Vida y obra de Chuck Berry: el padre del rock and roll

El próximo 15 de abril, los uruguayos tendrán la posibilidad de ver y escuchar a uno de los más importantes roqueros de la vieja escuela. Conjuntamente con nombres como Jerry Lee Lewis, Little Richard y Wanda Jackson, el octogenario Chuck Berry es uno de últimos representantes del génesis del rock and roll.

06chuck-berry¿Por qué es el padre?

La discusión acerca de la paternidad del género suele tener varias interpretaciones. Si hablamos de quienes encendieron la mecha, The Fat Man (1949) de Fats Domino y Rocket 88 (1951), de Ike Turner, serían las primeras canciones que suenan a rock and roll y, por lo tanto, los artistas que tendrían el derecho a reclamar su paternidad. Si hablamos de la primera banda de rock and roll y, del primer éxito masivo, sin duda que Billy Halley and His Comets con The rock around the clock (1954), podrían atribuirse el título. ¿Y qué decir de Elvis Presley, el primer gran cantante del género, el primer gran ídolo juvenil, en síntesis, su primera gran estrella?
No obstante, si vamos a la esencia del rock and roll, el riff de una guitarra es el corazón, el sentimiento del mismo. En este sentido, Chuck Berry fue el primero que le dio el protagonismo indiscutido a la guitarra eléctrica, haciendo slides y maravillas con las pentatónicas mayores y menores e improvisando como pocos, para la época, en la clásica «rueda del blues» (estructura básica de acordes de doce compases) En consecuencia, Berry le da una nueva dimensión al ejecutante de guitarra, siendo espejo de contemporáneos y futuros roqueros.
Como letrista, supo plasmar como nadie el sentir del mundo teenager de los cincuenta, más allá del amor. Por ejemplo, en Maybellene y No particular place to go, habla sobre la pasión de los jóvenes por los autos y las carreras. En School days, describe el aburrimiento en el liceo. Roll over Beethoven es una canción que señala estar en el tiempo del rock and roll y no el de la música clásica. Lo mismo sucede con Rock and roll music, en donde dice que no importa si es un viejo rock, para un adolescente el rock and roll siempre será el mejor ritmo para bailar y divertirse. Con Sweet Little Sixteen, Berry sube la apuesta y habla sobre el vestido de una chica que acaba de cumplir 16 años y quiere ir a un concierto. Por último Johnny B. Goode, canción que posee el riff más famoso de la historia del rock and roll, describe al detalle los sueños y las aspiraciones de un adolescente que, a pesar de no saber leer ni escribir, tocaba la viola como los dioses.
La influencia de Berry sobre las estrellas de rock más consagradas del siglo XX, es un hecho incontrastable. Tanto los Beach Boys, los Beatles, los Rolling Stones y hasta el propio Bob Dylan, se encuentran entre los cientos de artistas que han hecho covers y han recibido la inspiración para componer del «padre del rock and roll».

Nacido para hacer rock and roll

Charles Edward Anderson Berry nació el 18 de octubre de 1926 en Saint Louis, estado de Missouri (EE.UU.). Siendo adolescente, su oído musical se inclinó por la melodiosa voz de Nat King Cole y los blues de Muddy Waters. Para muchos de estos chicos negros, la música no solo representaba un pasatiempo sino que también era una forma de escapar al destino de ser un simple empleado. Charles, además de oído musical, también tenía un gran talento para la guitarra, por lo que empezó a hacer sus primeras presentaciones en la secundaria.
Su vida personal se ve empañada en 1944, tras ser arrestado, junto a unos amigos, por intento de robo a una panadería en Kansas. Por ser menor, es internado en un reformatorio y liberado tres años después, al alcanzar los 21 años de edad. Dispuesto a no repetir errores, ese mismo año consigue un empleo en una cadena de montaje de General Motors, lo cual le permitirá desarrollar sus estudios de peluquería. Ese año también conoce a su esposa y retoma su sueño de guitarrista.
Su primer gran paso como músico lo da en 1953. Ese año forma un trio llamado Sir John’s Trio (integrado también por el pianista Johnnie Johnson y el baterista Ebby Hard) con el cual empezará a tocar en los principales clubes de Saint Louis. Aquí es cuando empieza a improvisar con su guitarra Gibson Les Paul, al tiempo que acompaña su sonido con algunas destrezas casi «gimnásticas» y algunas otras «payasadas» que deleitaban al público. El éxito protagónico de Berry hace que la banda cambie su nombre por el de Chuck Berry Combo.
En 1955, su vida dará un giro de ciento ochenta grados al conocer a Muddy Waters en un viaje a Chicago. Según se cuenta, una vez que Waters terminó de tocar su última pieza, Berry se le acercó y le dijo que quería grabar unas canciones, pero que no sabía a quién presentárselas. Al parecer, luego de impresionar a Waters tocando algo, el legendario artista le aconsejó que hablara con Leonard Chess, propietario del famoso sello blusero de Chicago, para el que grababan en ese entonces, el propio Muddy, Howlin’ Wolf y Bo Diddley, entre otros. En Chess le dijeron que podía audicionar, presentando al menos dos temas. Las canciones elegidas fueron Wee wee hours, compuesta por el propio Berry y, Maybellene, un cover boggie woggie de Ida Red, canción tradicional americana de autor desconocido.
Luego de hacer varias tomas y de darle un toque más rock and roll a Maybellene, los productores decidieron que esta sería la cara A y Wee wee hours la cara B del sencillo, el cual se lanzaría en mayo de 1955. El promotor del sencillo fue nada más y nada menos que el disck jockey Alan Freed, el creador del término rock and roll y conductor del programa radial Moondog´s rock and roll party. A cambio de la difusión del disco, Freed exigió aparecer como coautor de Maybellene. Esta última fue un éxito total, llegando al N°1 del ranking de rhythm and blues y al N°5 de la prestigiosa revista musical Bilboard.
A partir de ese momento, Berry se presentará asiduamente con otros artistas del sello, al tiempo que sigue grabando. En 1957 graba su primer LP After school session, el cual contiene sus principales éxitos hasta ese entonces. De entre ellos se destacan Maybellene, School days y Too much monkey business. Desde 1957 a 1959, el creador del «paso del pato» disfrutará de las mieles del éxito con sencillos como Roll over Beethoven, Rock and Roll Music, Let it Rock, Rock and Roll Music, Johnny B. Goode, Sweet Little Sixteen y Little Queene, entre otros.
Como en su juventud, en 1959 Chuck Berry volverá a tener problemas con la ley. A su vuelta de una gira por El Paso (Texas), se trae consigo a una adolescente, de origen apache, a la cual emplea en el Chuck Berry’s Club Bandstand, un local de su propiedad. Meses más tarde, la chica se presenta ante la policía local, aduciendo tener 14 años y acusando a Chuck Berry de empujarla a la prostitución. Por supuesto que Berry niega los cargos, argumentando que trajo a la chica para aprender mejor español. En cuanto a lo de la prostitución, dijo no saber nada de lo que la chica hacía luego del trabajo. Si bien en un principio el juicio logra ser anulado por la animosidad racista del magistrado, un año más tarde es retomado y declaran a Berry culpable de trata de blancas. Pasará los siguientes dos años y medio en una penitenciaría.
Al recuperar la libertad a fines de 1963, sin bien no volverá a disfrutar de un éxito tan rotundo como en sus primeros años, su música será revalorizada por las bandas inglesas que comenzaban a escucharse en EEUU. Los Kinks, Rolling Stones, Yarbirds y The Beatles no esconden su encanto por su música y llenan sus discos con covers del artista.
En cuanto a su personalidad, para muchos la cárcel lo había cambiado. Por ese entonces, se lo acusaba de ser tacaño y tener mal genio. Por ejemplo, no hace bises y, si se los piden, les cobra por minuto a los organizadores.
En 1964, aprovechando la publicidad gratuita de los ingleses, realiza una gira en Inglaterra con otros viejos rockeros como Jerry Lee Lewis. Allí encuentra un público fascinado por su música, efecto que ya no estaba consiguiendo en su propio país.
A su regreso, su música, como la de muchos de su generación, ya no está de moda y es considerado como «una vieja gloria». No obstante, sus actuaciones se mantienen a lo largo y ancho del país, intercalando las mismas con la grabación de algún disco. A pesar de lo descendente de su carrera y de estar muy lejos de los «buenos tiempos», su mayor éxito lo logrará en 1972 con My Ding-A-Ling (una especie de oda a la masturbación), n° 1 por mucho tiempo en EEUU.
De ahí en más, su carrera transcurrirá entre shows para un público nostálgico, reediciones de sus éxitos en discos tipo «ensalada» y, finalmente, problemas con el fisco norteamericano (lo cual lo llevará a fines de los setenta a estar tres meses en prisión).
Desde los ochenta hasta el presente, los royalties que generan los cientos de covers de sus canciones, le permiten tener mayor estabilidad y dedicarse definitivamente a rockear hasta que las velas ardan.

Robert Umpiérrez

Especial para HOY CANELONES