El campeón que vivía entre los canarios

En los últimos años de vida de Alcides Ghiggia, pasó sus jornadas cerca de un emprendimiento familiar: un puesto en la Feria Permanente de Las Piedras. Allí solía vérselo, junto a la familia de su esposa Beatriz. Varios recuerdos y anécdotas de quedaron. Hasta ese lugar llegaban de muchos lugares del país y del mundo a conocer al hombre que le arruinó la gran fiesta a Brasil en 1950.
El campeón del ‘50 compartía jornadas con muchos vendedores de la tan conocida feria, que en estos días ha sido noticia porque la Comuna Canaria decidió trasladarla del lugar donde se encuentra hace veintitrés años. E incluso el propio Ghiggia acompañó a los feriantes a la Junta Departamental, en la última sesión, cuando se votó el tan polémico traslado a poco metros de calle Espínola, en un predio de AFE de la estación de trenes de Las Piedras.
Para los pedrenses era una costumbre y privilegio, sin dudas, contar con un ciudadano tan especial, por lo que hizo en su carrera de jugador de fútbol para nuestro país. Eso de tenerlo cerca era aprovechado y disfrutado por algunos. Ghiggia almorzaba en el conocido Bar “Lo de Porro”, en la calle Batlle y Ordoñez, junto a su esposa. Andaba en la ciudad acompañado por Beatriz, que siempre lo cuidaba y que era una escolta siempre. Después del accidente en los accesos de Montevideo, había quedado con dificultades para caminar. Y hacía un par de días estaba internado en una mutualista de la capital del país, donde falleció en los brazos de su hijo y demás familiares.
Una personalidad de la Feria Permanente
Juan Carlos es uno de los vendedores que tiene su puesto en la Feria Permanente y recuerda como una gran figura a Ghiggia. El veterano vendedor le contó a HOY CANELONES que la forma de ser de Alcides lo mostraba “serio, pero si venían a pedirle para sacarse una foto, él estaba siempre disponible”.
Durante dieciseís años estuvo acompañando a su señora en el puesto y según Juan Carlos “la feria se movía mucho también porque lo venían a ver a él. Venían de todos lados, hasta de Brasil, le traían camisetas para que firmara el hombre”. Muchas personas que llegaban a la Feria Permanente venían derecho al puesto (Nº2), donde sabían que estaba el autor de uno de los goles más importantes de la historia del fútbol.
El comerciante dice que “nunca fue valorado”, pero recriminó que ahora que “falleció” si se hará. “Hubo gente que se preocupó por él, pero la mayoría no. Lo dejaron de costado. Fue el último en morir de los campeones del 50 y el hombre más importante, el que marcó el triunfo. Silenció a 200.000 personas y eso no es changa”, expresó.
Juan Carlos agradeció el gesto que tuvo Ghiggia, quien estuvo con su esposa en las barras de la Junta Departamental de Canelones días atrás, cuando se votó el traslado de la Feria Permanente y se retiró antes de la votación. Con 88 años “en los últimos días de su vida nos apoyó en todo”, dijo el vendedor.
La mesa quedará como recuerdo
Todos los mediodías y cuando podía hacerlo Alcides caminaba un par de cuadras y, en los últimos tiempos, con notoria dificultad tomado del brazo de Beatriz. Lo hacía desde su casa en la calle Pilar Cabrera, entre Batlle y Ordoñez y Av. Artigas, hasta Lo de Porro, en pleno centro de la ciudad. Un bar y restaurante muy particular porque mantiene externa e internamente su fisonomía añeja. Alcides había hecho una buena relación con Gustavo Porro, el propietario, que siempre tenía una mesa preparada para el campeón. Esa mesa será un recuerdo muy especial desde ahora en su comercio, quizás con más valor que las tantas antigüedades que hay en el viejo bar pedrense.
“Esperaba esa noticia porque me había llamado Beatriz diciéndome que tenía un cuadro complicado y lo veía que andaba mal”, relata Gustavo Porro, dando a entender que presagiaba que estaba cerca el final.
“Esa puerta no se va a cerrar jamás”
Con respecto a qué recuerdos le quedará cuando mire la mesa donde almorzaba Ghiggia, dijo que “tratar con un campeón del mundo no se trata todos los días y él abrió esa puerta que para mi no se va a cerrar jamás”. Durante veinticinco años mantuvo una especie de convivencia con Ghiggia, cotidiana en su comercio. Al consultarle qué era lo que le preocupaba a Alcaides, fuera de la temática del fútbol, Porro contó que “de política opinaba y era muy sincero. El veía que el mundo estaba cambiando y para mal, como algo común en los veteranos, los que peinamos alguna canita vemos que la globalización se está complicando”. Por último, resalta que Ghiggia era “introvertido, muy personal y no se manifestaba mucho públicamente”.
Protocolo
En la jornada del pasado viernes 17 de julio por la mañana en el velatorio y luego, desde el mediodía hasta las tarde, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, se le rindieron honores especiales a Ghiggia por parte del gobierno y fue momento para que muchas personas llegaran a tocar el féretro sobre el cual había un pabellón nacional y la camiseta que utilizaba el gran campeón, la número siete.
El vicepresidente Raúl Sendic dedicó una breve oratoria para despedir como integrante del Ejecutivo al autor de la gesta más importante del fútbol uruguayo y reconocida por el mundo. “Sin lugar a dudas estamos despidiendo a quien marcó a fuego nuestra idiosincrasia deportiva y forma de vida”, manifestó. Desde el fallecimiento del tan ilustre deportista, Sendic dijo que éste quedará de ahora en mas “en el recuerdo de aquel relato de Carlos Solé, que lo inmortalizó para siempre. Con el grito de gol usted transitó el resto de su vida y su camino a todos nosotros nos embarga de emoción aún hoy cuando pasaron 65 años donde usted dijo presente para cambiar la historia”.
Dejó una enseñanza
Ante autoridades parlamentarias y de la Asociación Uruguaya de Fútbol, el vicepresidente Sendic despidió a Ghiggia pero a la vez reflexionando que “quizás sea momento de mirar hacia adelante, a las dificultades y los problemas del conjunto de la sociedad. Quizás sea la hora de abordarlos con la mirada, como la de Ghiggia, que observó aquel arco y con la misma fuerza que impulsó aquella pelota para convertir aquel gol…. Demostremos para siempre, que aquellos que están señalados como perdederos pueden ser siempre victoriosos, pueden ser siempre vencedores”.
Eduardo Castro

