Descarril es un espacio cultural autogestionado por colectivos de jóvenes de Canelones. Hace aproximadamente un año, preocupados por la situación del local abandonado de AFE, ubicado en la Parada Rodó, los colectivos decidieron recuperar el lugar y convertirlo en una propuesta cultural para la comunidad. Para conocer más sobre sus propuestas para el 2016, HOY CANELONES dialogó con Mandy Barrios, una de sus integrantes.
Finalizar con las tareas de mantenimiento es una de las prioridades para este año. “Queremos que el espacio quede en condiciones para realizar todo tipo de actividades. Pero todavía faltan varias cosas”, dice Mandy. Por otra parte, señaló que con el dinero recaudado a través de las distintas propuestas de colaboración que se realizaron el año pasado, han avanzado en la recuperación del lugar. “A la vista está que la estación ya funciona como tal, con luz, bancos, papeleras, plantas y un pizarrón con los horarios del tren”, subrayó. Lo siguiente es arreglar el baño público. “Estamos trabajando en el cerramiento y el techo”, acotó.
Teatro
Una de las propuestas culturales ya está funcionando. Se trata de un taller-laboratorio de teatro, a cargo de la actriz Andrea Larruina, que funciona los martes a de 20 a 21 hrs. en el propio Espacio Descarril. El taller es dirigido a adolescentes y adultos, tiene entrada gratuita y los cupos son limitados.
Con respecto a los próximos eventos para recaudar fondos, Barrios adelantó que se realizará una rifa para comprar los materiales que faltan para las obras y los vidrios para el cerramiento. También organizarán un evento en el mes de abril, con toques y otras actividades.
A la espera
Con respecto a las expectativas, Barrios indicó que el colectivo espera poder lograr los objetivos planteados. Como objetivo general, Descarril había definido el uso, gestión y administración de forma independiente de las instalaciones recuperadas, de forma de ofrecer a los vecinos de Canelones y sus alrededores un espacio de convivencia. Por otra parte, como objetivos específicos, se definió “impulsar un espacio de participación, recreación y encuentro, abierto a las iniciativas de la comunidad que garantice la accesibilidad de todas las personas; construir un proyecto autogestionado, autofinanciado y sin fines de lucro y generar un movimiento donde el impulso y el protagonismo de los jóvenes, consolide prácticas culturales y sociales alternativas para toda la comunidad”.
Más participaciones
Días atrás, el colectivo mantuvo una asamblea para definir los proyectos de este año. En la instancia participaron los integrantes de A.A.DI.CA (Asociación de Apoyo al Discapacitado de Canelones). “Conversamos sobre el funcionamiento de Descarril como grupo y la integración de ellos para utilizar el espacio”, comentó Barrios.
La integrante de Descarril especificó que A.A.DI.CA es una asociación de padres e hijos que buscan un lugar de reunión y encuentro para compartir vivencias, apoyo y realizar actividades de integración. “Hace años que funcionan como organización independiente, pero siempre tienen el problema de no tener un lugar de encuentro que les brinde estabilidad para consolidar el grupo. Además de la falta de apoyo y desinterés por parte de las autoridades. Todo lo hacen ellos. Se mostraron muy contentos de poder formar parte de Descarril y están totalmente afines de colaborar e integrarse a las actividades (acondicionamiento, recaudación, etc.)”, agregó.
Los integrantes de A.A.DI.CA se reunirán en Descarril los últimos sábados de cada mes. “Seguiremos conversando en conjunto para ver las modificaciones que hacer en el lugar físico como rampas, pasamanos, etc.”, puntualizó Mandy.
Abierto a la comunidad
Cuando el proyecto comenzó, participaban alrededor de cincuenta personas. Debido a que las jornadas y asambleas requieren tiempo y dedicación, el grupo se fue reduciendo. “Hoy somos poco más de veinte personas las que estamos participando de forma activa, pero estamos abiertos a todos aquellos que quieran sumarse”, cuenta Mandy. Además, a todas las personas que estén interesados en acercarse a Descarril, el colectivo expresa que “son más que bienvenidos”.
En la página oficial en Facebook (Descarril – Espacio Cultural Autogestionado) se puede acceder a las fechas de reunión, actividades y otros eventos. “Somos un grupo en constante expansión y crecimiento y recién estamos retomando las tareas para el comienzo del año”, dice la integrante del colectivo. Los fines de semana pueden ser instancias para conocer más sobre el proyecto, ya que el grupo, por lo general, realiza jornadas de acondicionamiento del lugar y asambleas.
La cultura al hombro
Consultada por la importancia de este proyecto para Canelones, Mandy Barrios respondió que la respuesta se encuentra definida en la redacción del Proyecto Descarril: “La estación de AFE Parada Rodó Canelones se encontraba desde hace más de veinte años en estado de abandono, generando consecuencias negativas para el barrio y la sociedad toda. Si se hace una lectura gráfica de la situación del local, en las condiciones en las que se encontraba, este se había transformado en un verdadero problema para la comunidad. Nuestra ciudad presenta carencias en el ámbito sociocultural, en lo que refiere sobre todo a la ausencia de un espacio físico basado en la construcción colectiva y solidaria, con propuestas culturales que se organicen en una agenda independiente y accesible a iniciativas locales. Es en este contexto, donde confluyen las necesidades de colectivos activos de la ciudad (YESO, Asociación de Músicos de Canelones, Ojo Blindado, Red ‘No a la Baja’ Canelones Ciudad), así como las de ciudadanos con intereses comunitarios y un acumulado de experiencias de construcción colectiva. Descarril se construye entonces para dar respuesta a esta realidad e inquietudes”.
En esta explicación redactada por el colectivo, se encuentra el espíritu de este proyecto: transformar. Descarril nació, por un lado, para transformar un espacio físico que estaba en desuso y en estado de abandono. Por otro lado, nació para transformar la ciudad, que no cuenta con un espacio físico para desarrollar propuestas culturales. De forma colectiva y autónoma, estos jóvenes han salido de las conversaciones y quejas cotidianas como “En Canelones no hay nada para hacer”, y se han organizado para transformar un espacio abandonado en un lugar para compartir la cultura.
Elisa Romego


