“Pasamos por todas las etapas de la vida acompañadas por la música”
Las hermanas Vanessa y Natalia, de 32 y 29, respectivamente, llevan varios años recorriendo el camino del folclore uruguayo, dejando huella en nuevas generaciones.
Dos hermanas y una única pasión: el folclore. Desde el año 2004 se suben juntas a los escenarios para compartir la música popular que las identifica. El Dúo Coames, originario de la zona rural de Solís Chico, cercana a Migues y San Jacinto, ha construido una trayectoria de más de veinte años, posicionando el género entre jóvenes del departamento canario y de otros puntos del país. En diálogo con HOY CANELONES, Vanessa Rodríguez repasó la temporada de festivales, adelantó proyectos y reflexionó sobre el rol de la mujer en el folclore.

Temporada positiva
La cantante destacó que la temporada de festivales musicales de este año –que se extendió de setiembre a abril– dejó una balance muy positivo. “Volvimos a escenarios a los que hacía tiempo no íbamos, recorrimos distintos puntos del departamento y estamos muy contentas”, señaló. En este período el dúo combina presentaciones en eventos con la preparación de la próxima temporada. “Aprovechamos estos meses más bajos para trabajar en un nuevo repertorio”, explicó.

Entre contenido y ritmo
Rodríguez subrayó que uno de los objetivos es ofrecer propuestas distintas e cada presentación, especialmente cuando regresan a un mismo escenario en poco tiempo. “El folclore mantiene la calidad de sus letras y una gran profundidad en el contenido. Eso no lo descuidamos. Pero también buscamos que el público se divierta, baile, cante y disfrute con nosotras”, afirmó. Además, destacó la importancia del formato banda: “Creemos que le da otro marco y un mayor soporte musical a lo que hacemos”. El dúo también trabaja en el lanzamiento de un nuevo tema para este año. Su repertorio combina interpretaciones de artistas reconocidos y otros emergentes.

Mujeres en el folclore
Sobre sus inicios, Vanessa Rodríguez recordó que las diferencias eran notorias. “Empezamos siendo muy chicas – yo tenía 10 años y Natalia 7– y en ese momento había pocos jóvenes que se interesaran por el folclore, y menos mujeres”, señaló. Con el paso del tiempo, esa realidad comenzó a cambiar. “Hoy hay una nueva generación de artistas mujeres en el género, y eso es muy lindo”, destacó. No obstante, consideró que aún faltan más oportunidades por parte de los organizadores. También remarcó que el camino en el folclore requiere constancia: “Las cosas se dan muy de a poco. Es un camino que se debe sostener en el tiempo, no es inmediato; hay que esforzase mucho”.
Una vida de música
Para Rodríguez, el folclore ha sido central en la vida de las hermanas: “La actividad del dúo siempre fue prioridad. Pasamos por todas las etapas de la vida acompañadas por la música”. Finalmente, destacó el motor que las mantiene firmes en el proyecto: “Compartimos los mismos objetivos, las ganas de crecer y el contacto con el público, que es espectacular”.
Jennifer Cassarino

