La Escuela Rural Nº 4 de Barrancas Coloradas celebró su 120º aniversario

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La mañana extremadamente frío y ventosa, a medias gris, no obstó, sin embargo, a que el sol de la emoción y de la alegría irradiara desde el corazón de los niños y maestras, padres y vecinos de Barrancas Coloradas para celebrar los 120 años de su Escuela y recibir a las autoridades e invitados al áureo festejo.

Enclavada en tierras de rica historia (pertenecieron a la familia Suárez-Álamo) fue, en todo tiempo, un referente de la zona, desde el albor, el 11 de setiembre de 1895, hasta el presente. Un paradigma de la Escuela Rural por su siembra de valores y la integración con toda la comunidad.

El acto

En el gran patio, con un entorno paradisial y agreste, se desarrolló el acto formal. Delegaciones de maestras, abanderados y niños de las Escuelas 5, 7, 36, 63, 120 y 143 pusieron su nota de color y fraternidad al acontecimiento. La actuación de los alumnos de la Escuela anfitriona fue excepcional. Todos integrados en un repertorio de canciones donde se destacaron la ‘Huella de mi Bandera’, de Gerardo Molina y César Cabrera Altez y la ‘Canción a la Escuela’ de éste último, su profesor de canto. Y de acuerdo con las más ricas tradiciones, el Pericón bailado con gracia y con renovadas relaciones y un fantástico Baile de las Cintas.

La oratoria

Estuvo a cargo de la directora de la Escuela, Maestra Verónica Gnuschke, quien evocó, con palabra segura y emocionada, la fecunda historia del centro docente y su llegada al mismo en el año 2012. Luego, el Inspector de Primaria, Maestro Raúl López, con un mensaje claro, profundo y atento y de elogio al trabajo de la comunidad educativa rural.
Otro momento muy emotivo fue la evocación de la Escuela alrededor de los años cincuenta, por la señora Felicia Rivera (‘Chola’), quien se refirió a todo lo hermoso y trascendente de aquel tiempo, así como a las peripecias que suponían cada día llegar a la Escuela, desde largas distancias, a pie, a caballo, por sendas cuando las había, vadeando cañadas. Y la nota pintoresca, cuando se refirió a las comidas: los alumnos debían proporcionar las verduras. Pero vino un año en que la langosta arrasó con todo. Cuando llega de vuelta a su hogar, su mamá le pregunta qué habían comido ese día. Y contentó: -‘Sopa de isla’. Se trataba de caldo con unos pocos fideos y algunos trozos de papas y boniatos.

Presencias y presentes

El intendente interino de Canelones Tabaré Costa, la alcaldesa de Los Cerrillos Rosa Imoda, Inspectores de Primaria, autoridades militares del Servicio de Tutela de la FF.AA. y el director del Museo Spikerman, entre otras.
A los magníficos regalos (un contenedor y un salón multiuso) por parte del padrino de la Escuela, Rudolf Balz, entregados el día 8, se sumaron diversos presentes el día del acto, entre ellos: plaqueta de la Intendencia Municipal de Canelones; plaqueta del Municipio de Los Cerrillos; fotos y documentos del Museo Departamental Spikerman; libros de la Asociación Histórica y del escritor Gerardo Molina; de las Escuelas, amigos y vecinos.
El brindis, con exquisiteces preparadas por los padres de alumnos y la torta del aniversario, prolongaron la camaradería, cálidos momentos de amistad y de recuerdos, como dice César Cabrera en la canción que compuso para este acontecimiento: Gracias, Escuela mía, / te doy por tanta siembra / por ciento veinte años/ de risas y humildad. / Por los tantos recreos / de trompos, figuritas / y por esa maestra / que no se olvida más.

G.M.