Enternecerse sin perder la dureza
Alberto ‘Mandrake’ Wolf regresa a Canelones con un show acústico. Llega con su guitarra, sus canciones y un par de historias bajo la manga que rozan el realismo mágico. Se presenta esta noche, a partir de las 21:30 hrs., en el Espacio Cultural El Recoveco (en Martínez Monegal casi Carlos Camera, ciudad de Canelones), junto al dúo local Efecto Kimera.
Wolf no tiene problema de proponer un espectáculo íntimo y tranquilo pocos días después de haber dado un show fuerte, con los decibeles al mango, junto a su banda Los Druidas. Transita ese camino con naturalidad, como lo han hecho los grandes artistas que lo influenciaron. HOY CANELONES habló con Mandrake Wolf sobre la presentación de esta noche y de su actualidad musical, que se nutre de una carrera de más de 30 años.
Creo que El Recoveco es un lugar que da en el clavo con el show de trovador que has presentado por varias partes del país…
Vi al espacio por fotos y me pareció muy bueno, lindo para el show que hago con mi guitarra. Para contar historias y que las canciones se puedan paladear sin problemas. Imagino a la presentación situada en una época lejana, donde un caminante se acercaba a un fuego a cantar historias. La humanidad evolucionó, o involucionó, pero el show tiene esa impronta primitiva.
¿Desde cuándo alternás el formato acústico con tus bandas y cuál es el motivo de esa convivencia?
Empecé a tocar solo hace unos siete años. Entre otras cosas, lo hice porque es complicado viajar con una banda en Uruguay, y a mí siempre me interesó el interior. Armé un show acorde para recorrer el país. Es más oneroso mover a un grupo, no por un tema de caché sino por los fletes. Si hubiera un tren como la gente, sería todo mucho más fácil.
¿Qué dificultades encontrás con el formato solista que no sucede con las bandas? ¿Y a la inversa?
La contrapartida de este show muy íntimo y personal es cuando hay gente hablando o desinteresada. Cuando la cosa es eléctrica puedo subir el volumen, pero para los acústicos necesito algo de silencio.
Cuando dejás la guitarra acústica agarrás la eléctrica y sonás fuerte con Los Druidas. ¿En qué momento se encuentra esa banda?
Estoy en pleno amor con Los Druidas. Se produce algo muy lindo tanto entre nosotros como con la gente. Sacamos el primer disco en diciembre y hace poco colmamos La Trastienda, boliche que tiene una capacidad de 700 entradas. Todo el material que tocamos allí es nuevo, a excepción de una canción llamada ‘Fácil desviarse’.
¿También estás componiendo o el foco está en tocar los temas del disco de Los Druidas y los clásicos?
Estoy a full. Tengo una cantidad de canciones nuevas, ideas para Los Druidas. También estoy en un proyecto muy lindo que se llama Música Negra de la ciudad Montevideo, e integro Mateo x6. Estoy disfrutando mucho y la música sale por todos lados.
¿Hay una necesidad o gusto por ir desde lo más tranquilo hasta lo más eléctrico?
La experiencia de tocar con un volumen enorme me encanta pero también me gusta tocar bien despojado, con la guitarrita. Es como una especie de esquizofrenia (se ríe), pero la música logra ese tipo de cosas, de necesidades humanas.
¿Qué creés que une esos dos mundos que aparentan ser tan diferentes?
Las canciones son el fuerte. Me siento orgulloso de mis temas, me gustan. Creo que está lo mejor de mí en ellas. A veces, esas canciones pueden estar en calzoncillo y remera y en otras ocasiones bien vestidas.
Fernando Guerrero

