El pasado sábado 19 de marzo, el Plenario Departamental del FA decidió la candidatura única de Mariano Bianchino a la presidencia de la Mesa Departamental. El dirigente de 34 años dialogó con HOY CANELONES sobre su continuidad en este cargo. Señaló que el FA tiene que escuchar más a la gente y consideró que debería haber más humildad en la dirigencia política.
¿Qué significa esta responsabilidad de volver a ocupar nuevamente el cargo?
Es una reafirmación de la confianza de los compañeros y una enorme responsabilidad. Independientemente de los nombres, el tema de haber podido resolver como Frente Amplio canario una candidatura de consenso en estos tiempos complicados para la fuerza política, creo que es un buen gesto de unidad y que sirve para que las campañas disputen ideas y que se pueda profundizar en el debate de los temas que le importan a la ciudadanía, dejando un poco la competencia electoral por la presidencia.
¿Cuáles son los objetivos para trabajar en Canelones desde la presidencia del FA a nivel departamental?
Lograr que el Frente Amplio tenga una agenda propia de discusión. Esta fuerza política no debe ser solamente el sidecar del gobierno departamental y nacional. Tiene una tarea central en el respaldo del gobierno departamental pero también tiene que instalar otros temas, como generación y distribución de riquezas, profundización del rol descentralizador, debate sobre la eficiencia y defensa de nuestras empresas públicas, que siempre ha sido una bandera para el FA, y una agenda de derechos de tercera generación.
¿La fuerza política de izquierda necesita más renovación en el departamento de Canelones?
Hay un imperativo que es casi biológico. Una fuerza que llegó para transformar el país tiene el imperativo de seguir transformándose a sí misma. La renovación generacional es parte de ese proceso. Ahora, creo que se hace con síntesis y discusión política, no sé si se hace por medio de competencias electorales. También es cierto que el FA es síntesis de distintas generaciones de militantes que fueron fogueados en distintas etapas históricas del país. Como fue la generación fundacional del año 1971, crecida al amparo de la crisis y la carestía, de un estado que se volvía cada vez más represivo. Hay todo una generación que ronda los cincuenta y pico, a los que denomino como la generación de la ‘primavera democrática’, que fueron aquellos pibes de veinte y pocos años que pelearon en los años ochenta sobre la restauración. Después tenemos otra generación, que tal vez sea la mía: la de las huelgas estudiantiles y ocupaciones en el año 1996. Fue la generación que se formó oponiéndose a la reforma de Jorge Rama (ex ministro de Educación y Cultura) y a la gran huelga universitaria del año 2000… Creo que un partido político de buena salud debería tener espacio para todas esas miradas. Sigue siendo ese un tema de debate.
Algunas figuras del Frente Amplio a nivel nacional han replanteado que a esta fuerza partidaria le está faltando recuperar el acercamiento con la gente y la militancia. ¿Esto también es una carencia en Canelones?
Se hace el esfuerzo. Montevideo vos los militas en bicicleta. En Canelones tenés treinta municipios y se requiere también una logística. Los partidos políticos debe de contar con determinada logística, un determinado dinero destinado al desarrollo político, que es una herramienta y que es cómo aceitás también los vínculos con las organizaciones sociales, para lo cual se requiere de una mínima estructura para estar cerca. Con la Mesa Política no alcanza. Se tienen que establecer comisiones que traten asuntos municipales, descentralización, una comisión de asuntos sociales y que también se pueda elaborar un documento síntesis y que tenga una ida y vuelta. En Canelones se ha hecho. Recuerdo el tema de Laguna del Cisne, los recursos hídricos, fijando posición para existan medidas cautelares. Se hicieron mesas políticas extraordinarias con los vecinos y es una práctica que tiene Canelones, en forma de un goteo o martilleo permanente porque si no las organizaciones políticas tienden a pensarse a sí mismas y pensar, a veces, poco en lo que los rodea, sobre todo cuando tiene una gran complejidad como el FA.
Días atrás, Gabriela Garrido (prosecretaria de la Comuna Canaria) manifestaba que, si bien se ha avanzado en la participación de la mujer en Canelones en cargos jerárquicos, todavía resta mucho por hacer para posicionar al género en este sentido. ¿Cuál es su visión?
Eso es un dato sociológico inapelable, no solo de Canelones sino de todo el país. Si uno mira las estadísticas comparativas con otros países, Uruguay sigue estando muy lejos y creo que se necesita de acciones concretas para resolver ese tema, por lo menos para ir instalándolo. La famosa cuota de género, si bien tiene el artificio que es un acuerdo político para tratar de revertir un dato sociológico, ha ayudado y creo que hay que seguir fomentando ese tipo de iniciativa, porque desde el punto de vista de la sociedad parece mucho más lento el cambio. Me parece que hay que tomar decisiones políticas y a la vista está.
¿Este tercer gobierno del FA en Canelones va a ser el más complejo, teniendo en cuenta la coyuntura económica y los problemas que se están planteando?
No creo. Lo que sí creo es que, posiblemente, cuando un gobierno tiene un determinado nivel de conflictividad, o tiene disyuntivas con las que no logra ponerse del todo de acuerdo o consensuar en un marco determinado, en un marco de bonanza económica eso lo resuelve laudando salomónicamente, porque hay dinero. Cuando el desarrollo económico se enlentece o el crecimiento también, hay que poner más política discutiendo más y pensando mejor. No veo que sea éste el gobierno más complejo. Creo que el esfuerzo de todos nosotros y de quienes estamos en algún lugar de militancia tiene que ser mayor, el compromiso, la presencia en el territorio, el oído tiene que estar más agudizado. Creo que el Frente Amplio tiene que escuchar más y tenemos que tratar de ser humildes también. Eso es un elemento poderoso, a tener en cuenta.
¿De qué va a depender que la izquierda logre el cuarto gobierno consecutivo en Canelones?
Esa es una pregunta difícil. Creo que hay un segmento importante del caudal de votos frenteamplistas, que no es que sea un voto cautivo sino que sea consciente. La derecha se puede visualizar en el espejo de los otros países latinoamericanos. Macri es un ejemplo del plan económico social y político del modelo que puede tener, eventualmente, un gobierno o una restauración conservadora en el país.
Han surgido críticas al gabinete del intendente Yamandú Orsi por la cantidad de cargos de confianza. ¿Éste es un tema que amerita una revisión por parte de la Mesa Departamental del FA? ¿Se ha conversado?
Nosotros lo que definimos, como Mesa, no solo en el gobierno de Yamandú sino en los otros anteriores de Marcos (Carámbula), es quiénes, cuántos y en qué lugares, para después realizar una suerte de seguimiento y en el correr del gobierno ver en qué trabaja y en que anda cada uno. No hay ningún planteo del FA de Canelones entorno a si son muchos o pocos. Creo que la Ley lo habilita (a Orsi) para designar y contratar. El tema no es el número o el gasto, sino si realmente se le cumple con lo que se le prometió a la ciudadanía. Y para hacer esa evaluación me parece que es un poco pronto. Me parece que los gobiernos no se miden en función, de si tienen sesenta cargos para realizar tareas políticas o de gestión. Un gobierno, y sobre todo un departamento como Canelones, cuando se pone negro sobre blanco, es con obras y con cómo está el barrido y el alumbrado, políticas sociales, cómo están ordenadas las cuentas y hacia dónde se vuelcan los recursos de los fideicomisos. Me parece que pasa por ahí y que es la ciudadanía es la que juzga.
Pero fue este un tema criticado por el propio FA cuando le tocó ser oposición…
Sí, fue un tema criticado en virtud al caso de los ñoquis (del último gobierno del Partido Colorado), de gente que estaba designada pero que no iba a trabajar. Me parece que un Estado se corrompe cuando pasa eso. No creo que en el gobierno del FA esté sucediendo eso. Lo que sucede es que el intendente y su equipo necesitan determinadas personas con determinados perfiles, en acuerdo y respetando los distintos equilibrios políticos. Los gobiernos anteriores, como el de Hackenbruch, eran bastante distintos. Los funcionarios municipales cobraban trescientos pesos por semana. La situación del estado y su gestión eran bien distintas.
Eduardo Castro

