Con el docente Carlos Rivero, sobre los doscientos años de la creación de Canelones

Una mirada desde la Historia

27Canelones
“Las manos de los agricultores fueron las que construyeron este departamento a partir de los minifundios”, dice el docente de Historia Carlos Rivero.

Varios docentes de Historia consultados antes de escribir este artículo no sabían que los doscientos años del departamento se conmemoran en esta fecha. De hecho, como explica Carlos Rivero, elegir una fecha como aniversario de la creación de un departamento es más bien arbitrario, no responde a un suceso particular. No obstante, el docente reflexiona en torno a los procesos que se estaban dando dos siglos atrás: la Provincia Oriental, el Gobierno Artiguista, el Reglamento de Tierras….

En el principio

Rivero señala que durante el proceso revolucionario, Canelones empieza a aparecer como una unidad territorial más identificada. “Ya lo estaba desde antes, pero con el proceso revolucionario se empieza a delimitar. No tanto desde la geografía sino desde la cabeza de la gente. Canelones empieza a tener un sentido, un lugar determinado en la historia de esta tierra”, manifiesta.

Además, indica como antecedente el gobierno económico artiguista. “Hay una cuestión que en temas de revolución y temas de guerras determina muchas cosas: la cercanía con la capital. Pando, por ejemplo. Una pregunta que me surge es: ¿Por qué Canelones cumple doscientos años cuando Pando cumplió doscientos veinte años? Es mucho más vieja la ciudad que el departamento. En esto de las fechas hay algo de interés económico: se estableció Pando, se puso un saladero y se generó una cuestión económica que le dio identidad”, dice.

Otro de los puntos que destaca Rivero es que la identidad del departamento se relaciona con cuestiones geopolíticas, refiriéndose en concreto a la cercanía con la capital. “En tiempos donde la guerra se hacía sitiando las ciudades y esperando que el otro se muriera de hambre, Canelones aparece como un lugar cercano a Montevideo. Si uno observa en el mapa el departamento de Canelones, rodea a Montevideo. Es como que desde la geografía se reproduce la lógica de sitio. Parece hasta un chiste que eso siga siendo así. Tiene que ver con cómo se determinaban los límites”, indica el profesor.

Unidad territorial

Rivero llega a la afirmación de que las unidades geográficas se van conformando a partir de realidades políticas. “El departamento de Canelones es una clara evidencia de eso. Hay un proceso político que lleva a la conformación de esta unidad territorial que hoy le llamamos Canelones, con identidad propia. Después viene la llegada de familias de las Islas Canarias, el poblamiento, los primeros pobladores que nunca llegaron acá y que terminaron en Rocha, nadie sabe bien porqué. Tal vez porque en ese momento era más importante defender la frontera con Brasil, que siempre estaba amenazada, que poblar esta zona de Uruguay. Se trata, en síntesis, de elementos que le van dando a Canelones una identidad que se asocia tanto a lo político como a lo estratégico, en cuanto a la cercanía con la capital”, señala.

Las manos de los agricultores

Por otra parte, el profesor comenta que también aparecen otros rasgos que van caracterizando a los pobladores de Canelones, que son diferentes a los que llegaron a Colonia, Paysandú o cualquier departamento de Uruguay. Si bien actualmente Canelones es considerado un departamento turístico y de producción, las condiciones no fueron siempre así. De esta manera, los productores que venían desde Italia o España, se caracterizaron por poblar el departamento con minifundios, a diferencia de la mayoría de los departamentos saturados de latifundios (grandes extensiones de tierra).

“Canelones siempre fue caracterizado por el minifundio y eso lleva al trabajo familiar más acotado, lo cual le da mayor densidad poblacional, mayor cantidad de habitantes. Canelones durante mucho tiempo ha sido el segundo departamento más poblado. En la cultura tenemos como el crisol de todos los inmigrantes habidos y por haber. Y se fueron generando unos tipos humanos particulares que a mí me gusta resumirlos como ‘chacareros’, esto es, productores rurales que no eran asalariados pero tampoco estancieros opulentos”, dice Rivero.

El docente ejemplifica la idea con la letra del Himno departamental: “’Canelones, obrero fecundo…’ tiene mucho que ver con eso. Las manos de los agricultores fueron las que construyeron este departamento a partir de los minifundios, con cosas que tienen mucho de identitarias en microrregiones”, dice.

En este sentido, Rivero afirma que hay identidades locales muy fuertes, que tienen en común la producción en la tierra y la agricultura familiar. No obstante, esa forma de producir se está dejando de lado “por el avance natural del desarrollo capital. Se tiende a los grandes latifundios, con una concepción de la tierra como empresa y se va dejando la producción familiar de pequeñas extensiones de lado”.

Reflexión

Para finalizar, el profesor Carlos Rivero comparte una reflexión muy interesante, relacionada con el proceso de construcción del departamento, los puntos en común que persisten doscientos años después, y los cambios identitarios que empiezan a percibirse: “Uruguay sigue manteniendo su macrocefalismo en Montevideo. Todas las vías terminan en la Estación Central de Uruguay al lado del puerto. Canelones ha tenido un rol protagónico manteniendo esa cercanía, que no tiene que ver con la guerra o con los sitios sino con la producción, el traslado y con un lugar ventajoso, cercano al puerto de Montevideo. Si uno analiza cualquier índice del Uruguay, de desarrollo humano, exceptuando Montevideo, Canelones siempre va a dar el mejor índice. Nosotros, los canarios, tenemos como esa cosa de amor odio con Montevideo. Por momentos destacamos nuestra identidad, pero nos vamos de shopping allá. La nueva conformación geográfica que hay en el mundo le va dando a Canelones algo más vinculado a lo urbano y va perdiendo sus características rurales. Si bien se conformó como un desarrollo rural, minifundista, económico, familiar, hoy tiene una impronta mucho más urbana y asociada de alguna manera al modernismo montevideano”, finalizó diciendo.

Elisa Romego