Con el humorista Luis Guarnerio

«Se puede hacer humor sin usar la chabacanería»

01GuarnerioNacido en Canelones hace setenta y nueve años, Luis Guarnerio reside actualmente en Montevideo. Muy cerca de su casa, en el Centro Cultural Goes, realizó durante el pasado mes de mayo el ciclo «El humor de Luis Guarnerio». En el espectáculo, que contó con la colaboración del guitarrista Luis Antunes, Guarnerio realizó un monólogo y un repaso por una serie de temas festivos, con arranques de lunfardo y bajo el ala siempre presente del recordado Edmundo Rivero.
Este mes, en el marco del ciclo «Boliches en Agosto», Guarnerio volverá a presentar su espectáculo en el Bar Vaccaro (Gral. Flores 2450), los viernes 23 y 31. HOY CANELONES dialogó con Guarnerio sobre su visión del humor actual, la época de oro del humor televisivo y su actual impronta ante un público que lo sigue ávidamente.

¿Cómo estuvo el ciclo que hizo en mayo en el Centro Cultural Goes?

Muy bien. El show salió muy bien y contó con una buena recepción de público. En el show celebramos mis cincuenta años en el humor y conté con la participación del guitarrista Luis Antunes. Sobre fines de setiembre voy a repetir el show en el Centro Cultural Goes.

¿Y además de ese ciclo…?

Bueno, hago espectáculos en fiestas, eventos, despedidas, siempre con mi rutina de humor. Mi trabajo es muy pedido por la gente adulta, porque es el humor que se hacía y se veía antes y que esa gente quiere volver a ver. Yo sigo todavía en el candelero…

¿Qué reflexión le merece el poco espacio dedicado a las producciones humorísticas en la actual televisión uruguaya?

Esa es una cuestión que venimos reiterando de un tiempo a esta parte, señalando que se han terminado aquellos programas que tenían una gran aceptación del público con buenos actores y humoristas, tales como Decalegrón, Telecataplúm o El show del mediodía (donde yo estuve veinticinco años actuando con Cacho de la Cruz y Alejandro Trotta). Eran programas coordinados, con personajes que eran esperados por la gente. Hoy en día, el humor está copado por el stand up, que son solistas que tienen la misma rutina que la de los humoristas que se ponen a hacer cuentos. Solo que le cambiaron la palabra. Ha salido una camada de valores nuevos en esa movida; algunos pueden caminar y otros no.

¿Ha habido un cambio en el público o la televisión, decididamente, no les ofrece espacios a los humoristas uruguayos?

Yo creo que la televisión no le da entrada a valores que todavía pueden aportarle mucho a la cultura. Se pueden hacer otro tipo de programas con personajes establecidos. Se puede hacer humor sin usar la chabacanería. Uno está viendo ahora, por ejemplo, programas que vienen de Argentina y que son lamentables. Sin embargo, están en horarios centrales. Antes era más trabajoso hacer televisión. Había más ensayo, se pulían más los personajes y, ahora, parece que todo el asunto viene de un humor grotesco y parece que eso es lo que le ha entrado a gustar a la gente. Esto es reflejo de lo que viene de Argentina. En Uruguay había programas de humor que no utilizaban palabras groseras, ni desnudos.

Hay un público que tiene muy presentes Las Telecachadas…

La gente se acuerda todavía, sí, de nuestra época, de las Telecachadas por Canal 12. Eran producciones muy trabajosas, con mucha producción, con ensayos y muchas filmaciones en exteriores.

Uno de sus personajes más famosos ha sido Ciclisto Pedales… ¿Cómo surgió?

Surgió de forma imprevista. Estábamos sentados en el café frente a Canal 12, previo a un comienzo de temporada. Estábamos buscando personajes y escuchando la transmisión de la Vuelta Ciclista, y entonces le digo a Trotta: ‘Mirá que lindo para hacer un personaje así’. Él me dijo que lo probáramos y anduvo, al punto que se integró como una parte más del programa. Y de tan sencillo que era, y tan monótono, todo el mundo se acuerda del personaje. Por ahí me preguntan ‘¿Cuándo vas a volver, Ciclisto?’… y yo les respondo que estoy esperando que me manden una bicicleta de Italia (risas)…

¿Ha recibido alguna propuesta de algún programa de televisión en los últimos tiempos?

Hubo una probabilidad de hacer algo en Canal 4, escrito por Eduardo D´Angelo. Por ahora no tiene fecha, pero lo tiene preparado en carpeta. Igualmente, no es nada seguro. En radio sí estoy haciendo algo en Musicalísimo, el programa de Abel Duarte, que es un gran amigo de mucho tiempo.

¿Ha seguido en contacto con la camada de humoristas televisivos?

Hay a algunos que hace mucho tiempo que no veo, pero estoy en contacto con mucha gente de Carnaval. Usted sabe cómo es esto: o nos vemos todos los días o pasan dos años y no nos vemos. Además, como ahora la noche está medio embromada para salir, no es como antes, que uno iba al boliche, se quedaba, charlaba, etc. Con Héctor Perry, por ejemplo, nos vemos de forma asidua. El año pasado estuvimos animando juntos el carnaval desde la Torre de Antel.

¿Y con D´Angelo?

Lo llamo por teléfono de vez en cuando. Él estuvo muy enfermo y salió de una operación al corazón muy complicada. Los médicos le recomendaron guardar reposo y, por ahora, no estamos haciendo nada juntos.

¿Y con Cacho de la Cruz?

Hace mucho que no lo veo personalmente, una punta de años.

¿Qué recuerdo tiene de Alejandro Trotta?

Era un maestro. A mí me enseñó a trabajar en televisión, me enseñó a pararme, a mirar las cámaras. Era un tipo que conocía mucho, no solo de libretos de humor, sino técnicamente. Él conocía al dedillo los movimientos de cámara y demás porque había venido de Buenos Aires con una gran experiencia.

¿Cómo fue su primer contacto con la televisión?

Yo hice televisión en Uruguay cuando se inauguró la televisión. Existía solo el canal 10. Yo solo tenía 23 o 24 años y trabajé en un programa que se llamó Viejo Café del Centro. El programa era auspiciado por Carmelo Imperio y era un café donde se desarrollaban todas las situaciones, desfilando diferentes personajes. Ese programa fue todo un aprendizaje para mí, hasta que en el año 1967 me contrataron para El show del mediodía, donde estuve hasta 1990. Una ponchada de años.

¿Qué va a estar haciendo en ‘Boliches en agosto’?

Voy a estar acompañado con Antunes, haciendo un monólogo de unos cuarenta minutos, con cuentos, chistes, anécdotas. Yo hago temas festivos de Edmundo Rivero y Antunes me acompaña con la música. Con Antunes hace muchos años que trabajamos juntos.

¿Hay alguna chance de ver su espectáculo en Canelones?

Tengo ganas de hacer algo en Canelones. Hace poco estuve preparando algo. El invierno es medio bravo… ¿vio? Pero tengo ganas de llevar este espectáculo sobre los cincuenta años de Luis Guarnerio al interior, sí.

Hoy me hablaba de un público numeroso en sus espectáculos… ¿Es consciente de que se trata de un humorista que sigue vigente?

A mí me han llamado, fíjese usted, el mes pasado para dos cumpleaños de personas mayores de 80 años. Se trata de gente que me ha tratado de ubicar y que me veía en El show del mediodía.Aparecer en televisión cotidianamente facilita mucho que la gente lo ubique. Muchos me dicen ‘Nos costó encontrarte’. Es que al perder uno pantalla, queda como relegado de la cosa.

Martín Bentancor