“A todas nos pesa ser mujer, pero si además sos afrodescendiente pesa muchísimo más”
Es emprendedora, bailarina de candombe, activista por la afrodescendencia y actual directora de Género y Equidad del Gobierno de Canelones. Doris Píriz convirtió la exclusión que vivió desde joven en un motor para abrir camino para otras mujeres.
Nació en el barrio Gruta de Lourdes y creció en La Blanqueada, en Montevideo. Desde hace treinta y cinco años vive en Ciudad de la Costa, donde formó su familia. Mucho antes de ocupar cargos públicos ya transitaba espacios en los que no siempre era bienvenida. A los 12 años su hermano la llevó por primera vez a un comité de base, marcando el inicio de un camino de militancia que la acompañaría toda su vida.
No es fácil
Para esta edición de ‘Historias de mujeres’, HOY CANELONES dialogó con Doris Píriz, que contó que la discriminación por su color de piel estuvo “muy presente” desde su infancia. “Ibas por la calle y la gente se sentía en el derecho de gritarte groserías y en aquel entonces tenía pocas herramientas”, recordó. Sin embargo, en su entorno más cercano también encontró contención. “En mi grupo de amigos era aceptada, la pensábamos genial”, señaló. Desde joven se vinculó al deporte y a la cultura, influenciada también por su hermano, saxofonista radicado en el exterior. “Eso me acercó mucho al mundo de la música. Yo me incliné por la danza y el candombe”, explicó.

Al ritmo del tambor
Doris tiene 54 años, es madre y “felizmente abuela”. Su vínculo con el candombe, aunque presente desde la infancia, se consolidó a los 25 años. Fue vedette en comparsas y participó en agrupaciones como Zumbaé, Cuareim 1080, Candombe Arena, y Samburú Morán. Además, impulsó talleres en centros de barrios de contexto vulnerable con el objetivo de generar espacios de contención y alejar a jóvenes de situaciones de riesgo. Fue parte de la Comisión de Carnaval de Canelones y creó la primera Asociación de Danza Candombe en Uruguay. En definitiva, se constituyó en una referente en el área.
Por derechos
Su compromiso político y social siempre estuvo ligado a la izquierda. Militó, integró movimiento de jóvenes afrodescendientes y, con el tiempo, profundizó su militancia. “La transición después de la dictadura la viví con conciencia. Desde chica estaba en la búsqueda de derechos, aunque en ese momento pareciera algo lejano”, expresó. A medida que crecía, también lo hacía su conciencia sobre la discriminación estructural. “Si no trabajabas o estudiabas, te iban a decir que robabas”, señaló. “Vengo de la resiliencia, de la lucha permanente por conseguir lo que nos falta como comunidad afrodescendiente”, manifestó.

Emprendiendo redes
“Mi interés siempre fue potenciar a otras mujeres y crear redes”, afirmó Doris. En ese camino creó Motas Uy, una línea de productos capilares naturales pensada para la comunidad afro y de cabello rizado. La iniciativa surgió también desde una experiencia personal: “Llegaba a una góndola y no encontraba productos pensados para mi tipo de cabello. Desde ese lugar también nace la idea”. A partir de este proyecto impulsó, además, la Red de Mujeres Afroemprendedoras, fortaleciendo espacios colectivos de desarrollo.
Sufrir lo que sos
Consultada sobre su recorrido como mujer afrodescendiente, Doris fue contundente: “A todas nos pesa ser mujer, pero si además sos afrodescendiente pesa muchísimo más”. En ese sentido, señaló que muchas veces debió enfrentar prejuicios en distintos ámbitos. “A algunas personas no les gusta que una mujer afro esté ocupando determinados espacios. A veces no sabe cómo tratarte”, afirmó. Sin embargo, destacó la importancia de la educación y el acompañamiento familiar. “Acepto mi negritud y vengo de una familia que me ayudó a fortalecerme. No todas las familias cuentan con esas herramientas”, reflexionó. “Todo mi laburo es para que mi nieta no pase ni por la mitad de lo que pasé yo”, sostuvo.

Mensaje
Para Doris, el camino es claro: “Más derechos es igual a más oportunidades. Las mujeres necesitamos más oportunidades para salir adelante. Algunas podemos generarlas, pero otras tienen que venir de la sociedad”.
Jennifer Cassarino

