Un mundo de fantasía
J.C.
Éste viernes 25 y sábado 26 de setiembre, a las 16 hrs., llega al Complejo Cultural Politeama la obra infantil ‘Ki – El lugar de las criaturas’. Se trata de una experiencia inmersiva para toda la familia, donde la naturaleza cobra vida a través de criaturas fantásticas, humor y poesía visual. Las entradas están disponibles a través de Tickantel.

La propuesta está orientada al público infantil y se encuentra a cargo del Kolectivo Romanelli. Personajes gigantes de cinco metros recorren la sala, mientras un universo de sorpresas escénicas invita a detenerse, mirar el mundo desde otra perspectiva y reflexionar sobre el cuidado de la naturaleza y el ritmo acelerado de los tiempos actuales.
En conferencia de prensa, en la que participó HOY CANELONES, el referente de la compañía, Martín López Romanelli, brindó detalles de la obra, que tendrá dos funciones en la ciudad en la que nació. Señaló que el espectáculo ‘Ki – El lugar de las criaturas’ se estrenó el año pasado en la Sala Verdi y ya realizó temporada de teatros en Buenos Aires. Sobre la historia que relata la obra, López Romanelli contó que “es muy emocionante. Es un niño con su mascota que recorre un bosque encontrando personajes que cuidan de la naturaleza y la voz de este niño es de un niño real, que además es mi hijo. Intentamos generar más que una cosa para ver, una experiencia sensorial”. Adelantó que en escena se presentan más de once muñecos, de treinta centímetros y de hasta cinco metros de altura.
Naturaleza
El referente recordó que la compañía Kolectivo Romanelli trabaja únicamente con muñecos. “Desde la pandemia para acá empezamos como a tener la necesidad de hablar de ciertos temas de medio ambiente y ecología, más que contarle a la gente qué hacer es tratar de sensibilizar en estos temas”, expresó. En este sentido, remarcó que la obra hace énfasis en estos asuntos. Asimismo, el espectáculo también aborda la velocidad con la que los niños pretenden crecer.
“El vínculo entre este niño y su mascota es una aventura. Tiene la particularidad de que el niño es muy acelerado y su mascota muy lenta. Es un juego de mundos que genera mucho humor hacia la platea, pero también de reflexión. La mascota, que va más lento, llega a ver las cosas y él (el niño) que va muy rápido no llega a ver las cosas. Es un mensaje para decirle a los niños: vamos un poco más despacio para poder mirar mejor”, concluyó diciendo.

