Los pronósticos meteorológicos esta vez no se equivocaron al anunciar la ola de calor del pasado fin de semana. Debido a las altas temperaturas, muchos canarios salieron de la ciudad en busca de sombra y de un lugar tranquilo.
La represa de Canelón Grande, ubicada en el kilómetro 54 de la Ruta 5, encaja perfecto como lugar para repararse del sol y encontrar la tranquilidad del agua dulce. HOY CANELONES realizó una recorrida por la represa el pasado sábado y habló con visitantes del lugar.
De varios pagos
El público de la represa no era solo local. Se encontraban allí un par de familias montevideanas que quedaron encantados con el lugar. En la zona de pesca había una familia a la vieja usanza, grande, numerosa. Lejos de las discusiones familiares, todos estaban en paz y asombrados por la tranquilidad del agua.
Un minuano estaba campo dentro de la represa. Oscar era su nombre y estaba haciendo una recorrida por las rutas uruguayas en su bicicleta. Estuvo por Paso de los Toros, Florida, y vino a parar a Canelones, todo a pedal. Tenía pensado descansar un poco en la represa y volver a su pueblo natal. «He recorrido también Argentina y Brasil con mi bicicleta», contó Oscar mientras acomodaba su equipaje en una de las churrasqueras.
El mito de que se pesca poco en la represa parece cierto ya que había pocos pescadores en la vuelta. Una pareja bromeó y dijo que “alguna mojarrita siempre hay”. Sin embargo, se podía ver a algunos pescadores incansables que esperaban sin apuro a que pique la carnada.
Como una segunda casa
Lila hace seis años que vende leña, tortas fritas y comida en la represa. Cuenta que lo hace “para rebuscarse” porque “con la jubilación no alcanza”. Ella y su esposo sienten a la represa como una segunda casa y todos los que van por su puesto les dicen que “no se vayan nunca, que sin las tortas fritas la represa es otra cosa”. Cuenta que los asiduos a la represa vienen los fines de semana, o alguna tarde entre semana a tomar unos mates.
Luis vende cañas desde hace tres años. Sus compradores son visitantes de la represa y pasantes de la ruta, que van hacia otro lugar y hacen un pequeño descanso para llevarse alguna caña. Él mismo se encarga, junto a su socio, de hacer las cañas que luego comercializa. Relata que este año han bajado un poco las ventas por las inclemencias del tiempo.
Compartimos algunas fotos de nuestra recorrida por la Represa de Canelón Grande.
Texto y fotos: F.G.








