El jueves en el estadio Eduardo Martínez Monegal se vivió una jornada cargada de emotividad. Por un lado Wanderers iba en busca del título que disipara todas las dudas que habían luego de la última fecha del Clausura, mientras que Juanicó buscaba demostrar que estaba a la altura luego de tanta chance brindada por el bohemio.
Lo más destacado en la noche del jueves
Incondicionales. Las hinchadas le dieron el color que una final se merece mientras que los cánticos de la hinchada del bohemio fue una constante.
Aunque terminó siendo un partido cerrado y sin muchas chances, el gol podía venir atrás de cualquier tiro libre o jugada entreverada que se diera en el trámite. Efectivamente, esa fue la forma en la que llegó la apertura del marcador. Luego de un córner mal ejecutado, un futbolista bohemio recogió el rebote y mandó un centro preciso a la cabeza de Soria que la mandó al fondo de las redes.
A 5 minutos del triunfo. Tan impredecible era el resultado del encuentro que aun cuando parecía que se iba en victoria en los 90 para los bohemios y prácticamente no restaban minutos reglamentarios para jugar, Luis Moreno apareció en el corazón del área rival y mandó el partido a los penales.
Definición por penales.
Iván Pailos – Fue una de las figuras en el bohemio a lo largo del campeonato y el goleador del certamen, pero en los 90’ estuvo prácticamente ausente y marró su penal.
Luis Moreno – En la definición Moreno no tuvo la misma puntería ya que estrelló su remate, el primero en el palo
Diego Morales – El 11 no pudo con la experiencia de Biglianti. Entre el ex-Peñarol y el palo detuvieron el penal.
Diego Torres – El 7 tuvo en sus pies el título del Clausura, pero Cuadra adivinó perfectamente y mantuvo la incertidumbre en el Martínez Monegal.
Luciano Fiorito – Le tocó entrar desde el banco y con su penal que entró en el ángulo metió presión en el jugador rival.
Geral Giménez – Su penal rebotó en el palo y le dio el título a Wanderers.
Desahogo. Varios años de sequía hicieron que los jugadores, cuerpo técnico e hinchas de Wanderers festejaran el logro como sacándose un peso de encima.
Rey de copas. Ya son 19 las veces que el bohemio gritó campeón en Canelones.
La gran ausente. Wanderers no pudo alzar la copa ni dar la vuelta olímpica con ella, porque no fue entregada a tiempo.
Después del encuentro, HOY CANELONES habló con el jugador que abrió el marcador en la noche del jueves, Martín Soria, que aún teniendo que abandonar el terreno por lesión se manifestó muy feliz por lo obtenido.
¿Qué sensación queda luego del título?
Es un sueño hecho realidad, la verdad que estoy muy feliz, no solo por mí sino por el grupo humano que se formó, encabezado por Paolo, que es un hermano de la vida. Estoy eternamente agradecido a él porque me abrió las puertas para jugar al fútbol después de 5 años de inactividad, y a pesar de estar fuera de peso. En estos momentos faltan las palabras para agradecer a la gente que siempre nos bancó en los momentos malos. Para culminar manifestó que dado a una promesa, el sábado siguiente estaría marchando desde Canelones hasta San Cono, con la compañía de miembros del plantel. También habló para este medio la figura clave para la victoria del bohemio, con atajadas durante el partido y un penal tapado en la definición, Eduardo Cuadra.
¿Qué se siente ser campeón absolutamente de todo y aparte siendo fundamental en la definición por penales?
No sé si lo merecíamos hoy o en los partidos anteriores, pero especialmente hoy era un partido lindo para demostrar que Wanderers está capacitado para ser campeón y arrasar con todo.
¿Este triunfo es un alivio luego del traspié del otro día?
Por más que uno no quiera que salgan mal las cosas, a veces pasa y, en ese momento hay que levantar la cabeza y superarlo.
¿Feliz por haber tapado un penal clave?
Yo le había dicho a Paolo que iba a ser campeón, él me dio la confianza y la oportunidad de vestir la camiseta de Wanderers. Ayer cumplí 43 años, logré el otro campeonato y me retiro como hincha de Wanderers y siendo campeón local.
Una de las piezas fundamentales en la institución, Paolo Parolín, técnico actual, también brindó declaraciones luego de obtenido el título. “Es una alegría inmensa, después del esfuerzo que hicimos para llegar hasta acá. Me había tocado como jugador y como técnico perder dos finales, pero el fútbol es así, hay que volver a empezar, prepararse nuevamente y estar convencido de que siempre se puede y nunca bajar los brazos.” Daba la sensación de que el D.T. desde afuera corría a la par de los jugadores y trancaba cada pelota junto a sus dirigidos. “Uno vive los partidos así porque es muy pasional y el fútbol lo mueve.
La gente se lo merecía, ya eran muchos años sin salir campeón y por suerte se pudo.” Una desatención los privó de consagrarse en los 90’, lo que importó poco según Parolín. “Después de terminado todo, poco importa si lo conseguimos o no en los 90’. Sí hubiera sido una injusticia haber estado a 3 o 4 minutos de salir campeón, pero por suerte se logró.”


