“Soy la mujer que soñaba ser”
Marcia Collazo es una mujer multifacética, que ha dedicado su vida a diversas vocaciones que, según afirma, la “apasionaban”. Profesora de Historia, abogada y escritora, sostiene que las diferencias entre hombres y mujeres siguen vigentes porque el mundo aún funciona bajo esa lógica.
Marcia Collazo nació en Melo, departamento de Cerro Largo, un lugar donde, según describe, “el tiempo parecía detenerse”. A los dos años se trasladó junto a su familia a una chacra en Minas, Lavalleja, donde recuerda una infancia “preciosa y maravillosa”. Mencionó que “no me gusta hablar de interior del país porque Uruguay es uno solo, aunque reconozco que existen grandes inequidades”. A los 17 años se radicó en Montevideo, donde realizó sus estudios secundarios, entonces denominados preparatorios. “Agradezco a mis padres que, con muy buen criterio, nos mudamos a Montevideo para que pudiéramos estudiar”, expresó. Marcia fue una gran estudiante y recuerda con añoranza su paso por el Liceo N° 35 Instituto Alfredo Vásquez Acevedo (IAVA), institución en la cual años después fue subdirectora.
Herencia artística
Collazo proviene de una familia profundamente vinculada al arte y la literatura. Es nieta de Sara de Ibáñez y Roberto Ibáñez, e hija de la escritora Suleika Ibáñez y del artista plástico e historiador Vladimiro Collazo. A lo largo de su trayectoria ha publicado más de veinte libros entre ensayos, artículos académicos, poesías y novelas. Sus inicios fueron en la poesía y en 2011 dio el salto a la narrativa con su primera novela, ‘Amores cimarrones. Las mujeres de Artigas’. La escritora ha sido reconocida en múltiples oportunidades, aunque sostiene que “cuando uno hace algo con pasión y confía en lo que hace, hay que luchar por eso”.

Casada, madre de tres hijos y abuela de tres nietos confesó que se recibió de profesora de Historia en el Instituto de Profesores Artigas (IPA) a sus jóvenes 22 años pero que “hasta el día de hoy sigo estudiando Historia”. Se formó en Diseño Gráfico y realizó la carrera de Abogacía. “La abogacía me dio muchísimo pero la vida me llevó por otros caminos, como a la escritura, y tuve que elegirla porque me absorbía, me llamaba con una fuerza demasiada grande”, contó. Ironiza al respecto con que su currículum vitae “tiene tres tomos”.

Diferencias
Al definirse en el presente, Marcia Collazo expresa que “soy la mujer que soñaba ser. Fui muy ambiciosa pero no competitiva, porque la competitividad nunca puede dinamitar a la solidaridad y ahí empezamos a perder. Yo estoy contenta con lo que he hecho”. Por otro lado, su mirada sobre la condición de género es firme: “Por ser mujer siempre se sientan diferencias. Puede haber mujeres que no las hayan sufrido directamente, pero no existe una sola que no haya visto situaciones de abuso de género”. Para la autora, el problema es estructural: “Eso sucede porque los seres humanos no somos perfectos. Como dice Leopoldo Zea, los seres humanos tendemos a jerarquizar a los demás en grados de humanidad y el día que empecemos a considerar a la mujer tan humana como al varón, las cosas van a cambiar. Nosotros mismos establecemos esos parámetros y muchas veces no tomamos conciencia”.

Mensaje
Antes de cerrar, Marcia Collazo dejó una reflexión centrada en la acción cotidiana: “Apelemos a revisar nuestras prácticas y hábitos. Como decía Aristóteles, la virtud de hacer el bien solo se obtiene con el hábito de practicarla”. En esa línea, sostuvo que los cambios reales se construyen desde la práctica y el diálogo: “Tratemos de no confrontar, sino de dialogar. Tanto hombres como mujeres debemos revisar nuestras actitudes”.

Jennifer Cassarino

