Arquitecto y paisajista sueco realiza tesis sobre Área protegida ‘François Margat’ de Canelones

Martín Laino nació en Suecia hace 29 años. Su padre es uruguayo y por ese motivo ha estado en nuestro país en varias oportunidades. Es arquitecto y paisajista. Un día, leyendo los diarios uruguayos, como lo hace habitualmente, se enteró de la gran problemática que enfrenta el rio Santa Lucía, debido a su contaminación. Ese tema le interesó y decidió investigar más. Fue así que investigó y se interiorizó en el asunto y posteriormente llegó a conocer el Área Protegida François Margat’, espacio que fue elegido como objeto de estudio para desarrollar su tesis de grado.

17Area1HOY CANELONES conversó con Laino, quien contó que “estudié Arquitectura en Estocolmo (Suecia) y Paisajismo en Oslo (Noruega), y hoy en día estoy trabajando para una compañía multidisciplinaria llamada Asplan Viak en Oslo. Hace más o menos un año estaba en búsqueda para saber de qué podía escribir mi tesis y lo único que sabía era que quería escribir algo acerca de la utilización de las tierras y cómo contaminan los ríos. Como siempre trato de leer diarios uruguayos para saber más o menos lo que está pasando en Uruguay y no perder el contacto, me di cuenta de que en varios artículos estaban hablando acerca del empeoramiento de la calidad del agua en el río Santa Lucía y yo quería saber bien por qué estaba pasando eso. Entre otras cosas me puse a leer un informe –‘Calidad de agua del Arroyo Canelón Chico (2011-12) e identificación de problemas ambientales’–. de Emanuel Machín, Claudia Piccini y Luís Aubriot. Se ve que el Canelón Chico es uno de los tributarios más contaminados de todo la Cuenca del Río Santa Lucía. Por eso me intereso el área de Margat me contacté con ellos y así fue que me encontré con gente muy buena que colaboró mucho conmigo para poder desarrollar mi tesis”.

Análisis y recopilación

Según explica el joven, su tesis tiene varios objetivos, tales como: “hacer un análisis profundo y juntar información de los problemas del área para hacer mapas y diagramas explicando los problemas principales qué se presentan. Otro objetivo es empezar a ver yo, como paisajista, qué puedo proponer para que la situación cambie. En mi tesis he visto que en el Canelón Chico, los bosques de galería y los humedales han disminuido entre 20-30 % en solo una década. La naturaleza nos está dando servicios de los cuales nosotros estamos pensando que son gratis, pero cuando desaparecen nos damos cuenta de que realmente cuestan mucho dinero”.

Laino dice que “uno de los servicios que nos está dando es que la naturaleza filtra los excesos de fertilizantes que proviene de los campos alrededores. Ahora lo que vemos es la eutrofización del agua del río, y cada vez hay que invertir más y más dinero en la planta de potabilización de Aguas Corrientes, que le da agua potable a más de 50 % de la población de Montevideo. Eso es simplemente ganancias al corto plazo, y los que van a pagar son las siguientes generaciones”.

Pensar de otra manera

Para Laino es fundamental empezar a pensar de otra manera y producir en conjunto con la naturaleza. “Una de las cosas que propongo es que haya un ‘buffer zone’ en la naturaleza, de por lo menos seis veces el ancho del río, que es la distancia del meandro del río, para que los ecosistemas funcionen normalmente. Obviamente, los productores deberían ser compensados económicamente. Otras cosas que propongo es crear corredores biológicos de todos los caminos dentro de la cuenca del río Santa Lucía. Además, una de las bases fundamentales de mi tesis es empezar a crear una conexión de la población con la naturaleza. Porque si uno no tiene conexión emocional con la naturaleza, no le va a importar si desaparece”, cuenta.

Añade que “el Parque Margat es una iniciativa muy buena. Podría empezar a funcionar como un plan piloto en donde muchas ideas podrían ser realizadas, y varios actores podrían empezar a trabajar en conjunto. La planta de potabilización de Canelones y el Frigorífico de Canelones podrían instalar sistemas de Biogás, de los cuales se podría extraer energía y fertilizantes para los campos que están alrededor. Además, sería oportuno crear un sistema ecológico cerrado, que sea productivo y que no solo beneficie a la población de Canelones pero también a la gente que tome el agua en Montevideo. El área protegida de Margat también podría ser un parque natural hermoso en el cual se podría crear una cultura donde uno va con la familia o amigos para comer un asado y ver los pájaros nativos de Uruguay. También ir a nadar cuando el agua sea limpia o ir en canoa, hay muchas posibilidades. Esto podría crear ingresos turísticos para la ciudad de Canelones”.

Problema mundial

Para Laino, la problemática de la contaminación de los ríos es una problemática mundial. “Ríos contaminados hay por todas partes del mundo. El problema de la contaminación del río Santa Lucía no es un problema único, pero si un problema muy grande para Uruguay, ya que más de 50% de la población depende del agua de este río. Otro de los problemas son los excesos de agroquímicos que se están aplicando. Solamente en diez años, la utilización de agroquímicos ha aumentado un 400% en Uruguay. Uno de los químicos, la atrazina (que no está permitida en Europa), no solamente mata a los insectos, sino también a las otras plantas que existen en el suelo, menos la soja transgénica. Esto hace que haya erosión y una pérdida considerable del suelo importante en la zona. Obviamente esto es el ejemplo más claro de ganancias al corto plazo ya que en un futuro no muy alejado, esas tierras no van a poder ser cultivadas. Por eso, esto no es solamente un tema de salvar la naturaleza, sino también salvar el futuro de la economía uruguaya”, explica.

Importancia del área protegida

“Es realmente una zona muy hermosa, pero que está en peligro de perder su alma. Veo que la gente en común, especialmente en las ciudades, no tiene conexión con la naturaleza, simplemente no les interesa. Además, no se dan cuenta del peligro que implica no tener ecosistemas que funcionen. Aquí en Escandinavia hay una ley ‘allemansrätten’ (llamada ‘la ley de todos’) que le da derecho a todos tener el acceso a las tierras para pasear y es muy querida y hace que la gente le importe más los temas ecológicos. Todos los niños aprenden a ir al bosque y a las montañas y crecen con la naturaleza. Los niños uruguayos tendrían que tener la misma oportunidad, y el área de Margat podría funcionar, no solamente como un parque en donde uno disfrute, sino también como un lugar en donde uno aprende de los ecosistemas”, señala el profesional.

Por otra parte, al ser consultado sobre cómo se podría concretar el sueño tan anhelado del área protegida, Laino asegura que ese sueño es posible. “Tiene que ser una solución en la cual todos ganan (un ‘win-win’), y para eso todos los actores tienen que empezar a trabajar en conjunto. Los dueños de las tierras deberían ser compensados por sus pérdidas económicas, y hay que empezar a encontrar nuevas economías para los dueños. Creo que es clave para que esto funcione. Al mismo tiempo, no se tendría que permitir más a métodos de producción de alimentos que sea perjudicial por la salud de todos y que no sean sustentables para la naturaleza. Soy optimista. Creo que la gente uruguaya se está dando cuenta de todos estos problemas y que por este motivo la demanda de comidas ecológicas va a aumentar y con eso los productores van a cambiar sus prácticas. Capaz, en un futuro no muy alejado, todo el río Santa Lucía, sus tributarios, sus los humedales y sus bosques de galería sean accesibles, disfrutados y respetados de parte de todos los uruguayos”, finalizó diciendo.

Ma. Eugenia Núñez