Un día para el recuerdo

Como la tradición indica, cada segundo día del mes de noviembre, mucha gente concurre a los cementerios para recordar a sus familiares y demás afectos que ya no están. La Necrópolis de Canelones no escapó a esta tradición y, a pesar de las alertas brindadas por el Instituto Nacional de Meteorología y el fuerte viento reinante en la jornada de ayer, cientos de personas llegaron al lugar con los tradicionales ramos de flores.
La conmemoración a los fieles difuntos, popularmente llamada Día de los Muertos, se celebra en varias iglesias el 2 de noviembre. Tiene una raíz teológica de orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrenal y, sobre todo, por aquellos que aún se encuentran en estado de purificación. Algunas de las Iglesias más reconocidas por realizar este festejo son la católica, las cristianas orientales y las iglesias anglicanas. En algunas regiones de Centroamérica, la celebración se mezcla con elementos de la cultura indígena.
En la ciudad
La concurrencia al Cementerio Municipal de Canelones fue alta. Varias personas pusieron flores y se persignaron frente a las tumbas de sus seres queridos; otras optaron por asistir a la misa del Día de los Muertos en la propia sede del Cementerio. “La concurrencia se viene manteniendo año a año en estas fechas. Hoy ha bajado un poco por las inclemencias del tiempo. Ahora (por ayer al mediodía) paró de llover y el viento no impide que la gente venga”, le contó a HOY CANELONES, Santiago Núñez, encargado del cementerio de la capital departamental. “Si bien algunos prefieren despedir a sus seres queridos de otra forma, con cremaciones por ejemplo, hay una cantidad que se mantiene”, agregó.
Esta fecha tuvo un trabajo especial en el mantenimiento del lugar. Debido a los fuertes vientos y a la lluvia, los cuidadores tuvieron que limpiar el cementerio más de una vez. “Barríamos las flores que el viento iba tirando pero al otro día el viento las tiraba de nuevo. Fue un trabajo complicado”, declaró Núñez.
En la vereda de enfrente
Como es tradicional, varios puesteros de la ciudad arman sus carpas en frente al cementerio, durante la primera semana de noviembre, para venderle flores a los concurrentes al camposanto. Además del tradicional puesto de madera que abre todo el año, cuatro puestos más se sumaron a la venta y armaron en el día de ayer. “Nosotros estamos desde el lunes. Empezamos a las ocho y poco de la mañana y seguimos hasta la tarde. En estos días la venta fue muy escasa por el mal tiempo”, contó Leonardo Chávez, puestero del lugar. Teresa Gómez, otra vendedora, contó que la venta venía en subida pero que en los primeros días de la semana fue muy magra.
Mauricio tiene el puesto todo el año y comentó que la venta ha sufrido algunos cambios, pero que no ha bajado. “La concurrencia se ha dividido en todos los días de la semana. La gente compró flores el lunes, el martes y compra hoy. Se vende menos en la fecha, pero en la semana se llega a vender lo mismo que años anteriores” declaró. “Este fenómeno se repite los días del padre, de la madre y de los abuelos”, añadió el comerciante.
Permanencia
Evelio Hernández y su esposa recordaron a sus familiares con rosas y claveles. Para ellos, la concurrencia de gente sí ha mermado con el tiempo. “Venimos hace cuarenta y un años al cementerio y la asistencia ha bajado. Lo vemos en nuestros hijos que no vienen nunca. Nuestros nietos son chicos y espero que vengan cuando crezcan”, manifestó Hernández. “Creo que han cambiado las costumbres pero también se han perdido algunos valores”, reflexionó.
Más allá de la visión de Hernández, desde la división Necrópolis de la Intendencia de Canelones no registran una baja significativa en la concurrencia al cementerio. “Llamamos a los cementerios del departamento y la afluencia se mantiene. De mañana temprano concurren sobre todo personas mayores y en la tarde gente más joven”, informaron a este cronista desde el área de Necrópolis, dependiente de la Intendencia.
Fernando Guerrero

