que se presenta en Bebop Club, en Club Thelonious y en diversas plazas del interior de Argentina, además de fechas pautadas en el marco del Festivales de Jazz que incluyeron, entre otros, La Usina del Arte en CABA en el pasado mes de marzo y el Festival de Jazz de Tucumán. Secundada por el virtuosismo de Mariano Agustoni en piano, Ezequiel Dutil en contrabajo y Javier Martínez Vallejos en batería y sorprendiéndonos siempre con músicos invitados, recorre standard de jazz y sus derivados, además de explorar algunas composiciones en español.

