Llamado de atención ante la publicidad de los alimentos que consumen los niños

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Dos licenciados en Nutrición explican en esta nota cómo la publicidad influye directamente en los alimentos que prefieren consumir los niños. Dichos alimentos muchas veces ocasionan obesidad infantil o el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles. Además, los nutricionistas brindan algunos consejos útiles para promover hábitos de alimentación saludables en los niños.

Más del 90% de los alimentos publicitados para niños contienen un alto porcentaje de grasas, sal y azúcares. Estos alimentos son los principales responsables de la obesidad infantil y favorecen el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles. Actualmente, la publicidad les llega a los niños no solo por la televisión, sino también por las redes sociales, páginas web y dispositivos móviles, entre otros. De esta forma, las empresas logran una comunicación más directa y personalizada con su población objetivo.
Es importante destacar que tanto niños como adolescentes tienden a ser más vulnerables que los adultos frente a la promoción y publicidad de alimentos. De hecho, en diferentes estudios se observó:
-La exposición de al menos treinta segundos a comerciales de alimentos en televisión puede influenciar las preferencias de alimentación de los escolares.
-Una asociación significativa entre la prevalencia de niños con sobrepeso y el número de comerciales en los canales infantiles, observados especialmente con aquellos que estimulan el consumo de alimentos.
-La colocación de personajes, diseños decorativos y endoso de deportistas famosos en el empaque influye tanto en la percepción del sabor como en las preferencias de los niños.
-Las declaraciones de propiedades saludables (rico en calcio o en omega 3) lleva a los niños a preferir el sabor de los productos con dichas declaraciones y percibirlos como más saludables que aquellos que no las tienen.

La sensibilidad

Es importante tener presente que la sensibilidad es la llave para la memoria de alimentos; es decir que la memoria está influenciada en gran parte por los sentimientos más que por el conocimiento.
La emocionalidad tiene una gran influencia sobre el consumo. La ingesta de dietas ricas en azúcares y grasas se relaciona, en ocasiones, con niños con problemas y un nivel de estrés alto; esto se debe a que dichos alimentos se asocian con sentimientos de recompensa y es por ello, que en esas situaciones se tiende a ingerir dichos alimentos. Lo mismo acontece en el caso del consumo de comidas rápidas: los niños perciben dicha comida como divertida, relacionada a tiempos sociales y fiestas animadas. Todo esto promueve aspectos relacionados con la memoria fijada a un alimento.

Familia atenta

El rol de la familia en los niños influye de forma decisiva, dado que éstos aprenden imitando a los mayores. Es así, como los buenos y malos hábitos se incorporan en todos los órdenes de la vida, incluyendo la alimentación. Es importante tener presente que son los adultos los encargados de seleccionar la comida de los más pequeños pero no por ello las deben convertir en aburridas y monótonas.
Comer toda la familia junta es importante, dado que la separación de los niños de los adultos suele dar lugar a hábitos poco recomendables. Estudios muestran que los niños y adolescentes, que comen con mayor frecuencia en familia siguen una alimentación más saludable, donde se observa un mayor consumo de frutas y verduras, cereales integrales y alimentos ricos en calcio y un menor consumo de comidas preparadas.
Por otro lado, es importante la supervisión de los adultos frente a los programas de televisión que ven sus hijos así también como los usos de móviles y computadoras. Es bueno recordar que se recomienda apagar la televisión durante las comidas y la tarea escolar.

Florencia Rosa

Miguel Kazarez