Carlos Benavides se presentará en el Club 23 de Marzo de Santa Lucía

Carlos BenavidesCarlos Benavides, referente del canto popular uruguayo, se presentará el próximo viernes 18 de setiembre, a las 21 hrs., en el Club 23 de Marzo de Santa Lucía. Las entradas anticipadas se pueden adquirir hasta el jueves 17 de setiembre, en el Club,  a un precio de $ 250 o el 18 de setiembre a $ 300. En diálogo con HOY CANELONES, además de comentar el inminente recital en la ciudad junto al río, Benavides recorre algunas anécdotas de sus comienzos como músico, al tiempo que reflexiona sobre la situación actual del canto popular.

¿Cómo es el repertorio que se va a presentar el viernes en el Club 23 de Marzo?

Vamos a realizar un recorrido por las canciones referentes, que la gente ha ido aceptando y también vamos a presentar canciones nuevas, del nuevo disco que sale en noviembre. Es un abanico de las canciones que la gente conoce. A veces suele suceder que uno dice: ‘Voy a cantar una canción de relleno’ (por decirlo de alguna manera) y resulta que  la gente la acepta y la hace de ellos. Eso ocurre siempre. Con las canciones uno no puede decir esto es así o asá; después de que la canción sale volando, vaya uno a saber dónde va a parar.

Siempre hay lugar para el imprevisto…

Esa es la mejor definición de la creación musical y poética. Y es lo que vamos a hacer.

¿Por qué la elección del nombre del nuevo disco, ‘De almacén y bar’?

Uno pasa por el interior de nuestro país en cualquier departamento y encuentra esos negocios que dicen ‘Almacén y bar’. Una vez paramos en uno, rumbo a Sarandí del Yí, con Santiago Chalar, Larbanois-Carrero, el ‘Flaco’ (Carlos María) Fossati,  y otros.  Era un domingo de tarde, estaban tocando la guitarra, una reunión hermosa que tenía la gente del lugar. Una guitarreada donde la gente va a escuchar una canción y ahí se resuelve lo que nosotros, en el fondo, llamamos raíz folclórica. En homenaje a toda esa gente, a esos músicos anónimos del interior, es que el disco se va llamar ‘De almacén y bar’, que también es una de las canciones del disco.

¿Qué repercusión tuvo la celebración de los cuarenta años de carrera, en la Sala Zitarrosa, el año pasado?

Fue más que nada una excusa para hacer un recital en la Sala Zitarrosa. Me parece que le ocurre a todo aquel que trabaja en este oficio. Todo ha sido tan imprevisto y tan intenso… Imprevisto digo porque cuando me decidí a hacer música, allá por Tacuarembó, me dije que iba a probar uno o dos años, y si no andaba la cosa iba a arrancar para otro lado…

¿Cuántos años tenía en ese momento?

Andaba por los 20 años.

También estudiaba Magisterio en ese momento, ¿no?

También andaba en eso, que me encanta, pero no me quería quedar con la espina porque sabía que después de uno recibirse y tomar la responsabilidad de maestro (que para mí es una de las carreras más hermosas que hay, pese a que está mal remunerada, pero esperemos que algún día el maestro tenga lo que tiene que tener…), no me podía quedar con la espinita de la música. Yo me estuve preparando desde siempre y en casa  siempre me alentaron mis padres. Entonces digo ‘Le voy a dar uno o dos años de mi vida a esto’. Y aquí estoy. Entonces fue una excusa. Además, el año pasado tuve la gran dicha de que me entregaran el Gardel de Oro en Tacuarembó. Fueron esas cosas que se acumularon, una cantidad de recitales lindos. Anduve por La Plata, en Argentina, y me fue muy bien. Y ahora vamos a volver… Es decir, ha sido una vida tan intensa, y uno no ha tenido tiempo de hacer un balance. No solo en lo que tiene que ver con mi profesión de músico, sino también en mis clases de guitarra (porque por algún lado tenía que aprovechar mi gusto por el Magisterio, entonces hace treinta años que doy clases de música, de guitarra).
Mi familia me ha dado un apoyo muy grande.  Yo digo que más de la mitad de todo lo que he hecho se lo debo a mi compañera, Laura Ferreira… Fíjate que una mujer bancando cuarenta años a un loco cantando… ¡Es bravo! Creo que la mejor cosecha o balance que uno puede hacer es el cariño de la gente y en eso estoy muy satisfecho. Siempre digo que nada ha sido en vano, porque es increíble el cariño que uno recibe de la gente.

¿Cómo influye el poeta Washington Benavides en su carrera musical?

El Bocha’, como le decimos todos cariñosamente, dijo una cosa en un reportaje que pinta todo esto y que puede responder tu pregunta. Una vez le preguntaron si tenía hijos artísticos y dijo: ‘No, yo solo tengo un hijo, que es Pablo Benavides. Los otros muchachos son mis compañeros de trabajo, son los que me dieron un lugar entre ellos para componer canciones y construir, simplemente son mis colegas y compañeros de trabajo. El Bocha siempre fue uno más, aunque por supuesto es una persona muy sabia, que enseña sin decirlo, que con una o dos palabras no te está diciendo ‘Hacé tal cosa’, sino que te está dando los materiales, los métodos y el camino a seguir. No te conduce, te sugiere. Y eso es fundamental en una carrera: tener a alguien que diga eso y que esté siempre presente.

¿Alguna anécdota de sus primeros años como músico en Tacuarembó?

Cuando compusimos ‘Como un jazmín del país’, en 1973, yo todavía no había grabado nada. Recién grabé en el 1974. Me tocó cantar en el estadio de Tacuarembó y ser telonero nada menos de Palito Ortega. Ubicándonos un poquito en la historia, estábamos en un momento importante.
Mientras Palito Ortega venía de Rivera para Tacuarembó, me tocaba cantar unos temas. Cuando  subo al escenario, J. Luis Sequeira, que era el animador, me presenta frente al público y dice: ‘Tenemos a este gran cantor de Tacuarembó que nos va a dejar una linda canción’, y  me miró para preguntarme cómo se llama la canción. ‘Como un jazmín del país’, le respondí. Pero yo estaba sentado y con el bullicio de la gente, Sequeira entendió otra cosa, y dijo: ‘Bueno, esta hermosa canción, que se llama… ‘Así camina el país’… ¡En plena dictadura! Yo lo miré y le dije: ‘Aclará que se llama ‘Como un jazmín del país’ o salimos todos en cana’…

¿Cómo  ve el panorama del canto popular actualmente?

En cada década que me han hecho esta pregunta, yo digo que siempre estuvo a un gran nivel. Hace un tiempo se hizo una encuesta de la Facultad de Humanidades de todo el país, sobre cuál era la música favorita desde Bella Unión hasta Montevideo, y la que salió en primer lugar fue la música de raíz folclórica. La cumbia un poquito más atrás y luego el candombe y la murga. La preferencia de la gente en el país, el Uruguay de la costa y el Uruguay profundo, es la música de raíz folclórica. Eso quiere decir que no estamos del todo mal. Pese a que grandes figuras de la música se han ido de gira (ya no tenemos a Alfredo, al Sabalero, a Manuel Capella,  Marquito Velázquez), están sus canciones y la gurisada los sigue escuchando.
El gran problema está en la grabación. Los muchachos no tienen lugar para grabar. Tienen que pagar de su bolsillo y a veces no tienen dinero y las grabaciones apuradas nunca salen bien. Salen con defectos. Otra dificultad es que tampoco le dan mucho espacio en los festivales, porque generalmente son empresas que traen a folcloristas argentinos o de otro lado. Y lo otro es la difusión. Sé que hay muchos programas que difunden la música de raíz folclórica pero hay otras que no le dan bolilla. Creo que hay un debe a nivel gubernamental, porque otros países tienen leyes en el sentido de que hay que pasar por la radio 70 u 80% de música nacional y después extranjera. No tengo nada contra la música extranjera porque soy de la época de Los Beatles. Cuando me dejé el pelo largo me decían que parecía una escoba al revés.  Nos miraban raro a los flacos de pelo largo tocando en la esquina. Las muchachas del barrio ni no nos miraban porque no éramos un buen partido. Creo que en todo momento fue difícil. Antes las comunicaciones eran más difíciles. Por suerte no había televisión en Tacuarembó, así que la imaginación volaba del cine a un libro, de un libro a una revista, de una revista a una música. Teníamos otra inventiva porque no había otro remedio. En todo momento fue difícil, la música y el arte es un riesgo, la creación es un riesgo, pero hay que correrlo.

¿Qué expectativas tiene para este viernes 18 en Santa Lucía?

Lo que te puedo decir es que va a ser un lindo recital. Ojalá que la gente pueda concurrir. También vamos a salir del repertorio para complacer a la gente. Nos estamos preparando y cuando tenemos en perspectiva un recital, en este caso en Santa Lucía, es un regocijo salir de tu casa a cumplir con esa linda tarea que elegiste.

Elisa Romego